Bueno, no fue una piedra, sino unas cuantas.
Y no estaban en el camino, sino en mi vesícula.
Y no me enseñaron que mi destino era rodar y rodar, sino que me dejaron unos días en la cuneta (¡y sin EstelCon, ay!).
Pero ya estoy aquí de nuevo.
Enseñar creacionismo como alternativa a la evolución es como hablar de la cigüeña como alternativa a la reproducción (J. Hayes).
En eso estamos, gracias.
ResponderEliminarÁnimo Yam, que eso está ya superado.
ResponderEliminarBienhallado de nuevo.