9 de junio de 2008

Gracias, amigos de "El Correo"

El escepticismo, en pocas palabras, consiste en no aceptar de forma acrítica las afirmaciones, opiniones e ideas, sino someterlas al escrutinio de la razón. Y pocas cosas puede haber más contrarias a la razón y al pensamiento escéptico que pretender imponer las ideas con balas y bombas.

Ayer el diario El Correo sufrió un atentado de ETA. El último (ojalá no hubiera que añadir "por ahora") de una larga cadena de crímenes, con más de mil asesinatos e incontables heridos, familias destrozadas y personas que han tenido que esconderse ante la amenaza de la banda terrorista y de sus cómplices, y el desdén de los miserables cuya única reacción es y ha sido siempre la de mirar para otro lado.

ETA lleva ya más de cuarenta años matando, y probablemente siga haciéndolo mientras haya quienes pretendan sacar tajada del terrorismo, o quienes piensen que se puede dialogar con unos fanáticos que sólo saben hablar a tiros y a bombazos. Pero lo que ETA no ha conseguido es derrotar a la sociedad, y nunca lo conseguirá gracias a personas como los periodistas y los trabajadores de El Correo. Ellos, con su defensa de la libertad de expresión en pleno epicentro del terrorismo etarra, junto con los miembros de las fuerzas de seguridad, persiguiendo y deteniendo a esos delincuentes, y los muchos, muchísimos ciudadanos públicos o anónimos que les hacen frente desde sus concejalías, desde su puesto de trabajo o simplemente con su actitud de firmeza ante el miedo, son la garantía de que al final venceremos a esa escoria.

Y gracias a ellos seguiremos intentando defender nuestras ideas y analizar las ajenas mediante el razonamiento y el pensamiento crítico, sin pretender imponerlas con las bombas y, siguiendo su ejemplo, sin ceder ante el miedo de que otros pretendan imponernos las suyas por la fuerza.

Por eso, amigos de El Correo, no os voy a dar ánimos, que sé que no los necesitáis. Simplemente os doy las gracias.

1 comentario:

  1. Vicente23:07

    Totalmente de acuerdo con tu comentario, los vascos han de sentirse orgullosos de gente como los periodistas de "El correo" que plantan cara a estos delincuentes.

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