28 de septiembre de 2005

El extraño caso de la demanda aparecida (2. El prestigito)

Dicho lo dicho (por ahora), sigamos nada menos que con el Hecho


SEGUNDO.

Hecho segundo que comienza con una curiosa afirmación:

La vigésimo segunda edición del diccionario de la Real Academia Española define el término paranormal como fenómenos científicamente inexplicables estudiados por la parapsicología. Del mismo modo, razona que la parapsicología alude al estudio de fenómenos como las teleplastias de cuya naturaleza y efectos no ha dado hasta ahora cuenta la psicología científica.


Y digo curiosa porque contiene un, digamos, error desde luego llamativo. Si acudimos al Diccionario de la Real Academia encontraremos que, en efecto, la definición de "paranormal" es esa (si bien con el significativo añadido previo "se dice de los..."; la RAE no termina de avalar la existencia de este tipo de fenómenos). Pero no ocurre lo mismo con la definición de "parapsicología", que según el Diccionario sería

Estudio de los fenómenos y comportamientos psicológicos, como la telepatía, las premoniciones, la levitación, etc., de cuya naturaleza y efectos no ha dado hasta ahora cuenta la psicología científica.


¿Observan la diferencia? Exacto. La RAE habla de telepatía, premoniciones, levitación y etc., pero no dice nada acerca de las "teleplastias", término que de hecho ni siquiera aparece en el Diccionario.

¿Se trata por tanto de un error, un lapsus del redactor de la demanda?

Pues puede que sí... y puede que no. Recordemos que el trasfondo de todo este asunto son las famosas "Caras de Bélmez", las pinturitas que el maguferío denomina... sí, precisamente así: "teleplastias". Una palabra que, por tanto, había que introducir en los comentarios acerca del objeto de estudio de la parapsicología, aunque fuera con calzador y, ejem, equivocándose un poco al transcribir del Diccionario. Total, nadie se va a enterar, puesto que como dice la demanda

También es un hecho notorio que en el sistema educativo español no consta homologado titulo oficial alguno que refrende la evaluación y superación de disciplina similar


De modo que no hay ninguna información curricular oficial que nos explique si, digamos, en la carrera de parapsicología el estudio de las teleplastias se imparte en segundo y tercer curso, con un total de tropecientos créditos y un período de prácticas en el que hay que conseguir dibujar una Cara de Bélmez a base de agua y aceite... ah, no, perdón, borren esto último. Dejémoslo en que las teleplastias son una parte fundamental de los estudios de parapsicología, aunque dichos estudios no sean oficiales. Lo cual, según la demanda

no significa que su estudio esté vedado o su práctica sea proscrita


Cosa desde luego innegable. Nadie puede proscribir que quien quiera dedique su tiempo y su esfuerzo a estudiar teleplastias, psicofonías o, ya puestos, el ritual de apareamiento de los pitufos o la doma y monta de los unicornios rosados de Ganimedes. El hecho de que sean solemnes gilipolleces... digo, el hecho de que lamentablemente no se trate de disciplinas académicas reconocidas oficialmente no quiere decir que no se puedan estudiar y practicar con toda la ilusión del mundo. Incluso desde la tierna edad de catorce años, que es cuando, según la demanda, Pedro Amorós comenzó a desarrollar sus "desempeños investigadores". Porque si Amorós, siempre según la demanda,

atesora más de 25 años en la exploración parapsicológica


y resulta que actualmente cuenta con 39 años... bueno, hagan ustedes mismos la cuenta.

En fin, que atendiendo a estas circunstancias, considera el redactor de la demanda que la falta de reconocimiento académico de la parapsicología no legitima ni mucho menos

toda serie de ataques o mofas degradantes por la prensa sin tener en cuenta los méritos personales y profesionales de quien lo ejerce.


En lo cual no podemos más que estar de acuerdo. Aunque, sinceramente, nos parece un poquito fuerte lo que la frasecita en cuestión viene a suponer: que, a sensu contrario, los ataques y mofas degradantes sí que estarían legitimados si se hacen teniendo en cuenta los méritos personales y profesionales de quien lo ejerce ¿No?

Méritos que, por supuesto, la demanda empieza a enumerar a continuación. Quizá por modestia, el escrito no incluye el impresionante currículum de Pedro Amorós que todavía circula por ahí. Y, probablemente por razones de espacio, tampoco llega al nivel de análisis que alcanzaron en sus investigaciones sobre este tema Mauricio-José Schwarz o el propio Javier Cavanilles. En su lugar, se limita a decirnos que

Don Pedro Amorós Sogorb es conocido en la comunidad estudiosa de fenómenos paranormales por ser pieza activa y pionera en el ámbito de las denominadas Psicofonías, debido a su larga dedicación profesional y empeño personal en esta materia. Fruto de ese prestigio son las numerosas intervenciones en programas de radio y televisión, sus publicaciones y las ponencias en los distintos congresos de periodismo e investigación sobre estas temáticas en atención a las demandas que se le han hecho llegar. Se aporta como DOCUMENTO N° 6 (portada del libro) y N° 7 el Heraldo de Castellón.


La primera parte del párrafo no tiene mucho comentario. Se trata de lo que se conoce como "afirmación de parte", es decir, algo que dice una de las partes porque le favorece, pero que no se acredita. Y es una pena, porque seguro que eso de que la dedicación de Amorós al estudio de las psicofonías sea "profesional" sin duda podría ser demostrado con el pertinente certificado de inscripción en el padrón de Actividades Económicas, por ejemplo. Pero el certificado se lo dejan en el cajón (seguramente el mismo en el que reposan su título de ingeniero informático, la acreditación de sus colaboraciones con organismos científicos, emisoras nacionales e internacionales de TV, o el carné de miembro del "Instituto SETI de la NASA"). Y lamentablemente, en lugar de tan reveladores documentos, los que adjuntan a la demanda más bien parecen desmentir eso del prestigio.

El primero de ellos, el Documento 6, es la portada de un libro. Pero no de un libro cualquiera, no: se trata nada menos que del celebérrimo "Psicofonías, ¿quién hay ahí?", cuyo análisis pormenorizado puede disfrutarse en el blog de Lola Cárdenas. No les estropearé la jugosa lectura de los comentarios de Lola, pero sí les adelanto que gracias a ellos comprenderán ustedes perfectamente por qué Pedro Amorós aporta al juzgado la portada del libro en lugar de aportar el libro entero: yo en su lugar tampoco me hubiese arriesgado a que a la juez se le ocurriera abrirlo.

El segundo documento es un reportaje publicado en noviembre de 2004 en el suplemento "DeDomingo" del diario "Heraldo de Castellón" (cuya web es de pago, así que no me da la gana enlazarla). Bajo el título "Sucesos paranormales", y a lo largo de una portada y dos páginas (y créanme ustedes que se hacen verdaderamente largas), "DeDomingo" nos ilustra sobre las investigaciones que la SEIP lleva a cabo, dice,

desde hace 14 años


¿Cómo dice usted? ¿Que no le cuadran las cuentas? ¿Que si la SEIP (bueno, la AEIP) se fundó en 1998, cumpliría catorce años en... 2012? Caramba, debe ser usted un auténtico detractor. ¿No estamos hablando de sucesos paranormales? Pues los años serán también paranormales. ¿O no? La prueba es que en el reportaje Pedro Amorós también afirma, respecto a las Caras de Bélmez, que

algunos miembros de la SEIP, a modo personal, seguimos el caso prácticamente desde su origen, en 1971


Si tenemos en cuenta que, calendario en mano, en 1971 Pedro Amorós tenía siete añitos, siete, estarán de acuerdo conmigo en que no pueden estar hablando de años normales. Vamos, o eso o que el nene era muy precoz.

En fin, les ahorraré más comentarios: con saber que la portada del reportaje consta de la afirmación acerca de los 14 años de la SEIP, y como fondo una divertidísima foto de un monje fantasmal, creo que pueden hacerse una idea clara de su contenido.

Esa es, pues, la medida del prestigio de Pedro Amorós: la portada de un libro perpetrado por él mismo, y un reportaje de prensa en el que el autor pone en boca de Amorós lo que incluso el más cándido de los admiradores del presidente de la SEIP tendría que reconocer como un montón de inexactitudes. Claro, así se explica que, como dice la demanda,

La forma en que se narra el contenido de los textos denunciados, en cuanto a los términos vejatorios consignados, así como la intención descalificadora del periodista que los publica, proyectando la idea a los lectores de defraudador en un clara desvinculación de la función periodística, han supuesto un gravísimo descrédito en la colectividad investigadora y un demérito en los particulares interesados en conocer más sobre hechos científicamente carentes de justificación, habiendo descendido su aceptación de un modo espectacular desde la fecha de la primera publicación hasta el día de hoy.


Y es que con unos méritos tan, digamos, endebles, hasta un soplo de leve brisa (la misma brisa fresca que tanta falta hace en las cosas internas de la SEIP) bastaría para derribarlos.

Derribo que para el demandante se acretida con un par de documentos más.

Uno de ellos, el número ocho, consiste en realidad en tres recortes periodísticos. Uno de un artículo del diario "La Opinión" (no se sabe cuál de ellos) que, sin duda, refleja lo informado por Cavanilles en sus artículos. De hecho, lo refleja hasta el punto de que es copia literal, palabra por palabra, de otro que publicó Cavanilles en "El Mundo" con esa misma fecha. Únicamente han cambiado el título (por el de "Un auténtico fraude") y la firma (que aparece como "redacción"; supongo que querrían decir "redacción de Javier Cavanilles" y sufrieron algún error tipográfico). Vamos, que más que repercusión de los artículos que motivan la demanda, habría que considerarlos como uno de ellos y haber metido en el fregado al diario "La Opinión".

Otro de los artículos es una columna de opinión publicada en "ABC" por Javier Reverte, y titulada "Las dos caras de un timo", quien cuenta muy bien de qué va la cosa, aunque omite dar nombres. Aquí sí que podría haber alguna influencia de los artículos de Cavanilles (es de 29 de noviembre, un día después de que Cavanilles publicara el suyo). A no ser, claro, que Javier Reverte se hubiese inspirado... en el de "La opinión" ;-)

Y el tercer recorte de prensa... ¡es mío! En concreto es una carta al director del "ABC" en la que un servidor comentaba la noticia aparecida uno o dos días antes (y que aún puede leerse, por ejemplo, aquí. Una carta que, por cierto, difícilmente podría haber recibido ninguna influencia de Cavanilles, dado que es de más de un mes antes de que Cavanilles publicase sus artículos. Calculen, calculen: mi carta sale publicada el 27 de octubre de 2004, y el primer artículo de Javier Cavanilles es de 28 de noviembre. De hecho, en aquella fecha mis únicas referencias eran lo que yo había podido ir descubriendo personalmente y lo que contó en su día Paco Máñez, pero difícilmente podría haberme influido lo que Cavanilles iba a publicar nada menos que 32 días después.

(Aunque, bien mirado, quizá debiera convencer a Javier de que se dejase ganar, dando por hecho que en efecto yo me basé en su artículo de un mes después, y luego nos repartimos entre los dos el premio de Randi).

Termina el Hecho Segundo de la Demanda (y terminaremos nosotros por hoy) citando otro documento, el número 9, que no está en las copias que circulan por la red sencillamente porque es la grabación de un programa de televisión, concretamente "7 días, 7 noches", de Antena 3 TV. Un programa que se hizo eco en varias ocasiones del supuesto fenómeno de las "Caras de Bélmez", con la presencia de Pedro Amorós. Sin embargo, la grabación corresponde sólo a uno de estos programas, en concreto aquel en el que Amorós agitaba ante las cámaras un papelito que, decía, era el famoso análisis del hormigón de la nueva casa (análisis del que por cierto no hemos vuelto a saber nada, que con tanto secretismo parece como si hubieran detectado con él la fórmula de la CocaCola o algo así). "7 días 7 noches" ha hablado de las Caras de Bélmez, decíamos, en al menos cuatro ocasiones. Siempre con ribetes bastante críticos hacia la hipótesis paranormal. Y un par de ellas, incluso, mucho antes de que surgiera la polémica de las "nuevas Caras" y se publicasen los artículos de Javier Cavanilles. ¿Por qué entonces escogen este único vídeo? ¿Quizá porque, de nuevo, se trata de lo único a lo que buenamente pueden agarrarse para fundamentar su tesis? ¿Quizá porque, con su rigor característico, los de la SEIP se han equivocado en el vídeo que le han suministrado a su abogado? ¿O quizá por alguna razón esotérica, incomprensible y muy, muy, paranormal? Misterio misterioso.

En fin, que de toda la prensa nacional e internacional, de toda la radio y televisión, el terrible desprestigio causado a Amorós por Cavanilles se mida con sólo tres recortes de prensa y un programa televisivo resulta cuanto menos decepcionante. Sobre todo si nos fijamos que el primero de los recortes de prensa (el de "La Opinión") se limita a copiar literalmente el artículo original de Cavanilles en el mismo día en que se publica éste. El tercero (mi carta) es anterior a los artículos de "El Mundo". Y el vídeo del programa de televisión no tiene nada que ver con el asunto. Total, que si nos atenemos a la demanda la única influencia negativa que sobre el prestigio de Pedro Amorós hubieran podido tener los artículos de Javier Cavanilles se reduce a la columna de Javier Reverte, una columnita en la que el autor ni siquiera se molesta en mencionarlo por su nombre.

Una influencia negativa muy pequeñita, me parece a mí. Difícilmente podría dañar el prestigio de nadie.

Salvo, claro está, que hablemos de un prestigio también muy chiquitín. Un "prestigito", o algo así.

Digo yo.

14 comentarios:

  1. ¿Influencia negativa pequeñita? Un momento, ¿me estás diciendo que la Encarta no ha variado la entrada dedicada a Amorós como consecuencia del artículo de Cavanilles? ¿No ha quitado la Espasa de su enciclopedia la foto de Amorós en la entrada "psicofonías"? ¿No se ha retirado ninguna de las empresas que pensaban patrocinar la Beca "Pedro Amorós"?

    ResponderEliminar
  2. Anónimo23:06

    eso si, trabajador es un rato, si tiene 45.000 psicofonias rigurosamente estudiadas en 25 años de vida profesional le salen 5 al dia. y si son 14 años salen casi 9 al día. ¿no querrá trabajar en mi empresa?

    ResponderEliminar
  3. Vamos hombre, si podemos usar el método Brox:

    Dejamos dos grabadoras en Bélmez y dos en el Cortijo Jurado, encendidas 24 horas al día, y cuando toque les cambiamos las pilas y las cintas.

    Ya tenemos las psicofonías recogidas, investigadas y altamente clasificadas.

    Un saludo. Jose Brox

    ResponderEliminar
  4. ¿Un "prestigito"? Yo creo que no llegaría a nanoprestigio :-) (siendo benévolos).

    La verdad es que este es un caso interesante para que los alumnos de las Facultades de Derecho asistan y aprendan en qué pretenden convertir algunos la administración de Justicia. Tal vez así disminuiría el número de estudiantes de Derecho que dejan sus estudios para dedicarse a la actuación, humor, teatro...

    ResponderEliminar
  5. A mí lo que más me ha llamado la atención de la demanda es el párrafo "...demérito en los particulares interesados en conocer más sobre hechos científicamente carentes de justificación". O sea, inexistentes, no probados, inventados. O sea, que si uno se dedica a investigar el sexo de los ángeles, y yo le digo que es tonto, ¿estoy dañando su prestigio como investigador y su honor? Amos, anda. Es él el que está dañando la imagen de la Investigación Científica y el prestigio de los verdaderos investigadores.
    Cada vez dejan más claro a por lo que van: ni honor ni leches: pasta, pasta y pasta.

    ResponderEliminar
  6. A ver si lo he entendido bién: Presenta como prueba contra Cavanilles ¿Escritos que no son suyos? ¿Incluso anteriores a su(s) artículo(s)? Parecen mas bién pruebas de la defensa. O eso o no me entero de nada.

    ResponderEliminar
  7. Exacto Manolo, cuando dicen "no demostrados cientificamente" olvidan añadir "ni de ninguna otra forma". Es un invento, y decir que es un fraude venderlo a la opinión pública es algo de sentido común.

    ResponderEliminar
  8. Fernando*16:37

    Habeis visto el encabezamiento de la página del monje fantasma?

    "SEIP
    Autorización Gubernamental Nº164/49 Internacional"

    Ay, ay ayayayayayay ayay que me da la risa y ya no puedo parar...

    ay no mejor no que igual me demanda, jajajajaja

    ResponderEliminar
  9. Verás, Macías, con esos artículos se pretende demostrar que Cavanilles causó un grave desprestigio a Amorós.

    Eso sí, por la elección de los artículos, parece como si los hubiese propuesto la defensa ;-)

    ResponderEliminar
  10. Por cierto, Manolo "el mas", muy agudo eso de "hechos científicamente carentes de justificación", jeje.

    ResponderEliminar
  11. Pues gracias por la explicación. Es que la elección de los escritos, sobre todo por sus fechas, me parece que demuestran algo distinto a lo que se pretende.

    ResponderEliminar
  12. Por cierto, me olvidaba. 164/49=164149 sigue en todos los logos de sus páginas. Es que cada vez que lo leo me parto de risa.

    ResponderEliminar
  13. y un demérito en los particulares interesados en conocer más sobre hechos científicamente carentes de justificación, habiendo descendido su aceptación de un modo espectacular desde la fecha de la primera publicación hasta el día de hoy.

    O no lo entiendo yo bien, o Amorós está acusando a Cavanilles de que la gente pierda el interés en los temas paranormales.

    Tiene huevos.

    Y más si tenemos en cuenta algo que yo por lo menos he nombrado a menudo: que el mal hacer y el chapucerismo por parte de los seipes está haciendo un gran favor al escepticismo. Y de eso no tiene la culpa Cavanilles, precisamente.

    Eso sí, deja bien claro dónde le duele.

    -- Pedro Gimeno

    P.D.: Macías, eso lo sabíamos desde que estuvimos en Bélmez las navidades pasadas. Y él también, pues allí se lo comentamos. Simplemente ha decidido no corregirlo, como suele ser su línea habitual de rigor.

    ResponderEliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar