28 de octubre de 2005

El extraño caso de la demanda aparecida (8. Un cuento infantil)

Para ir acabando ya con esta serie, invertiremos el orden de los fundamentos de Hecho que nos queda por repasar, de modo que nos iremos al noveno y luego volveremos al octavo. Esto puede parecer un tanto paranormal, pero en este caso tiene su justificación, como vermos en la siguiente entrada.

El Hecho

NOVENO


contiene otra de esas fórmulas típicas en toda demanda que se precie, puesto que dice que

han resultado infructuosas todas las gestiones realizadas por mi mandante para lograr, de los demandados, la satisfacción extraprocesal por vía amistosa de su derecho, resultante de lo expuesto, por lo que se le hace necesaria esta reclamación judicial.


Generalmente esto es cierto. Es decir; antes de tener que llegar a interponer una demanda, uno intenta ponerse en contacto con el futuro demandado intentando solucionar el asunto "por las buenas" o incluso, digamos, "por las menos buenas", requiriéndole por escrito y hasta notarialmente. Sólo si todo esto falla se acude a la vía judicial.

Pero no se hace en todos los casos, como podemos ver, por ejemplo... sí, exacto: en este. Como sabe todo el que esté un poco al tanto del asunto, aquí lo que nos hemos encontrado prácticamente de la noche a la mañana es con una amenaza de algo que entonces no sabíamos bien si iba a ser una denuncia o una querella (y que, por lo visto, alguno sigue sin saberlo a estas alturas). De hecho, en varias ocasiones se aseguró por parte de la SEIP y de sus allegados que la
demanda/denuncia/querella estaba ya presentada, a pesar de todas las evidencias.

Esta fue una de las razones por las que muchos no nos acabábamos de creer que la... bueno, la lo que sea estuviera interpuesta (sí, lo confieso otra vez: yo también lo dudé). Nos decían con pelos y señales que la habían interpuesto, que habían solicitado medidas cautelares, que se dirigía contra prácticamente todo bicho viviente... y el tiempo pasaba sin noticias o con noticias contradictorias, como nuevos anuncios de que se iba a interponer después de haber dicho que ya estaba interpuesta.

También contribuían, por supuesto, las diversas "informaciones" que nos llegaban de gente que aseguraba haber visto la... la cosa. Para demostrarlo nos daban todo tipo de detalles, pero esos detalles resultaban tan esperpénticos y absurdos que claro, tampoco les creíamos. Si un "prestigioso" himbestigador nos cuenta toda clase de disparates sobre algo, lo lógico es pensar que se lo está inventando todo. ¿Cómo podíamos ni siquiera atrevernos a suponer que lo que ocurría era, sencillamente, que no había entendido casi nada, y que lo poco que había conseguido entender lo había entendido mal?

Ojo, no quiero decir que esto sea malo o reprochable. Nadie tiene por qué saber de todo. Lo que ocurre es que la más elemental prudencia aconseja que si uno es un absoluto ignorante en una materia, se calle la boquita en lugar de ponerse a contar disparates y exhibir públicamente esa ignorancia. Entre otras cosas porque da pie a que los demás pensemos que si le ocurre con el Derecho Procesal, también puede ocurrirle lo mismo con cualquier otra cosa que nos cuente como resultado de sus himbestigaziones. Y aunque, la verdad, ya teníamos esa impresión al leer sus artículos y libros, que encima nos dé más argumentos para pensarlo es tirar piedras sobre su propio tejado. En fin, "hay gente pa tó".

Pero el argumento principal para no creernos lo de la demanda (o querella, etc.) no era ni las continuas contradicciones en que incurrían el supuesto demandante y sus adláteres, ni el derecho-ficción de serie B que nos contaban sus amigotes. El argumento principal era la amistad.

Porque resulta que, como ya hemos comentado en alguna entrada, Cavanilles y Amorós eran amigos del alma. O eso decía, entre otras muchas cosas, Pedro Amorós. La historia la resume estupendamente Razonesparadudar en esta entrada.

En definitiva: que no es raro que, a la vista de todo esto, cada vez que Pedro Amorós y sus colegas nos hablaban de la denuncia (o demanda, etc.) todos pensásemos que probablemente se trataba de un cuento.

El de Pedro y el Lobo.

27 de octubre de 2005

Fe de erratas

Por cierto, en mi última entrada sobre la demanda aparecida se me olvidó hacer un pequeño inciso en el que al parecer nadie ha caído.

Como hemos podido ver, a lo largo de todo su escrito la parte demandante sostiene que Javier Cavanilles, para difamar a Pedro Amorós, ha tergiversado los hechos hasta el punto de faltar a la verdad. Vamos, que ha mentido.

Bueno, pues por una vez y sin que sirva de precedente, hay que darles la razón. En su segundo artículo sobre los cursos pseudouniversitarios, Cavanilles dice que

Según informó ayer EL MUNDO, el Seip (entidad legalmente constituida)...


Y eso, como todo el mundo sabe a estas alturas, sí que es una mentira como un piano de cola.

25 de octubre de 2005

El extraño caso de la demanda aparecida (7. La sombra del pasado)

Si han leído ustedes las entradas precedentes, seguramente pensarán que después de tanto ruido y tanto follón como han montado con la dichosa demanda, luego la cosa no es para tanto, ¿verdad? Ni Javier Cavanilles era ese ser terrible, sediento de sangre amorosiana, ni sus artículos eran tan espantosamente ofensivos para con el pobre Pedro Amorós.

Algo parecido puede haber pensado el redactor de la demanda, porque tras narrarnos la historia de los artículos sobre las Caras de Bélmez añade un Hecho

SÉPTIMO


En el que resucita una historieta más antigua. Dice el demandante que

La fijación del periodista Javier Cavanilles con el demandante comienza con las falsas imputaciones que realiza en la sección de sucesos de "El Mundo del Siglo XXI" con fecha 4 de noviembre de 2001. En la torticera noticia rubricada "UN PARAPSICÓLOGO OFRECE FALSOS TÍTULOS UNIVERSITARIOS POR INTERNET" se le acusa de vulnerar distintas disposiciones legales en materia de publicidad y educación...


Bien. ¿Es cierto eso? Consultemos el artículo (que, como tampoco he encontrado por ningún lado, he colgado en mi página).

Como puede comprobarse, la "fijación" de Cavanilles consistía en una serie de imputaciones, sí, pero de falsas nada. Así, Cavanilles comentaba que la SEIP mostraba en su página la propaganda de una serie de cursos consistentes en una "diplomatura", una "licenciatura" y un "máster" en parapsicología. Cursos que, decía la página, conforman una carrera con "acreditación reconocida en todo el mundo".

El anuncio terminaba con una mención en letra pequeñísima en la que se indicaba que los cursos estaban

Acogidos al art.35 Decreto 70/76 de 5 de marzo, según el art.43 O.M. 5/2/79 B.O.E. de 19/2/79 de Ordenación de la Formación Profesional


Seguidos, en letra bastante más grande, de un bastante equívoco

Ministerio de Eduación y Ciencia.


Como puede comprobarse (la página, en su versión de aquel entonces, puede consultarse aún aquí (¡qué terrible puede resultar esto del Web Archive!, ¿eh?), el uso de una terminología equívoca (los "cursos" se denominan "diplomatura", "licenciatura" y "máster", como si fueran realmente carreras universitarias de las de verdad) y la falta de información sobre la validez real de los mismos (o sea, ninguna) los muestra como falsos títulos universitarios ofrecidos por Internet. Vamos, lo mismito que decía Cavanilles.


Por cierto, de rebote esta historia de los cursos nos permite comprobar algo que ya sospechábamos: que en la SEIP alguien padece problemas de visión. Razonesparadudar tuvo la santa paciencia de indagar sobre ese Decreto 70/76 del que se habla en la propaganda de los cursos, y descubrió que en realidad es el Decreto 707/76. Vamos, que lo mismo que ocurrió con el número de Registro, digo, la "Autorización Gubernamental Internacional", alguien no ha visto bien los números. Desde aquí deseamos fervientemente que se trate sólo de un problema de mala graduación de las gafas.

En fin, que el artículo de Cavanilles no decía nada de torticera: en efecto, los cursos de la SEIP resultaban engañosos y vulneraban varias disposiciones legales en materia de publicidad y educación. Y en este sentido no tiene ninguna importancia que, como sigue diciendo la demanda, aquello acabase

sin que le conste a esta representación acción jurisdiccional o sanción administrativa impuesta a Don Pedro Amorós Sogorb o a la SEIP

No tiene ninguna importancia, sencillamente porque las infracciones existen con independencia de que sean castigadas. Si alguien aparca su coche bajo una señal de prohibido aparcar estará cometiendo una infracción tanto si le multan como si no le ve ningún guardia, el policía lo ve pero decide hacer la vista gorda o, qué sé yo, aparece un fantasma y se carga los amortiguadores del coche. Como todo el mundo sabe (y especialmente los abogados, por muy Letrados de parte que sean), las infracciones son presupuesto necesario para que haya una sanción, pero la falta de sanción no implica que no se haya cometido ninguna infracción.

En fin, para la demanda la historia acaba aquí, con el feroz Cavanilles ensañándose con el pobrecito Amorós. Pero lo que el redactor de la demanda no sabe -o quizá prefiere no saber- es que la cosa tuvo más cola de lo que parece. Justo al día siguiente Cavanilles volvió a publicar un artículo, titulado esta vez "La UCE considera «publicidad engañosa» la página web que ofrece falsos títulos universitarios de parapsicólogo". En esta nueva entrega el malvado Cavanilles, no contento con sus averiguaciones, contrastó su información con la Unión de Consumidores de la Comunidad Valenciana-UCE, quienes confirmaron punto por punto la información del artículo anterior.

¿Y adivinan lo que pasó? Según el silencio de la demanda podría parecer que nada. Pero no. Comparen esta captura de pantalla con la anterior:¿Notan algo?

Sí, en efecto, hay una sutil -o no tan sutil- diferencia: en la nueva versión (que aún puede encontrarse en la dirección original) han aparecido estos dos textos:



Para quienes no quieran dejarse la vista desentrañándolos (porque, eso sí, siguen estando en letra más bien pequeña), los transcribo literalmente. El primero dice

¡ Atención !
Le informamos que las Titulaciones que se aquí se disponen no tienen validez académica alguna
sólo están reconocidas por la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas.
Le recordamos que la parapsicología de momento no está reconocida por las Universidades Españolas y por tanto estos estudios no pueden ser
avalados, compulsados o reconocidos por las mismas.


Y el segundo

Los datos de información de esta página en cuanto a validez académica
han sido actualizados a fecha de 5/11/01 siguiendo consejo de la UCE con el fin de que no sea
considerada esta información, como Publicidad Engañosa.

Intentamos ser lo más trasparentes posibles.


(La negrita está en el original).

En resumen: que la SEIP, según la demanda, no cometía ninguna infracción, y sin mediar provocación alguna el malvadísimo Cavanilles se lanzó contra ellos para vejallos y ultrajallos. Pero resulta que, justo después de publicados los artículos (fíjense en la fecha en la que dicen haber actualizado los datos), Amorós y sus muchachos intentan evitar seguir incurriendo en los defectos legales que les achacaba Cavanilles e insertan la aclaración de que la validez académica de los títulos es sencillamente ninguna. Todo ello siguiendo con tono de súplica (en plan "por favor, no nos denuncien") y siguiendo, dicen, el consejo de la UCE. Pero si tenemos en cuenta que al parecer ni siquiera se molestaron en preguntar a la Unión de Consumidores, parece evidente que el consejo se lo aplicaron como consecuencia de haber leído el artículo de Cavanilles.

Cabe suponer que, tras esta modificación, la oferta de cursos pseudouniversitarios habrá dejado de engañar a quienes pudieron haber picado con el anuncio original. No lo sabemos. Pero sí sabemos que, de nuevo, la SEIP se ha ocupado ella solita de dejar en evidencia al Letrado de Amorós. En fin...

24 de octubre de 2005

El extraño caso de la demanda aparecida (6. Fantasmas)

En la misma línea que los apartados anteriores, el Hecho


SEXTO


de la demanda nos vuelve a narrar las intolerables vejaciones de las que Javier Cavanilles hace objeto al pobrecito Pedro Amorós. Así, en primer lugar hace referencia a dos artículos titulados "Estas Navidades regale cáras de Bélmez" y Cómo se descarta la explicación científica" (no, no he repedido el enlace por error; los artículos están reproducidos uno a continuación del otro en Editorial Bitácora). Para el demandante, en estos artículos Cavanilles

ratifica su línea de acción consistente en manifestaciones insultantes conjugadas con ausencia de verosimilitud razonablemente indagada.


Lo cual, francamente, me parece un pelín exagerado.

Para empezar, resulta bastante difícil encontrar insulto alguno. Todo lo más hay alusiones al papel que Amorós y la SEIP han jugado en todo este asunto, alusiones que a veces tienen un cierto tono jocoso, incluso de simpatía, pero que no resultan en modo alguno insultantes. Ciertamente, Cavanilles dice que, simplemente usando agua y aceite,

Pedro Amorós y su Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) han vuelto a poner de moda la localidad de Bélmez de la Moraleda (Jaén) mediante la falsificación de nuevas teleplastias


Y dice también que el llamado "Método Máñez", que expone en el artículo, es

El procedimiento utilizado en el engaño


A eso debe referirse la demanda, ya que añade a continuación que

En esta entrega, al igual que las anteriores, se califica a Don Pedro Amorós Sogorb de falisificador y se le acusa de comercializar "su engaño", afirmaciones todas ellas que pueden ser pertrechadas mediante los derechos de la comunicación para exonerar la vulneración de los derechos constitutivos de la personalidad.


¿Cómo? ¿Que no lo entienden bien? Bueno, es que creo que hay un pequeño error de transcripción. Eso de que las afirmaciones de Cavanilles "pueden ser pertrechadas mediante los derechos de la comunicación", etc., es una forma un tanto retorcida de decir que Cavanilles está amparado por las libertades constitucionales de información y opinión. Lo malo es que eso lo podemos decir ustedes o yo, pero nunca el redactor de la demanda, así que supongo que la frase original decía hablaba de "afirmaciones todas ellas que no pueden ser pertrechadas...". Vamos, que Cavanilles se pasó tres pueblos al decir estas cosas.

Cosa que en mi opinión resulta bastante discutible. Recordemos que este artículo no está solo y aislado: forma parte de una serie en la que el propio Cavanilles ha puesto de manifiesto un montón de datos que apuntan a que, en efecto, lo que hicieron Amorós y la AEIP/SEIP fue eso y de esa manera. Así que no hay insultos, sino sólo conclusión que cualquiera con dos dedos de frente (incluso con uno y medio) aceptaría como la más razonable a la vista de toda la información que Cavanilles ha ido facilitando sobre el asunto. Tanto es así que de nuevo ocurre lo que ya hemos visto en otros apartados de la demanda: que el subconsciente traiciona al redactor y le hace decir cosas como que Cavanilles

acusa de comercializar "su engaño"


al pobre Amorós. Bueno, yo he leído de cabo a rabo los artículos varias veces, y no he encontrado que tal cosa se diga o siquiera se insinúe. Pero claro, es que en vista de todo lo que hemos ido sabiendo sobre este asunto resulta inevitable que cualquiera -incluido el redactor de la demanda- piense eso, ¿no?

Aunque también puede ser que el redactor de la demanda se haya adelantado un poquito a su propio ritmo. Y es que a continuación hace referencia a otro artículo de Cavanilles titulado "La SEIP ha ido modificando su teoría de las caras de Bélmez para mantener vivo el negocio". Para el demandante, el artículo

presenta una noticia plagada [de] expresiones descalificadoras tales como "...basa su hallazgo en falsas investigaciones..., "las últimas falsificaciones..., entre muchas más. Asimismo se concluye, al amparo del periodismo de investigación cuando nos encontramos ante una reelaboración de Javier Cavanilles, que mi representado genera los fenómenos paranormales a fin de lucrarse económicamente, acusándolo de interponerse en el desarrollo del iter sucesorio abierto tras el fallecimiento de Doña María Gómez Cámara.


Lo del iter sucesorio lo dejaremos correr; no creo que nadie con una mínima capacidad de comprensión lectora haya llegado a pensar que Cavanilles esté acusando a Amorós de meterse con los problemas que tenga o deje de tener la herencia de María Gómez. Supongo que se tratará de una especie de licencia literaria, algo así como cuando un mal novelista nos explica que el malo, además de malo, es albino, o cojo, o asquerosamente rico...

En realidad, la acusación apunta más bien a las "expresiones descalificadoras" y a las horribles conclusiones de Cavanilles. Apunta, pero vuelve a fallar. Por lo mismo de siempre: a lo largo de su artículo, Cavanilles da datos más que suficientes (y perfectamente contrastables) para comprobar que, en efecto, la SEIP ha ido modificando sus afirmaciones acerca de las caras de Bélmez conforme se han ido desarrollando los acontecimientos. Así, tras haber resaltado el importantísimo papel de María Gómez en la aparición de las "caras", resulta que la pobre señora se muere, de modo que en buena lógica el fenómeno también hubiera desaparecido. Pero no: las nuevas "investigaciones" de la SEIP muestran que las "caras" siguen apareciendo tras la muerte de la que antes consideraban como su causante. Y cuando los herederos de María Gómez se ponen duros en cuanto a la explotación del fenómeno, otras "investigaciones" hacen aparecer nuevas "caras" en una casa mucho más accesible para la SEIP (y más barata para el Ayuntamiento).

Y claro, con todos esos datos en la mano Cavanilles viene a concluir que los "descubrimientos" de la SEIP son la mar de oportunos de cara a mantener el negocio. Negocio que, por otra parte, existe: el artículo cita a Pedro Fernández, Delegado de la SEIP en Murcia, quien asegura que "la gran mayoría" de los investigadores que han pasado por la casa ha "sacado tajada" de él. Y si tenemos en cuenta que, por lo que dice la SEIP, nadie ha investigado allí tanto y tan intensamente como ellos mismos... En fin, que de nuevo estamos ante una conclusión poco menos que inevitable: o uno acepta que estamos ante un monumental cúmulo de casualidades, o bien habrá que aceptar que los cambios de actitud de la SEIP se orientan a mantener en auge el negocio.

A no ser que aceptemos una tercera posibilidad: que sean esas energías del Más Allá las que agradezcan los desvelos de la SEIP reorientando el fenómeno según convenga. No sé, a lo mejor les cae muy bien Amorós, y temiendo que dejase de aparecer por allí cuando murió María Gómez se empeñaron en seguir pintarrajeando las dichosas caritas. Y luego, cuando vieron que la ambición económica de los herederos podía dejar las "caras" originales lejos del alcance de la SEIP, tuvieron incluso la bondad de mudarse de casa.

Una posibilidad esta última que puede resultar difícil de aceptar para los escépticos, pero que en realidad es la más probable. Como hemos visto a lo largo de las entradas, Amorós y Cavanilles pueden mantener criterios muy distintos, pero tanto de los artículos de Cavanilles como de la documentación que ha proporcionado Amorós junto con la demanda se deduce que con toda seguridad las "caras" han sido pintadas por unos fantasmas. Queda por dilucidar si son del Más Allá o del Más Acá. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que son eso, unos auténticos fantasmas.

Hablando de juzgados...

... y para rebajar tensiones. De un atestado policial:

10 de octubre de 2005

El extraño caso de la demanda aparecida (5. Un atajo hacia los hongos)

Nos cuenta el Hecho QUINTO

de la demanda que

Al siguiente día, 30 de noviembre de 2004, Don Javier Canavilles publica tres nuevos artículos ofensivos en el noticiero titulados "AMOROS DA MARCHA ATRÁS Y AHORA DICE QUE LAS CARAS DE BELMEZ SON HONGOS", "LA ALCALDESA DA LA CARA, EL SEIP SE ESCONDE" y "HABLEMOS DE LA SEIP Y SUS MIEMBROS".


La demanda dice que se trata de

Tres informaciones en la misma sintonía vejatoria para con Don Pedro Amorós Sogorb que las seis anteriores.


Bueno, si la sintonía vejatoria es la misma que hemos visto hasta ahora, podrían haberse ahorrado esta parte de la demanda, ¿no? Pero hubiese sido una pena, porque nos hubiésemos perdido una de las partes más divertidas de todo este follón. Bueno, más divertidas y más, ejem, sabrosas. Sigue diciendo la demanda que

En esta nueva entrega agresora pone de relieve su autor, entre las múltiples alusiones injuriosas, que mi representado se retracta en sus afirmaciones en un medio de comunicación la madrugada del 28 al 29 de diciembre de 2005, para promocionar el turismo en la zona y verse, por ende, satisfecho económicamente por ello.

No sé a ustedes, pero a mí me da la impresión de que se han hecho un lío monumental con los artículos y, evidentemente, con las fechas. Porque vamos a ver, ¿cómo podría Cavanilles que Amorós se retractaba en sus afirmaciones en un medio de comunicación la madrugada del 28 al 29 de diciembre de 2005 más de un año antes de esa fecha?

Por supuesto, entra dentro de lo posible que Amorós se retracte de lo que vaya a decir esa noche en algún medio de comunicación. Es más: con la trayectoria de contradicciones que lleva el pobre, me atrevería a decir que es casi seguro. Pero dudo mucho que Cavanilles hiciese semejante ejercicio mental de adivinación del futuro allá por noviembre del año pasado. Y digo "ejercicio mental" porque, desde luego, en ninguno de los artículos menciona esa fecha o alguna que se le parezca.

Tampoco es cierto que Cavanilles pusiera en boca de Amorós ni una palabra sobre promocionar el turismo en la zona y verse, por ende, satisfecho económicamente por ello. Quien habló -y, por cierto, también se contradijo- sobre el turismo en la zona fue la alcaldesa de Bélmez. Y en ninguno de los artículos se dice que Amorós vaya a lucrarse con el incremento turístico ni nada que se le parezca. Supongo que lo han puesto en la demanda porque es una conclusión lógica cuando uno analiza todo este asunto, pero desde luego quien lo ha puesto en negro sobre blanco es el Letrado de Amorós, no Javier Cavanilles.

De hecho, en lo único que acierta -más o menos- la demanda en este punto es que sí que hay una "retractación" de Amorós: después de contarnos con pelos y señales el origen teleplástico y paranormal de las "Caras" (como se puede comprobar siguiendo las referencias que se citan en el primero de los artículos, va y nos sale con que a lo mejor las Caras están formadas por hongos.

Una afirmación sorprendente, por mucho que diga la demanda que

Dicha divulgación deviene en tergiversación tras acudir a los Informes Técnicos que se aportan como DOCUMENTOS N° 17, N° 18 y N° 19 respectivamente, donde se apunta la posibilidad que los fenómenos estudiados pudieran ser hongos una semana antes de la reconsideración mencionada por Don Javier Canavilles. Dictamen que se hizo público como los demás aspectos de las investigaciones.


Porque vamos a ver: ¿alguien recuerda realmente haber visto semejantes "Informes Técnicos" (con perdón) antes de que estallara el escándalo?

Y si no lo recuerdan no será desde luego por un fallo de memoria, porque los "Informes" son de los que no se olvidan fácilmente.

En fin... Agárrense fuerte al sillón, que vamos con ellos.

Para empezar, advierto que no voy a hablar de tres "Informes", sino de seis o siete. Por un motivo muy simple: la demanda dice que son tres, y que se aportan como documentos números 17, 18 y 19, pero sólo se ha señalado la primera de las páginas como "Doc. n.º 17", sin marcar los números 18 y 19. Supongo que será porque al Letrado de Amorós le pasa lo mismo que a mí: que la presentación de los documentos es tan... bueno, tan impresentable, que resulta imposible adivinar dónde termina uno y dónde empieza otro. Si han visto ustedes alguna vez un informe técnico de verdad sabrán que las hojas se numeran y marcan una por una, los apartados están bien definidos, contienen un índice, se indica claramente la identidad y titulación de los técnicos que los han elaborado... Éstos, en cambio, por no tener no tienen ni siquiera fecha. Eso no quiere decir que no sean adecuados al tema de que tratan: al fin y al cabo, si el "misterio" de las Caras de Bélmez ha demostrado ser de una cutrez insuperable, es lógico que los "Informes" estén a la misma altura. Y, créanme, lo han conseguido plenamente.

De modo que supondremos que el primer "Informe" es lo que consta en las páginas primera y segunda. Más que nada, porque antes de la primera página no hay nada, y al final de la segunda pone "Rafa Fdez M", que suponemos será la abreviatura del nombre del autor y que, por lo tanto, parece que indica el final del informe. Lamentablemente esa especie de firma no dice más, de modo que nos quedamos sin saber si la titulación que pueda tener el tal Rafa Fdez M nos permite suponer que de verdad sabe de qué está hablando. El texto, desde luego, no nos lo permite.

El informe se titula "Experimentación en suelo de cemento con agua y aceite", y constituye un buen ejemplo de lo que no es un Informe Técnico. En su lugar, se trata de que un señor nos cuenta que ha dibujado con agua y aceite unas caras en el suelo del garaje de su casa, y que desaparecen al cabo de pocas horas. Nada más: ni descripción de la hipótesis, ni protocolo, ni controles, ni gaitas en vinagre. De modo que no podemos averiguar qué es lo que ha hecho mal el tal Rafa Fdez M para que sus caritas se borren enseguida, y en cambio las que dibujan Paco Máñez o Gerardo García-Trío duren muchísimo más. A saber qué aceite ha puesto el tal Rafa Fdez M.

Tras esta deslumbrante muestra de precisión a la hora de diseñar y seguir un protocolo experimental, nos encontramos con una hojita suelta que consideraremos como "segundo Informe". Se titula "Procesos para eliminar algún tipo de fraude", y por el estilo parece una continuación del anterior, pero no podemos estar seguros puesto que en esta ocasión no consta quién lo ha perpetrado. A pesar de su título, el papelito no trata sobre la prevención de la comisión de fraudes en el pintado de las Caras, sino que a través de seis apartados (bautizados como "supuestos") nos ilustra sobre las distintas formas de borrar Caras, dependiendo del material con que se hayan pintado.

El documento muestra en primer lugar que el autor está muy puesto sobre el uso de distintos métodos de limpieza, que van desde el uso de simple agua corriente hasta el empleo de un soplete (de verdad, lo pone), pero sobre todo nos indica que jamás ha tenido que limpiar una de esas manchas recalcitrantes que aparecen en las casas.

Pero, aparte de esto, el documento nos indica sobre todo que el presunto "técnico" está escribiendo de cara a la galería. En realidad, el procedimiento mediante el que se hayan pintado las Caras no nos dice mucho acerca de un fraude: es evidente que están allí y que, por tanto, están pintadas con algo. Y si los fantasmas pueden pintar caras con agua del subsuelo, como afirma Pedro Amorós, o bien con hongos, como también afirma, esteee, Pedro Amorós, ¿por qué no pueden hacerlo con pintura, con hollín y vinagre, con aceite o con orina? La verdad, ya puestos a imaginar que alguna entidad, espíritu, "energía" o lo que sea se está entreteniendo en dibujar caritas en el suelo, ¿por qué no puede emplear témpera, pintura acrílica, acuarela o "gouache"?

Si de verdad se quisiera "eliminar el fraude", no hay nada más fácil: que sometan la casa a una vigilancia permantente. Si las caras están pintadas con agua y aceite y de verdad se borran a las 22 ó 24 horas de pintarlas, como decía el otro "Informe", al sinvergüenza de turno le basta con repasarlas una o dos veces al día para que se conserven tan lustrosas y tan horriblemente dibujadas como siempre. Y, en cualquier caso, si hay un fraude es que alguien las pinta con el método que sea. Así que, evidentemente, bastaría con colocar un par de webcams que enfoquen permanentemente las zonas donde aparecen Caras para evitar de verdad esa posible vía de fraude. Pero claro, hacer "Informes" de parvulario y decir tonterías con apariencia pseudocientífica queda mucho más chulo, y permite crear la apariencia de que de verdad se está estudiando el fenómeno sin arriesgarse a que realmente se descubra un fraude y se hunda todo el tinglado. En fin...

Después del papelito de los quitamanchas, un oportuno cambio de tipo de letra nos permite distinguir un tercer "Informe", titulado nada menos que "informe técnico de formación de moho u hongos en el cemento". La cosa ésta, que consta de dos páginas, también ha sido perpetrada de forma anónima.

Este es, por fin, el informe en el que se habla de los hongos. Y claro, uno tiene la tentación de comprobar si en efecto es anterior a la rectificación de Pedro Amorós, como decía la demanda. Yo no recuerdo haberlo visto en la página de la SEIP cuando funcionaba (¿pero de verdad nadie conoce a algún ingeniero informático que le eche una mano a esta gente?), pero por suerte siempre podemos echar mano de Google a ver si encontramos alguna referencia anterior.

Así que dicho y hecho. Tecleamos, por ejemplo, la primera frase del informe:

Los hongos se encuentran en una variedad de formas y tamaños.


la buscamos en Google, y voilá, ¡sí que aparece!

Sólo que no aparece en ninguna parte de la web de la SEIP, sino en una página titulada "Los hongos", cuyo contenido, por lo que parece, está dirigido especialmente a los niños.

De hecho, hemos repetido la prueba con la primera frase de cada párrafo del informe, y el Google, obediente, nos ha remitido cada vez a esa página, o a otra (muy bonita y con muchos dibujitos) llamada "Procesos biológicos", o a la mismísima Enciclopedia Encarta. Todo muy didáctico y educativo, y especialmente apropiado si tiene usted niños en casa.

Pero el Google no lo puede todo, y hay que reconocer que nos ha fallado en algunos párrafos. Por ejemplo, la frase que dice

La mayoría de los hongos se reproducen por esporas depositadas en el cemento, diminutas partículas de protoplasma rodeado de pared celular.


Se nos resistía hasta que finalmente descubrimos que lo que dice Encarta es que

La mayoría de los hongos se reproducen por esporas, diminutas partículas de protoplasma rodeado de pared celular.


Lo de "depositadas en el cemento" es un añadido, igual que este párrafo, tomado de "Los hongos" pero añadiendo las palabras que destacamos en cursiva:

Los hongos absorben nutrientes de la materia orgánica viva o muerta (plantas, animales) sobre la cual crecen. Simplemente absorben a través de su pared celular nutrientes que se disuelven fácilmente, como son los azúcares, o secretan enzimas que rompen los nutrientes más complejos en formas sencillas para poderlas absorber. La porosidad del cemento favorece el deposito (sic) de las materias orgánicas.

A partir de ahí, una vez metido con calzador lo del cemento, entra en juego la imaginación del autor, que nos obsequia por fin con un par de frases originales seguidas:

Peróxido de hidrogeno y el nitrógeno de sales minerales favorece el crecimiento y proliferación de los hongos en el cemento. Otros agentes como grasas, aceites y levaduras son un importante aporte para su desarrollo y crecimiento(sin olvidar la hidratación).

Ejemplo: en los suelos y paredes donde se depositan materias orgánicas(grasas, levaduras, etc...) cocinas, despensas y similares.


Lo malo es que la cosa no termina de cuadrar. ¿El peróxido de hidrógeno favorece el crecimiento y proliferación de los hongos en el cemento? ¿De verdad?

Pues sí y no. Como nos temíamos, la original idea no proviene del anónimo copypasteador, sino de una página en la que enseñan a utilizar peróxido de hidrógeno (vamos, el agua oxigenada de toda la vida) ¡¡¡¡para cultivar champiñones!!!!. Sólo que en esa página no hablan de cemento, puesto que no se imaginaban que alguien iba a cometer el disparate de usar su idea para hablar de hongos paranormales. O, por lo visto, para consumir hongos alucinógenos...

El "Informe" termina muy oportunamente (porque también estaba terminando con nuestra capacidad de asombro) con un "Apartado de hidratación". Apartado que pensaba transcribir íntegramente. Pero como nadie me creería y pensarían que me lo había inventado en plan de cachondeo, en lugar de eso coloco un escaneado y ya está. Mismamente.



Como esto se está alargando demasiado, dejaremos el siguiente "Informe" (una especie de entrevista en la que ambas partes guardan un prudentísimo anonimato) para que lo lean ustedes mismos: está en la web de "Mundo Parapsicológico", concretamente aquí. De hecho, ya que pasan por allí pueden aprovechar y echar también un vistazo al Proyecto de Investigación en Bélmez de la SEIP, o al plano de la nueva "Casa de las Caras", que ofrece la interesante novedad de que alguien, por fin, se ha molestado en corregir el numerito de registro de la
SEIP. La estupidez de llamarlo "autorización gubernamental" sigue ahí, pero algo es algo, ¿no?

El siguiente "Informe" (no sé ustedes, pero yo ya he perdido la cuenta de cuántos van) es una especie de carta titulada "Segunda descripción del análisis sobre el suelo" y firmada por un tal "Atte Rafa Fdez", que debe ser pariente del del primer "Informe". En la carta se hace referencia a otro "Informe" que quizá sea de los de verdad, y que Pedro J Fdez (sic) le habría enviado al autor.

Lamentablemente, ese Informe no aparece, y en su lugar nos encontramos con una especie de explicación de su contenido por parte del tal Atte Rafa Fdez que oscila entre lo inverosímil y lo incomprensible. Nos habla así de la presencia de hierro en el suelo, elemento que, dice, es "importante en la decoloración del suelo que puede alterar el color por oxidación". Y, no contento con quitar y poner colores, el hierro es además responsable de "la proliferación de cadenas de hifas o esporas".

Más interesante es el párrafo dedicado al melanocrato (¿se acuerdan?), que consigue que el lector no se entere de nada y además tenga la fuerte sospecha de que Atte Rafa Fdez tampoco tiene ni repajolera idea de lo que es tal cosa. Sólo que se trata de un algo (vaya usted a saber qué) que "de ninguna manera adopta cambios (sic)", pero que sin embargo reacciona (no sabemos con qué) deshidratando el cemento. Vamos, que sirve para todo. Excepto para hacer Caras. De eso se ocupan los hongos (o eso parece insinuar la carta), gracias a lo cual podemos descartar, por ejemplo, la presencia de plata o sus derivados en el cemento: para el autor cualquier derivado de la plata sería "nocivo para cualquier tipo de fenómeno de manifestación biológica (sic, prueben ustedes a decirlo sin respirar)". De modo que la presencia de hongos descarta la de la plata. Se le olvida, eso sí, demostrar la presencia de esos hongos (y la posibilidad de que los hongos hayan crecido y muerto a consecuencia de esa nocividad ni se la plantea). Pero la falacia, digo la afirmación, es contundente, ¿verdad?

¿Todavía siguen ustedes ahí? Bueno, no se preocupen, porque ya acabamos. Nos queda hablar sólo del último "Informe", denominado nada menos que "Pruebas para determinar el soporte físico de las 'Caras de Bélmez'". Aunque tampoco lleva fecha, el informe viene firmado por Fernando Jiménez López, lo cual es toda una garantía: no es que sea biólogo, ni físico, ni químico, ni nada de eso, pero se trata del hijo del recientemente fallecido Fernando Jiménez del Oso, y eso ya debería bastar para considerarlo como experto en cualquier cosa más o menos paranormal que se le ponga por delante, ¿no?

Tras una breve introducción en la que se intenta justificar la idea de que las Caras podrían ser formadas por hongos, basándose en que las habitaciones en las que aparecen eran cocinas o despensas o incluso en que la "hidratación" con agua y aceite que Amorós reconoció haber hecho en el suelo (bueno, que a veces reconoció haber hecho) podría haber facilitado el crecimiento de microorganismos, Jiménez abre un apartado dedicado al "método experimental" en el que afirma que

El análisis físico de "las caras" en busca de hongos determinados es un proceso complejo, que requiere de ciertos fondos y de la participación de un micólogo.


Pero como por lo visto la SEIP no anda muy sobrada de fondos (¿habrán aprobado ya sus cuentas anuales?) y además no encontraron ningún micólogo que se dejara enredar, Jiménez propone realizar unas "pruebas preliminares" que "en ningún caso será una prueba concluyente" (subrayado en el original). La prueba consiste en parcelar el suelo, irrigando algunos segmentos con un nutriente y dejando otros sin nutrir. De modo que, siempre según Jiménez (y con su propia negrita):

Si al final de la prueba obtenemos una mayor proporción de caras en las parcelas con medio nutritivo, el resultado apoyaría la teoría de que los trazos estuviesen conformados por hongos.

Vuelva a leerlo, por favor. Se ha dado cuenta, ¿verdad? En efecto: nos encontramos de nuevo ante un pseudoexperimento diseñado con tanta torpeza que en realidad no demuestra absolutamente nada. Vamos a ver: si se riega con un nutriente una porción de suelo, por supuesto que van a proliferar ahí bacterias y hongos. Y si la definición de lo que es una "Cara" es la misma que Amorós aplicó en su inolvidable "Experimento Histórico en Bélmez", naturalmente que van a salir más Caras: al fin y al cabo, si para la SEIP (o, al menos, para su presidente) basta con buscar manchas en el suelo y echarle imaginación (y unos trazos de rotulador), si favorecemos la suciedad del suelo vamos a tener impepinablemente más manchas. Provocadas por los hongos, por las bacterias o incluso por lo que manche el propio líquido nutriente. Igual que el "experimento histórico" demostraba sólo que si sometemos el cemento a humedad obtendremos en él manchas de humedad, el que propone Jiménez serviría sólo para comprobar que si ensuciamos el suelo, va a estar más sucio que si no lo ensuciamos.

Una conclusión a la que probablemente haya llegado ya la SEIP. Y digo "probablemente" porque, inexplicablemente, en el "Informe" se nos cuenta la idea y cómo se lleva a la práctica, pero no se nos habla de los resultados. Una pena, porque hasta que no los conozcamos yo me quedaré con una duda que me acucia y me acongoja: ¿les gustará a los fantasmas la salsa a la pimienta verde?

Porque sí, el nutriente que estos científicos de tebeo utilizaron es... ¿lo adivinaron?



P.S.: Reconozco que me ha costado trabajo, pero creo que he conseguido respetar prácticamente todas las faltas de ortografía de los "Informes". Si se me ha escapado alguna ha sido por culpa del corrector ortográfico, que por lo visto también es un detractor malvadísimo...

4 de octubre de 2005

Inciso

Por cierto, y por si alguien lo dudaba: esta mañana he estado viendo El Señor de los Anillos ;-)

(Cortesía de la buena gente de la Agrupación Astronómica de Sabadell)

El extraño caso de la demanda aparecida (4. Manifestaciones torticeras, o así)

A estas alturas de la demanda, como ya hemos visto, el relato de los hechos se centra en los malvados artículos que Javier Cavanilles escribió sobre Pedro Amorós. Y como Cavanilles no se quedó en los dos artículos iniciales, la demanda sigue relatándonos la terrible campaña de acoso en su Hecho


CUARTO

Hecho Cuarto que explica que

Con fecha de noviembre de 2004, se vuelven a publicar por los demandados, en el apartado de Alicante/Sociedad, tres artículos bajo los encabezados "VARIOS COLABORADORES ROMPEN CON PEDRO AMORÓS Y AVALAN LA TESIS DE FRAUDE EN LAS CARAS DE BÉLMEZ", "LOS HEREDEROS DE LA DESCUBRIDORA NIEGAN CONTACTOS CON EL AYUNTAMIENTO" e "HISTORIA DE UN EMBUSTE". En ellos, Don Javier Canavilles y el rotativo codemandado, continúan insistiendo en una dinámica contradictoria a la profesionalidad informativa y presidida por el relato carente de veracidad, la modificación maliciosa de elementos referenciales y la emisión de mensajes ultrajantes en contra mi representado, extremos todos estos alejados de la diligencia exigible al periodista cuando la noticia divulgada supone un descrédito en la consideración de Don Pedro Amorós Sogorb.


¡Toma ya! ¿De modo que Cavanilles escribe cosas carentes de veracidad, modificando maliciosamente los elementos referenciales de la información, y emitiendo mensajes ultrajantes contra Pedro Amorós? Muy fuerte suena eso, ¿no?

Pero claro, es una demanda, así que tiene que sonar fuerte. Otra cosa es que lo sea. ¿Lo es?

El primero de ellos trata básicamente del abandono de tres de los delegados de la SEIP: los de Valencia, Barcelona y Vigo. Abandono que, según el periódico, se debería al turbio asunto de las nuevas "Caras de Bélmez". Esta afirmación es negada por la demanda, que asegura que

Nada más lejos de la realidad en tal malintencionada revelación. A fin de acreditar el desprecio por el mínimo atisbo de diligencia informativa en la conducta del periodista, toda vez que no procedió a realizar el oportuno contraste, se acompañan como DOCUMENTOS N° 13 y N° 14 las misivas remitidas por miembros del grupo de Valencia y Barcelona a Don Pedro Amorós Sogorb.


Bueno, pues veamos. El documento 13 es un correo electrónico de David Garcés, coordinador (o habría que decir ex-coordinador) de la SEIP en Valencia, en el que dice literalmente que

Los motivos de esta renuncia NO TIENEN NADA QUE VER CON EL CASO BÉLMEZ, repito NO TIENEN QUE VER CON EL CASO BÉLMEZ, fueron varios y fueron expuestos al presidente de esta asociación, no los vamos a repetir aquí ni en ningún otro medio, ya que creemos que es una decisión privada.


Bien, si es una decisión privada, pues eso, es privada, y si las razones que les llevaron a tomarlas no tienen nada que ver con el caso Bélmez, pues no tienen nada que ver y Cavanilles se equivocó. Y digo que "se equivocó" en lugar de "modificó maliciosamente los elementos referenciales de la información" porque el artículo cita al otro coordinador, Paco Calahorro, diciendo que

ya no me creo nada y considero que todas las críticas que se han lanzado contra Francisco Máñez son falsas


El artículo dice igualmente que

Calahorro no oculta su sospecha de que entre el Centro para la Interpretación de las Caras que pretende crear el ayuntamiento de la localidad con el SEIP, y la aparición de las nuevas teleplastias, puede haber algo más que una casualidad.


Lo cual, además de ser de sentido común (lo de las sospechas, me refiero), podría haber dado a entender que su salida de la SEIP tuvo en efecto que ver el escándalo de las nuevas Caras. No fue así, puesto que su decisión ya estaba tomada con anterioridad al escándalo (de hecho, su email de 30 de noviembre indica que su dimisión ya había sido comunicada a Amorós el justo un mes antes). Pero la equivocación de Cavanilles es comprensible: Calahorro y Garcés se han distinguido siempre por decir abiertamente lo que piensan y, como dicen ellos mismos, "denunciar lo que consideran falso". Y si el follón de las nuevas Caras no fue el detonante de su salida de la SEIP, probablemente sí que les animó a hacer pública su dimisión.

El otro documento que se acompaña con la demanda para desmentir la información de "El Mundo" es una carta de Javier Alberto Clemente Caparrós en la que explicaba a Amorós que dejaba la coordinación de la SEIP en Barcelona por una serie de razones estrictamente personales en las que no vamos a entrar, pero que podríamos resumir como "falta de motivación". Lo cual desmentiría ciertamente a "El Mundo"... si no fuera porque "El Mundo" no achaca la salida de Clemente al lío de las nuevas Caras. Tal y como se recoge en la información,

Javier Clemente, que dejó la entidad sólo unos días antes de la aparición de las caras...


Y, en efecto, la carta de Javier Clemente es de 11 de octubre de 2004, anterior por tanto al estallido del escándalo.

Por otra parte, Cavanilles dice también que Clemente

aseguró ayer que no puede pronunciarse al no haber estado nunca en Bélmez, "pero sí que resulta sospechoso todo esto".


Lo cual probablemente no le habrá hecho ninguna gracia a Amorós, pero desde luego el documento que aporta la demanda ni confirma ni desmiente esa impresión de Clemente que, por otro lado, resulta bastante lógica en cualquiera que analice los hechos desde fuera de lo que podríamos llamar la "devoción amorosiana".

¿Y qué pasa con el tercer delegado, Lois López Vilas? Bueno, creo que quien haya seguido sus comentarios a este asunto o las entradas en su web reconocerá que cuadran perfectamente con lo que Cavanilles le atribuye en su artículo, ¿no? ;-)

Y aquí deberíamos poner el punto final, porque la demanda no dice nada más sobre estos artículos, salvo que también aparecieron en la edición digital del periódico. Y es una pena, porque eso nos deja con unas cuantas incógnitas. Por ejemplo, dice también Cavanilles que los coordinadores dimisionarios seguían apareciendo como tales en la web de la SEIP. ¿Es eso cierto? Supongo que el demandante podría decir que no basándose en que la web de la SEIP sigue estando hecha unos zorros tras un, dicen, ataque informático (a los pobres les está haciendo falta urgentemente alguien que les arregle el desaguisado; ¿alguno de ustedes conoce a algún ingeniero informático?). Lo malo es que, al igual que pasaba con la página de Capella, la red alberga todavía la página de la SEIP en el servidor CTV, actualizada, según dicen en la propia página, el pasado 26 de julio. Y allí... ¿adivinan? David Garcés y Paco Calahorro, Lois López y Javier Clemente siguen figurando como coordinadores de la SEIP tanto en la sección "Estructura de la SEIP" como en las de las delegaciones de Valencia, Vigo y Barcelona respectivamente.

Otra de las gravísimas afirmaciones que Cavanilles hace en su artículo, poniéndola además en boca de Lois López, es que

"Hace unos meses ya intentaron relanzar el fenómeno en la casa original, pero sólo consiguieron unas teleplastias que tenían que repasar con rotulador para que se vieran", afirma con sorna.

Lo cual, esta vez sí, es una falsedad como la copa de un pino: Lois es gallego y por tanto lo suyo no es "sorna", sino "retranca". Pero, por lo demás, el hecho de que Cavanilles no aprovechase ese momento para contar a sus lectores la fabulosa historia que dió lugar al nacimiento de Randi, el gatito teleplástico demuestra que no sólo no actuó con animadversión hacia Amorós, sino todo lo contrario: movido por un loable sentimiento de piedad y conmiseración, decidió no exponer al público los métodos investigadores del presidente de la SEIP.

Para que luego se queje.

Pero hay más. O debería haberlo, vamos. Porque ¿qué pasa con los otros dos artículos que se citaban en la demanda? ¿Contienen también esas "torticeras manifestaciones"?

Pues tampoco. El primero, el de la historia del fenómeno, no tiene mucho que ver con el tema de la demanda. Se trata de un repaso histórico de las viejas Caras que, seguro, hoy escribiría de otra manera y con muchos más datos. Y para el cual, dicho sea de paso, su fuente ;-) también lo habría contado de otra manera y con muchos más datos.

Y en cuanto al de los herederos de la descubridora (que reproduzco en mi web, porque al parecer no se publicó en la edición digital de "El Mundo")... bueno, en ese sí que se cita a Amorós. Concretamente se cuenta que, en otras ocasiones en que se ha sentido atacado, Amorós ha amenazado con querellarse contra el supuesto atacante. Cavanilles menciona el caso de Mauricio-José Schwarz, que precisamente estos días conmemoraba el aniversario de la amenaza judicial que recibió.

En cambio, Cavanilles no menciona que Amorós en su día le puso una demanda (ya veremos por qué) y llegó a ser condenado. O eso decía Amorós. Claro que luego dijo que no, que en realidad no se la había puesto porque se le pasó el plazo. O bueno, que no se la puso, pero porque le dió pena. O que, bien, vale, no es que le diera pena, es que Cavanilles le pidió perdón en un programa de televisión e incluso le llegó a invitar a una paella. Todo eso y algunas otras versiones más que Cavanilles no mencionaba en sus artículos sencillamente porque no tenía ni idea de que hubiera sido demandado, o que no, o que hubiese pedido perdón a Amorós... Vamos, que lo único cierto de todo aquel embrollo era lo de la paella. Y ni siquiera era del todo exacto...

Pero aun así, no cabe pensar que Cavanilles citó lo de la "demanda desaparecida" de Schwarz con intención de menospreciar o vilipendiar a Amorós. No, ni muchísimo menos. Para mí que lo hizo por razones altruistas y benéficas. En efecto, llevado de su generoso corazón, Cavanilles contaba la anécdota únicamente para poner de manifiesto que Amorós, a pesar de haberse sentido gravemente injuriado por las revelaciones de Schwarz, no llegó a dar el arriesgadísimo paso de meterse en un juicio que podría avivar más aún el escándalo e incluso volverse en su contra. Cavanilles, que es un pedazo de pan ambulante, nos decía que ni siquiera Amorós es tan temerario.

O, al menos, que no lo era.