14 de diciembre de 2012

Los verdaderos paisajes de "El Hobbit"

Ahora que tenemos encima el estreno de “El Hobbit: un viaje inesperado”, muchos medios están obsequiándonos con galerías en las que podemos contemplar “los paisajes de El Hobbit”. Que son muy bonitos, sí, pero son los de la película. De los que suelen olvidarse es de los verdaderos paisajes de El Hobbit, los que inspiraron a J.R.R. Tolkien, que no van a salir en el cine, pero que a cambio tenemos mucho más cerca para poder disfrutarlos en directo. Vamos a ver algunos de ellos.
- Hobbiton: el molino de Sarehole. Tras regresar a Inglaterra, la madre de Tolkien (su padre, que se había quedado en Sudáfrica, falleció poco después de la partida de su familia) vivió con sus hijos en una pequeña casita en Sarehole, cerca de Birmingham. Y uno de los lugares favoritos del pequeño J.R.R. era el molino que se alza justo al otro lado de la carretera, con su estanque lleno de cisnes y el gran sauce al que le encantaba subirse hasta que alguien lo taló. Muchos años después Tolkien seguía recordándolo con cariño y aseguraba que podría dibujar un mapa de “cada pulgada” del molino y sus alrededores.
Molino de Sarehole (Fotografía © Copyright Chris Hoare, autorizada para su uso mediante licencia Creative Commons)
Y claro, cuando Tolkien quiso retratar la idílica Hobbiton, puso en su centro, como no podía ser menos, aquel viejo molino de su infancia.

Hoy en día el molino está abierto al público y alberga una doble exposición: una dedicada a los usos de los molinos y otra a aquel niño al que perseguía el molinero de barba negra, J.R.R. Tolkien.
- Bolsón Cerrado: Bag End. Y si el molino de Sarehole marcó Hobbiton, en Bolsón Cerrado hay probablemente mucho de... bueno, de Bolsón Cerrado, la granja llamada Bag End que cultivó durante los años veinte su tía Jane Neave.
 La auténtica Bag End en la actualidad (fuente)
La tía Jane, además de ser prácticamente la única persona de su familia que no volvió la espalda a Tolkien, su hermano y su madre cuando se convirtieron al catolicismo, fue un personaje muy importante en la vida de J.R.R., y su influencia en “El Hobbit” no termina aquí, como veremos.
- La Comarca: Warwickshire. En una de sus cartas, Tolkien decía que La Comarca 

es más o menos una aldea de Warwickshire, aproximadamente del período del Diamond Jubilee.

Para Tolkien, como para sus hobbits, no había “paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado”, y ese era también el paisaje que presentaba Warwickshire en su niñez.
Paisaje de Warwickshire (Fotografía © Copyright Robin Stott, autorizada para su uso mediante licencia Creative Commons)
- Las Montañas Nubladas: los Alpes suizos. Para sus montañas, en cambio, Tolkien tuvo que viajar bastante lejos: a Suiza. En 1911 la tía Jane se llevó a sus dos sobrinos, J.R.R. y el pequeño Hilary, a un viaje por las montañas suizas junto con la familia Brookes-Smith (con la que Jane Neave mantenía una doble relación de amistad y de negocios) y otros amigos. Como recordaba muchos años después en una de sus cartas,
El viaje del hobbit (de Bilbo) desde Rivendel hasta el otro lado de las Montañas Nubladas, con inclusión del deslizamiento por las piedras resbaladizas hasta el bosque de pinos, se basa en mis aventuras de 1911...
En otra ocasión escribió que
Yo figuraba en el grupo (junto con un conjunto de gente variada del tamaño poco más o menos del de El Hobbit) que viajó a pie con una pesada mochila por gran parte de Suiza y a través de muchos altos pasos de montaña. Fue cuando nos acercábamos al Aletsch que fuimos casi destruidos por las piedras que se desprendieron al sol y se precipitaron por una cuesta nevada. De hecho, una roca enorme pasó entre la persona que iba por delante y yo. Eso y la “batalla de los truenos” -una mala noche en que nos perdimos y dormimos en un cobertizo destinado al ganado- aparecen en El Hobbit. Hace tanto tiempo de eso ahora...

El macizo de la Jungfrau, en Suiza. Tolkien contempló en 1911 estas mismas montañas.

El glaciar Aletsch visto desde lo alto de la Jungfrau.
- Rivendel: Lauterbrunnen. Para imaginar sus Montañas Nubladas Tolkien reunió recuerdos y anécdotas ocurridas a lo largo de todo el viaje, y probablemente no las identificara con ningún lugar concreto. En cambio, sí que sabemos con seguridad dónde obtuvo Tolkien su inspiración para el valle de Rivendel: en la pequeña localidad suiza de Lauterbrunnen. El parecido entre el dibujo que Tolkien hizo de Rivendel


Y el paisaje que rodea a Lauterbrunnen no es, desde luego, casual.
En este caso, además, contamos con una curiosa pista dejada por el propio Tolkien: la traducción deLauterbrunnen vendría a ser algo así como “aguas ruidosas”... que es a su vez la traducción de Bruinen, el nombre élfico del río que discurría por el valle de Rivendel.
- El Bosque Negro: Moseley Bog. Si para ir al molino de Sarehole Tolkien no tenía más que cruzar la calle frente a su casa, para ir a otro de sus lugares favoritos, Moseley Bog, lo tenía más complicado: aunque no tenía que cruzar ninguna calle (el bosque comienza justo tras la casa), sí que debía eludir la prohibición de su madre, a quien no le hacía ninguna gracia que sus niños se internaran en aquel lugar. Moseley Bog es el nombre que recibía un pequeño estanque que servía como reserva de agua para el molino, aunque en la actualidad se denomina así a toda la zona boscosa que le rodea, una pequeña reserva natural de vegetación frondosa y muy frecuentada sobre todo por los amantes de los pájaros. Y no, ni es tan oscuro como el Bosque Negro ni está poblado de arañas, pero a los ojos de un niño aventurero probablemente sea igual de emocionante.

El estanque de Moseley Bog (fuente)
- Esgaroth sobre el Lago Largo: ¿en Suiza o en Gales? Y para ir finalizando nos adentraremos un poco en el terreno de la especulación con dos lugares emblemáticos de “El Hobbit”. El primero es Esgaroth sobre el Largo Largo, la ciudad que... bueno, si han leído el libro ya lo saben, y si aún no lo conocen ya se enterarán. Tolkien describe Esgaroth como una ciudad asentada sobre palafitos en un lago largo y estrecho alimentado por un río. La descripción se corresponde muy bien con un lago suizo y con alguno de los asentamientos prehistóricos sobre palafitos que empezaban a descubrirse en la época en que Tolkien visitó Suiza, pero cabe otra posibilidad: como buen conocedor de las tradiciones artúricas, Tolkien sin duda sabía que las leyendas señalan a menudo al pequeño lago de Dozmary Pool como el lugar donde mora la Dama del Lago, custodia de Excalibur, la espada del rey Arturo. Y en Dozmary Pool también hay restos de asentamientos erigidos sobre palafitos. Quizá Tolkien se basase en uno de esos escenarios, quizá en ambos o quizá en ninguno.

El Lago de Ginebra (Lago Léman)


- Erebor, la Montaña Solitaria: ¿el Cervino? Tampoco sabemos si Tolkien basó su Montaña Solitaria, Erebor, en una montaña real, pero no deja de ser sugerente su parecido con el pico Cervin, Cervino o Matterhorn, en la frontera entre Suiza e Italia. Lo que sí sabemos es que la visión del Cervino, alzándose majestuoso sobre las montañas que lo rodean hasta el punto de parecer una auténtica “montaña solitaria”, impresionó mucho a Tolkien, que varias décadas después seguía conservando en su memoria aquella imagen y los recuerdos de su recorrido por ella.
El Cervino desde Zermatt

Así que ya ven: sin duda merece mucho la pena hacer un viaje a Nueva Zelanda. Pero para conocer los paisajes reales de “El Hobbit” (incluso los de “El Señor de los Anillos”, aunque esa es ya otra historia) no hace falta que salgamos de nuestra vieja Europa...

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