Al ver los logros que nos muestra el impresionante documental Cerebros reparados, la primera parte de la trilogía El mal del cerebro que dirige nada menos que Antonio Martínez Ron, es difícil evitar que se nos cuele en la mente la palabra "milagro". Compruébenlo ustedes mismos, porque merece la pena:
Parecen milagros, sí, pero no lo son. Son el fruto de la investigación científica y médica, de la búsqueda, el descubrimiento y la aplicación de los principios de funcionamiento de nuestro cerebro.
Y son lo que no se puede obtener con cero plazas.
Es cierto que la economía está en estado comatoso, que las arcas públicas han tenido ya que empeñar hasta las telarañas y que los recortes de gastos, nos gusten o no, son inevitables. Lo que no está tan claro (al menos para mí) es que esos recortes tengan que dar la puntilla a la auténtica inversión de futuro de cualquier país: la investigación y la ciencia. Como dice el título de la entrada, los milagros, en realidad, no se consiguen rezando, y probablemente fuese una buena idea apartar las tijeras de la investigación científica y aplicarlas a otras partidas presupuestarias, hasta ahora intactas, que lo que subvencionan son justamente lo contrario: muchos rezos, pero ningún milagro.
23 de enero de 2012
24 de diciembre de 2011
20 de diciembre de 2011
La (ex) ministra Pajín y sus "terapias naturales" (II)
Seguro que ustedes, cuya inteligencia queda demostrada por el hecho de estar leyendo este blog, se habrán dado cuenta de que estamos en diciembre. Han sido, por lo tanto, tan solo tres mesecitos de nada los que se ha retrasado el cumplimiento de la promesa de la ministra Pajín de presentar el informe final sobre la regulación de las llamadas “terapias naturales”. De hecho el informe ha sido hecho público justo el día en que el Congreso elegía a Mariano Rajoy como sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero, poniendo así fin al mandato de la que pasará a la historia como la ministra de la timopulsera. O, para ser exactos, de las timopulseras.
No es fácil adivinar el motivo de que un informe que, según se dice en el propio texto, fue elaborado el 6 de julio (antes incluso de la comparecencia de la ministra en el Senado), ha sido presentado prácticamente en los minutos "de descuento", pero en cualquier caso ha generado bastante interés. El diario El País decía que
El Diario Vasco prefiere centrarse en las advertencias del informe:
20 Minutos prefiere ver el vaso medio lleno:
Y otros medios prefieren quitarse de encima la labor informativa (que son ciento y pico de páginas de informe, oiga) y preguntar la opinión de sus seguidores:
Y nosotros, como no somos un medio y como además la publicación del informe casi ha coincidido con la celebración del Día Mundial del Escepticismo (por iniciativa de Proyecto Sandia), vamos a echarle un vistazo precisamente con eso, con escepticismo.
Para empezar hay que decir que el informe de marras (que puede descargarse en pdf desde aquí) es prácticamente un calco del "documento de trabajo" que elaboró el grupo interministerial en 2008 y remitió a diversos Colegios Oficiales y asociaciones más o menos oficiosas allá por enero de 2010. Los casi dos años transcurridos desde entonces han servido, por lo visto, únicamente para retocar el texto aquí y allá, añadir unas cuantas referencias más y, sobre todo, no hacer ni caso de las alegaciones presentadas en su día. Lo cual, por cierto, no deja de ser una buena noticia teniendo en cuenta la procedencia de muchas de esas alegaciones; vean, vean:
Pero vamos con la parte interesante del asunto. Si hacemos caso del titular de El País, de muchos blogs o de los comentarios en Twitter, da la impresión de que el Ministerio ha elaborado un documento absolutamente escéptico acerca de las llamadas "terapias naturales". Y no es así; de hecho, leyéndolo la impresión es más bien la contraria: las contempla con un exceso de benevolencia. Así, según el informe
Y
Como ven, los autores del informe caen como pardillos en la excusa clásica de los vendedores de este tipo de terapias: si con arreglo al método científico no resultan ser eficaces, lo que hay que desechar es el método científico. Vamos, es como echar la culpa de que las alfombras voladoras no vuelen a las ecuaciones de la sustentación aerodinámica.
Claro que la traca viene justo a continuación del segundo párrafo que reproducíamos, cuando se concluye que
Teniendo en cuenta los "principios y mecanismos de acción fundamentales" que muestran las nada menos que 139 "terapias" que lista el documento, la afirmación no es que sea sorprendente, es que es mentira: en realidad ni una sola ha podido no ya verificar sus principios y mecanismos de acción, sino tan solo demostrar que alguno de esos principios y mecanismos existen en la realidad.
El informe, en fin, no duda en seguir tragándose algunos de los "argumentos" de los vendedores de esas terapias
aun a costa de olvidar que en algunos casos las "terapias naturales" ya cuentan con una industria consolidada y con recursos, solo que, por razones bastante evidentes, no tiene el menor interés en que las técnicas se evalúen. De hecho, por ejemplo, la industria homeopática fue la principal responsable de que la normativa europea les permita vender sus productos como medicamentos sin tener que acreditar su eficacia. Vamos, que ese tipo de excusas victimistas deberían ser tomadas como mínimo con tanta cautela como los autores del informe se toman la evaluación de calidad de los ensayos clínicos; lean, lean:
Y la guinda del pastel, en fin, la encontramos en estas gloriosas frases:
Por supuesto. Volviendo a nuestra alfombra voladora, también es cierto que no ha podido demostrarse su eficacia como método de transporte aéreo, pero esto no debe ser considerado como sinónimo de ineficacia.
O quizá sí, porque justo a continuación dice el informe que
Que como definición del efecto placebo no está nada mal, ¿verdad?
Pero bueno, todo esto por lo visto importa un rábano, ya que
Así que ya ven: nos enfrentamos a un informe que cuestiona la validez de la metodología científica en la evaluación de estos tratamientos, que no tiene reparos en considerar como una prueba de eficacia la constatación de un efecto placebo "de libro", y que por si todo esto fuera poco termina diciendo que de todos modos da igual, ya que como muchas veces se trata de tratamientos complementarios o secundarios podemos abrir la mano.
Y así, con este panorama, volvemos al titular de El País, cuya redactora parece la única que se ha molestado en leerse el informe:
A pesar de esos criterios tan laxos, a pesar de esa benevolencia, las conclusiones del informe son demoledoras. Como dice la entradilla del artículo, "solo acupuntura y masajes salen validados", y no en la misma medida: como bien cuenta Rinzewind, las evidencias sobre la eficacia de la acupuntura son de mírame y no me toques. Y las de los masajes no hacen sino confirmar lo que ya se sabía: que para algunas condiciones son eficaces y para otras no, lo que no impide que algunos aprovechados como los quiroprácticos presenten como evidencia favorable lo que en el fondo es solo un efecto secundario de sus manipulaciones vertebrales.
Quiroprácticos que, por cierto, fueron los que motivaron la pregunta del señor Anasagasti y la consiguiente respuesta de la ministra, y cuya pseudoterapia queda en el informe a la altura del betún... Pero de eso hablaremos otro día, que aún hay mucha tela que cortar.
No es fácil adivinar el motivo de que un informe que, según se dice en el propio texto, fue elaborado el 6 de julio (antes incluso de la comparecencia de la ministra en el Senado), ha sido presentado prácticamente en los minutos "de descuento", pero en cualquier caso ha generado bastante interés. El diario El País decía que
El Diario Vasco prefiere centrarse en las advertencias del informe:
20 Minutos prefiere ver el vaso medio lleno:
Y otros medios prefieren quitarse de encima la labor informativa (que son ciento y pico de páginas de informe, oiga) y preguntar la opinión de sus seguidores:
Y nosotros, como no somos un medio y como además la publicación del informe casi ha coincidido con la celebración del Día Mundial del Escepticismo (por iniciativa de Proyecto Sandia), vamos a echarle un vistazo precisamente con eso, con escepticismo.
Para empezar hay que decir que el informe de marras (que puede descargarse en pdf desde aquí) es prácticamente un calco del "documento de trabajo" que elaboró el grupo interministerial en 2008 y remitió a diversos Colegios Oficiales y asociaciones más o menos oficiosas allá por enero de 2010. Los casi dos años transcurridos desde entonces han servido, por lo visto, únicamente para retocar el texto aquí y allá, añadir unas cuantas referencias más y, sobre todo, no hacer ni caso de las alegaciones presentadas en su día. Lo cual, por cierto, no deja de ser una buena noticia teniendo en cuenta la procedencia de muchas de esas alegaciones; vean, vean:
Pero vamos con la parte interesante del asunto. Si hacemos caso del titular de El País, de muchos blogs o de los comentarios en Twitter, da la impresión de que el Ministerio ha elaborado un documento absolutamente escéptico acerca de las llamadas "terapias naturales". Y no es así; de hecho, leyéndolo la impresión es más bien la contraria: las contempla con un exceso de benevolencia. Así, según el informe
Las diferencias existentes entre la conceptualización y el contexto cultural de aplicación de las medicinas convencionales occidentales y de las terapias naturales ha condicionado también la disponibilidad de evidencias científicas sobre la utilidad clínica y, en general, la posibilidad de aplicar el paradigma científico a la evaluación de estas últimas. Mientras que la medicina convencional ha adoptado para la evaluación de los procedimientos terapéuticos el patrón oro del ensayo clínico aleatorizado, las terapias naturales han centrado la evidencia de su utilidad en la tradición y la experiencia individual y colectiva de su uso.
Y
La diferente aplicación de la prueba y adopción del método científico sigue siendo una barrera muy importante para facilitar el reconocimiento del valor terapéutico de las terapias naturales en nuestra cultura. Se ha argumentado que las terapias naturales han sido relegadas al ámbito extra-académico y extra-oficial, lo cual ha sido un obstáculo para la adecuada producción científica. Algunas terapias naturales como la homeopatía y la acupuntura, por su idiosincrasia, precisan de un modelo científico especial, adaptado a sus características, y que requiere nuevos procesos de validación.
Como ven, los autores del informe caen como pardillos en la excusa clásica de los vendedores de este tipo de terapias: si con arreglo al método científico no resultan ser eficaces, lo que hay que desechar es el método científico. Vamos, es como echar la culpa de que las alfombras voladoras no vuelen a las ecuaciones de la sustentación aerodinámica.
Claro que la traca viene justo a continuación del segundo párrafo que reproducíamos, cuando se concluye que
Algunas de las terapias naturales no han verificado los principios y mecanismos de acción fundamentales que explican su eficacia.
Teniendo en cuenta los "principios y mecanismos de acción fundamentales" que muestran las nada menos que 139 "terapias" que lista el documento, la afirmación no es que sea sorprendente, es que es mentira: en realidad ni una sola ha podido no ya verificar sus principios y mecanismos de acción, sino tan solo demostrar que alguno de esos principios y mecanismos existen en la realidad.
El informe, en fin, no duda en seguir tragándose algunos de los "argumentos" de los vendedores de esas terapias
A la vista de los resultados y valoraciones generales de las revisiones publicadas, hay que señalar los problemas existentes para la promoción de investigación de calidad y las limitaciones de la financiación disponible. La industria consolidada y con recursos no ha expresado interés hasta muy recientemente en invertir en la evaluación de estas técnicas y no se ha desarrollado una infraestructura competente para la investigación clínica en estas terapia que muchas veces presenta dificultades añadidas y una gran complejidad (Linde K, 2001).
aun a costa de olvidar que en algunos casos las "terapias naturales" ya cuentan con una industria consolidada y con recursos, solo que, por razones bastante evidentes, no tiene el menor interés en que las técnicas se evalúen. De hecho, por ejemplo, la industria homeopática fue la principal responsable de que la normativa europea les permita vender sus productos como medicamentos sin tener que acreditar su eficacia. Vamos, que ese tipo de excusas victimistas deberían ser tomadas como mínimo con tanta cautela como los autores del informe se toman la evaluación de calidad de los ensayos clínicos; lean, lean:
Algunas revisiones sistemáticas describen una correlación negativa entre la calidad del estudio y los resultados obtenidos, de manera que los mejores estudios suelen obtener resultados más negativos, pero esto hay que interpretarlo con mucha precaución.
Y la guinda del pastel, en fin, la encontramos en estas gloriosas frases:
En términos generales, pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia.
Por supuesto. Volviendo a nuestra alfombra voladora, también es cierto que no ha podido demostrarse su eficacia como método de transporte aéreo, pero esto no debe ser considerado como sinónimo de ineficacia.
O quizá sí, porque justo a continuación dice el informe que
Muchos pacientes refieren cierto grado de satisfacción asociado a una percepción de mejoría de los síntomas o en su bienestar o en calidad de vida con el uso de distintas terapias naturales.
Que como definición del efecto placebo no está nada mal, ¿verdad?
Pero bueno, todo esto por lo visto importa un rábano, ya que
Por otra parte, en occidente es aceptable exigir altos niveles de evidencia para recomendar tratamientos que impliquen altos riesgos y/o altos costes, al igual que para aquellos tratamientos que se recomiendan como primera línea de tratamiento. Sin embargo, muchas veces las terapias naturales son utilizadas como segunda o tercera opción de tratamiento, o con carácter meramente complementario, por lo que los niveles actuales de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización en determinadas situaciones clínicas.
Así que ya ven: nos enfrentamos a un informe que cuestiona la validez de la metodología científica en la evaluación de estos tratamientos, que no tiene reparos en considerar como una prueba de eficacia la constatación de un efecto placebo "de libro", y que por si todo esto fuera poco termina diciendo que de todos modos da igual, ya que como muchas veces se trata de tratamientos complementarios o secundarios podemos abrir la mano.
Y así, con este panorama, volvemos al titular de El País, cuya redactora parece la única que se ha molestado en leerse el informe:
A pesar de esos criterios tan laxos, a pesar de esa benevolencia, las conclusiones del informe son demoledoras. Como dice la entradilla del artículo, "solo acupuntura y masajes salen validados", y no en la misma medida: como bien cuenta Rinzewind, las evidencias sobre la eficacia de la acupuntura son de mírame y no me toques. Y las de los masajes no hacen sino confirmar lo que ya se sabía: que para algunas condiciones son eficaces y para otras no, lo que no impide que algunos aprovechados como los quiroprácticos presenten como evidencia favorable lo que en el fondo es solo un efecto secundario de sus manipulaciones vertebrales.
Quiroprácticos que, por cierto, fueron los que motivaron la pregunta del señor Anasagasti y la consiguiente respuesta de la ministra, y cuya pseudoterapia queda en el informe a la altura del betún... Pero de eso hablaremos otro día, que aún hay mucha tela que cortar.
12 de diciembre de 2011
Otro medio que pica con la morfopsicología
Hasta ahora solo he conseguido tomar el pelo a mi hija con una broma en una ocasión: conseguí que creyera que yo era capaz de ver a través de las cosas opacas. La niña se quedaba muy impresionada cuando me preguntaba qué tenía dentro el gato y yo le contestaba que "huesos, músculos, dos pulmones..." O cuando me preguntaba qué había detrás de la pared del fondo y yo me concentraba y decía "el cuarto de baño".
Luego cayó en la cuenta de que, en realidad, yo ya sabía con anterioridad qué había dentro del gato o detrás de aquella pared.
Mi hija tenía cuatro años. Marta Catalá, la periodista que firma este reportaje del diario ADN, probablemente tenga algunos más, así que no sé cual será su excusa. Pero picar ha picado hasta el fondo, desde luego.
En realidad el reportaje es un calco de los que suele ofrecer la prensa de vez en cuando: un "morfopsicólogo" asegura solemnemente que su disciplina, en realidad una actualización de la vieja frenología, es una disciplina la mar de válida, y para deslumbrar al periodista de turno y, se supone, a los lectores, lanza unos cuantos ejemplos. ¡Y qué ejemplos! Lean, lean:
Para la periodista, por lo visto, es una hazaña asombrosa. Pero para cualquiera con un mínimo de sentido crítico lo que sería asombroso es que el "morfopsicólogo" hubiera sido incapaz de decir todas esas obviedades de personajes tan conocidos como esos. Y sin necesidad de mirar una foto (salvo para ver lo de los orificios nasales redondos, que como ven es peligrosísimo).
En fin; mi hija, cuando se dio cuenta de lo que pasaba, se enfadó muchísimo conmigo. No sé cuál será la reacción de Marta Catalá o de los responsables de ADN si recapacitan un poco (algo así como medio segundo) y se dan cuenta de cómo se la han metido doblada. Pero (y aquí tampoco necesito mirar ninguna foto para hacer predicciones) sí que tengo clara cuál va a ser la reacción de la prensa en general: dentro de algunas semanas otro periódico picará exactamente con la misma historia.
Morfopsicólogo que es uno.
Luego cayó en la cuenta de que, en realidad, yo ya sabía con anterioridad qué había dentro del gato o detrás de aquella pared.
Mi hija tenía cuatro años. Marta Catalá, la periodista que firma este reportaje del diario ADN, probablemente tenga algunos más, así que no sé cual será su excusa. Pero picar ha picado hasta el fondo, desde luego.
En realidad el reportaje es un calco de los que suele ofrecer la prensa de vez en cuando: un "morfopsicólogo" asegura solemnemente que su disciplina, en realidad una actualización de la vieja frenología, es una disciplina la mar de válida, y para deslumbrar al periodista de turno y, se supone, a los lectores, lanza unos cuantos ejemplos. ¡Y qué ejemplos! Lean, lean:
¿Y qué ven sus ojos cuando miran la foto de Josef Fritzl, el austríaco que encerró y violó a su hija durante más de 20 años y con la cual engendró siete hijos?Gabarre mira la foto de Fritzl y no duda: "Mente cruel y pervertida". Según dice, porque su rostro desprende unos ojos muy pequeños, muy tónicos y muy asimétricos con unas cejas también asimétricas.
Muestra una zona emocional más pequeña que la cerebral y la instintiva denota "una fuerte retracción latero-nasal, lo que se traduce en una alexitimia y psicopatía grave".
(...)
Y, ¿qué ven los ojos de Gabarre en el rostro de Behring Breivik, autor confeso de la muerte de 77 personas en Noruega? Un rostro tónico, con una frente grande y ojos pequeños que "informan de un pensamiento en el que habitan fantasmas ya que no se actualiza y no evoluciona, lo que le da una percepción de sí mismo a un ser superior excesivo a la mayoría de los mortales".Igual que Fritzl, Breivik posee una zona emocional (pómulos) más estrechos que la zona de mandíbulas "lo que nos vuelve a informar de un ser autosuficiente, asocial y frío, con un super yo desmedido".
Orificios nasales redondos
Charles Manson, uno de los asesinos más conocidos en el mundo, también ha sido objeto de estudio. Manson fue condenado en 1971 en EE UU a cadena perpetua por la muerte de siete personas, entre ellas la actriz Sharon Tate, esposa de Roman Polanski y embarazada de ocho meses. Que posea unos orificios nasales redondos denota que en sus relaciones y en sus pensamientos puede perder el control y "cometer barbaridades", dice Gabarre. En su mirada hay "locura, criminalidad", concluye.
Para la periodista, por lo visto, es una hazaña asombrosa. Pero para cualquiera con un mínimo de sentido crítico lo que sería asombroso es que el "morfopsicólogo" hubiera sido incapaz de decir todas esas obviedades de personajes tan conocidos como esos. Y sin necesidad de mirar una foto (salvo para ver lo de los orificios nasales redondos, que como ven es peligrosísimo).
En fin; mi hija, cuando se dio cuenta de lo que pasaba, se enfadó muchísimo conmigo. No sé cuál será la reacción de Marta Catalá o de los responsables de ADN si recapacitan un poco (algo así como medio segundo) y se dan cuenta de cómo se la han metido doblada. Pero (y aquí tampoco necesito mirar ninguna foto para hacer predicciones) sí que tengo clara cuál va a ser la reacción de la prensa en general: dentro de algunas semanas otro periódico picará exactamente con la misma historia.
Morfopsicólogo que es uno.
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5 de diciembre de 2011
Deusto salud o el equívoco homeopático
Reconozco que no me di cuenta, pero algún amigo más avispado sí que lo vio. Estaba (ya no) en la versión web del artículo que Público dedicó a la protesta en la red contra la proliferación de cursos pseudocientíficos en las universidades, pero en pequeñito:
¿Aún no lo ven? Venga, les ayudo:
Es una de esas pequeñas traiciones del "AddSense", ese sistema de anuncios contextuales de Google tan listo que detecta de qué va un artículo o entrada y busca anuncios con la misma temática, pero tan tonto que no es capaz de discernir si la web está hablando bien de ese producto o, como en este caso, lo está criticando. La cosa es tan molesta que incluso algún vendedor de misterios de tercera la menciona de vez en cuando para intentar desacreditar a los blogueros escépticos, asegurando que cobran haciendo publicidad de las mismas cosas que critican (con lo cual a estas alturas aún no sabemos si lo hace porque toma a sus eventuales lectores por imbéciles o porque él mismo lo es). Pero, en cualquier caso, incluso hay quien se ha tomado la molestia de buscar algún sistema (que no se si funcionará, pero ahí lo tienen) para procurar que no haya magufos en la publi de las bitácoras apuntadas a "AddSense".
En cualquier caso, esto del curso de homeopatía de "Deusto Salud" ya tiene bastante tiempo. De hecho en La lista de la vergüenza hemos recibido algún que otro correo proponiendo el ingreso triunfal de la Universidad de Deusto precisamente por él. Pero no puede ser por una razón muy sencilla: el curso no tiene absolutamente nada que ver con la Universidad de Deusto.
Hay que reconocer que una visita a la web de "Deusto Salud" puede dar el pego. ¡Vaya!, si hasta tienen un enlace de "acceso al campus" la mar de aparente.
Las secciones de los cursos también se parecen sospechosamente a las de cualquier Universidad (con, otra vez, su botoncito de "acceso al campus"):
Y si buscamos la información de "a quién va dirigido" el curso de marras nos encontramos con otro texto no ya equívoco, sino directamente engañoso al afirmar
Lo cierto es que para hacer todas esas cosas no es necesario ningún título, ni el de Deusto Salud ni, ya puestos, aquellos que daba Boiron USA (hasta que dejó de darlos justo cuando compró su cátedra de homeopatía en la Universidad de Zaragoza, coincidencia puramente casual pero la mar de divertida). La homeopatía de momento sigue sin ser reconocida legalmente como especialidad médica, farmacéutica o de cualquier otro tipo, y para ejercer de homeópata basta con ponerse una bata y empezar a dispensar agua, azucarillos y aguardiente.
Claro que tampoco es que el curso de "Deusto Salud" tenga una especial relevancia desde el punto de vista legal. Para darse cuenta de ello hay que bucear un poco en la web hasta dar con la sección "quiénes somos", que aclara más o menos eso mismo, o sea, quiénes son:
Y, por omisión, aclara también quiénes no son: la Universidad de Deusto, que de hecho ni siquiera cuenta con una Facultad de Medicina o de Farmacia en la que se pudiera colar el curso. Y aunque esto, en la práctica, no es un obstáculo a la hora de colar una materia pseudocientífica en una Universidad (sin ir más lejos pueden ver aquí, aquí o aquí ejemplos de cursos y congresos cuyo contenido no tiene absolutamente nada que ver con las materias propias de las Facultades que los albergan), no deja de ser una pista para darse cuenta de que el único parecido entre la Universidad de Deusto y "Deusto Salud" está en el nombre.
Lo cual no impide que se pueda caer en el error de identificar la empresa de cursillos a distancia con la más que centenaria universidad vizcaína. Y aunque no podemos asegurar que los propietarios de "Deusto Salud" hayan buscado a propósito esa posible confusión, tampoco parece que hagan nada por evitarla.
Lo cual es una pena, especialmente si tenemos en cuenta el magnífico trabajo que Helena Matute y su equipo están llevando a cabo, precisamente desde la Universidad de Deusto, para analizar la psicología de las creencias pseudocientíficas. Quizá en el próximo estudio tengan que añadir otro factor: el uso del equívoco para dar a esas creencias una apariencia científica. El ejemplo lo tienen, aunque solo sea en el nombre, muy cerca de casa.
P.S.: Por cierto que la Universidad de Deusto tampoco contribuye mucho, que digamos, a evitar el equívoco; ¿adivinan cómo se llama su unidad de I+D+i en psicología clínica?
¿Aún no lo ven? Venga, les ayudo:
Es una de esas pequeñas traiciones del "AddSense", ese sistema de anuncios contextuales de Google tan listo que detecta de qué va un artículo o entrada y busca anuncios con la misma temática, pero tan tonto que no es capaz de discernir si la web está hablando bien de ese producto o, como en este caso, lo está criticando. La cosa es tan molesta que incluso algún vendedor de misterios de tercera la menciona de vez en cuando para intentar desacreditar a los blogueros escépticos, asegurando que cobran haciendo publicidad de las mismas cosas que critican (con lo cual a estas alturas aún no sabemos si lo hace porque toma a sus eventuales lectores por imbéciles o porque él mismo lo es). Pero, en cualquier caso, incluso hay quien se ha tomado la molestia de buscar algún sistema (que no se si funcionará, pero ahí lo tienen) para procurar que no haya magufos en la publi de las bitácoras apuntadas a "AddSense".
En cualquier caso, esto del curso de homeopatía de "Deusto Salud" ya tiene bastante tiempo. De hecho en La lista de la vergüenza hemos recibido algún que otro correo proponiendo el ingreso triunfal de la Universidad de Deusto precisamente por él. Pero no puede ser por una razón muy sencilla: el curso no tiene absolutamente nada que ver con la Universidad de Deusto.
Hay que reconocer que una visita a la web de "Deusto Salud" puede dar el pego. ¡Vaya!, si hasta tienen un enlace de "acceso al campus" la mar de aparente.
Las secciones de los cursos también se parecen sospechosamente a las de cualquier Universidad (con, otra vez, su botoncito de "acceso al campus"):
Y si buscamos la información de "a quién va dirigido" el curso de marras nos encontramos con otro texto no ya equívoco, sino directamente engañoso al afirmar
Encamina tu futuro hacia un sector que ofrece grandes oportunidades. Especialízate en esta área y podrás trabajar como:
- Técnico en homeopatía.
- Abrir tu consulta privada.
- Asesorar en centros de terapias naturales y wellness.
- Trabajar como homeópata en centros herbodietéticas.
- Asesorar en farmacias y parafarmacias.
Lo cierto es que para hacer todas esas cosas no es necesario ningún título, ni el de Deusto Salud ni, ya puestos, aquellos que daba Boiron USA (hasta que dejó de darlos justo cuando compró su cátedra de homeopatía en la Universidad de Zaragoza, coincidencia puramente casual pero la mar de divertida). La homeopatía de momento sigue sin ser reconocida legalmente como especialidad médica, farmacéutica o de cualquier otro tipo, y para ejercer de homeópata basta con ponerse una bata y empezar a dispensar agua, azucarillos y aguardiente.
Claro que tampoco es que el curso de "Deusto Salud" tenga una especial relevancia desde el punto de vista legal. Para darse cuenta de ello hay que bucear un poco en la web hasta dar con la sección "quiénes somos", que aclara más o menos eso mismo, o sea, quiénes son:
Deusto Salud es una iniciativa de Grupo Planeta para desarrollar un nuevo concepto: cursos de formación continua especializados, con servicio de consulta on-line.
Y, por omisión, aclara también quiénes no son: la Universidad de Deusto, que de hecho ni siquiera cuenta con una Facultad de Medicina o de Farmacia en la que se pudiera colar el curso. Y aunque esto, en la práctica, no es un obstáculo a la hora de colar una materia pseudocientífica en una Universidad (sin ir más lejos pueden ver aquí, aquí o aquí ejemplos de cursos y congresos cuyo contenido no tiene absolutamente nada que ver con las materias propias de las Facultades que los albergan), no deja de ser una pista para darse cuenta de que el único parecido entre la Universidad de Deusto y "Deusto Salud" está en el nombre.
Lo cual no impide que se pueda caer en el error de identificar la empresa de cursillos a distancia con la más que centenaria universidad vizcaína. Y aunque no podemos asegurar que los propietarios de "Deusto Salud" hayan buscado a propósito esa posible confusión, tampoco parece que hagan nada por evitarla.
Lo cual es una pena, especialmente si tenemos en cuenta el magnífico trabajo que Helena Matute y su equipo están llevando a cabo, precisamente desde la Universidad de Deusto, para analizar la psicología de las creencias pseudocientíficas. Quizá en el próximo estudio tengan que añadir otro factor: el uso del equívoco para dar a esas creencias una apariencia científica. El ejemplo lo tienen, aunque solo sea en el nombre, muy cerca de casa.
P.S.: Por cierto que la Universidad de Deusto tampoco contribuye mucho, que digamos, a evitar el equívoco; ¿adivinan cómo se llama su unidad de I+D+i en psicología clínica?
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