16 de enero de 2013

El extraño caso del Hospital Homeopático de Madrid


En su última actualización, la página web del Hospital Homeopático "San José" de Madrid habla de la visita a las instalaciones de la escritora Esther Ginés con motivo de la presentación de su novela de misterio "El sol de Argel", ambientada precisamente en el edificio. Esta historia, en cambio, no es una novela, pero tiene los mismos ingredientes: misterio, historias detectivescas, y el propio Hospital Homeopático.

Podemos empezar la historia recordando la noticia que sigue manteniendo en su web la Presidencia de la Comunidad de Madrid: la inauguración de la restauración del edificio en enero de 2010.


Una inauguración que costó un pastón de dinero público y que sirvió, como contaba muy bien el blog Las penas del agente Smith, para servir de sede, gratis et amore, a asociaciones dedicadas a vender tratamientos ficticios, y para proporcionar docencia y servicios de homeopatía y, atención, otras terapias pseudocientíficas. Lo pueden ver, por ejemplo, en esta foto que tomó José María Mateos en su visita:


Y es que, según indicaba la noticia de Presidencia de la Comunidad de Madrid,

En la actualidad, en el edificio se imparten cursos de homeopatía y acupuntura, seminarios de homeopatía, y jornadas de acupuntura, en colaboración con el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid. También hay consultas de homeopatía, acupuntura y fisioterapia.

Algo que confirma la propia web del Hospital, que informa que

En el Instituto Homeopático y Hospital de San José se practican varias terapias aplicables a una multitud de problemas de salud:
Consultas de HomeopatíaConsultas de Homeopatía para ayuda a personas con cáncerTanto las consultas de homeopatía como las de homeopatía especializadas para ayuda a personas con cáncer son atendidas por los médicos de la Sociedad Hahnemanniana Matritense, patrono de honor de la Fundación.
Consultas de Acupuntura y FisioterapiaLas consultas de Acupuntura están atendidas por médicos del Grupo G-6 miembros de la Asociación de Médicos Acupuntores del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid.
Las consultas de Fisioterapia están atendidas por Fisioterapeutas colegiados. 

que


En colaboración con la Sociedad Hahnemanniana Matritense se organizan seminarios de homeopatía, asi como grupos de trabajo con médicos homeópatas.
En colaboración con el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid se ofrecen a los profesionales médicos los Máster de Homeopatía y de Acupuntura y Moxibustión. 
También se imparte el »Máster en Terapias Emergentes, realizado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, la Facultad de Farmacia de la Universidad Alfonso X El Sabio y SEMEFARTE.
En colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares, se celebran cursos de postgrado en distintas especialidades médicas como »Ozonoterapia, »Medicina Biorreguladora o »Terapia Neural.
El Instituto Homeopático y Hospital de San José acoge otros cursos de formación relacionados con la medicina complementaria, respecto a los cuales se podrá obtener información en esta página y en los apartados correspondientes.


Quédense con estos datos para más adelante, que seguimos con la historia.




Vamos a hacer un "flashback" (que, por cierto, en nuestro idioma se llama analepsis) y marcharnos hasta mediados del Siglo XIX, cuando ejerce en Madrid José Núñez de Pernia, que luego sería conocido como médico y Marqués de Núñez. Lo de Marqués porque así lo dispuso Isabel II, y lo de médico porque él decía que lo era, aunque las malas lenguas, de entonces y de ahora, aseguran que no y su supuesto título oficial no ha sido visto jamás. Sea como sea, José Núñez fue uno de los grandes impulsores de la homeopatía en España, consiguiendo engatusar tratar con ella hasta a la mismísima familia real, fundando la Sociedad Hahnemanniana de Madrid. Pero no contento con esos logros, en 1879 constituyó la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, que se dedicaría, según la escritura fundacional,


la enseñanza teórica y práctica de las doctrinas homeopáticas, y al mismo tiempo a la curación de las enfermedades agudas no contagiosas de las clases desvalidas

Para tan loables fines, el ya Marqués destinaba numerosos bienes, entre ellos el edificio del propio Hospital (aunque al parecer su construcción fue financiada por la Sociedad Hahnemanniana), adoptando en este sentido esta sabia precaución:

Para el caso de que por disposición legal u orden del Gobierno se acordase que éste o la Nación, la Provincia o el Municipio se hayan de apoderar o de incautar el expresado Instituto o del capital o renta de su dotación, o bien si por fuerza mayor u otra cualquiera circunstancia dejase aquél de destinarse a los objetos exclusivos de su fundación, que son la curación de los pobres que prefieran el tratamiento homeopático o la enseñanza metódica de esta medicina o se hubieran de cambiar el orden de su administración, régimen y gobierno, contraviniéndose lo establecido en esta escritura, el otorgante se reserva para sí y sus sucesores el derecho de reversión directa, incautación y libre y completa disposición del citado Instituto y del capital o renta de su expresada dotación para que todo queda de la plena propiedad particular del otorgante, o de quienes sean sus sucesores con todas las facultades inherentes al pleno y absoluto dominio, entendiéndose por sucesor del otorgante a los efectos de esta cláusula el que lleve el título de Marqués de Núñez.
Al igual que en el inciso anterior, quédense con estos datos y agárrense, porque vamos a dar otro salto en el tiempo.

Esta vez nos iremos hasta enero de 1994, cuando Jaime Fernández Moreno, Marqués de Núñez, pone en marcha una iniciativa muy peculiar: solicitar del Ministerio de Asuntos Sociales la extinción de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José por incumplimiento de sus fines, con la consiguiente reversión de sus bienes al heredero del fundador, el propio Jaime Fernández. Y aunque el Ministerio denegó la solicitud en agosto de 1994, el Marqués (Jaime, no su abuelo José) recurrió la denegación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que le dio la razón en una Sentencia de junio de 2001 tras constatar que, tal y como vimos anteriormente, la Fundación se dedica ahora a funciones distintas de las que estipuló su creador.

Pero aquella resultó ser solo la primera batalla en una larga guerra judicial, porque a continuación la Abogacía del Estado recurrió contra la Sentencia basándose en que la competencia para enjuiciar el caso no correspondía al Tribunal Superior de Justicia, sino a la Audiencia Nacional, y en consecuencia el Tribunal Supremo, en marzo de 2004, revocó aquella primera sentencia remitiendo los autos a la Audiencia. La cual dictó nueva Sentencia en septiembre de 2005, revocando nuevamente la denegación del Ministerio de Asuntos Sociales y, por tanto, ordenando la disolución de la Fundación y la devolución de sus bienes, incluyendo expresamente "el inmueble sito en la calle Eloy Gonzalo nº 3 y 5 de Madrid, así como el mobiliario en él incluido" (es decir, el edificio del Hospital), al Marqués. Tanto la Abogacía del Estado como la Fundación anunciaron recurso de casación contra esta sentencia, pero en el primer caso el recurso no llegó a ser formalizado y en el segundo lo fue fuera de plazo, por lo que la resolución quedó firme.

Pero este no fue el fin de la historia, ni mucho menos, porque en 2006, casi sin tiempo de saborear su victoria, el Marqués tuvo la ocurrencia de morirse, y la Fundación se encontró con un inesperado balón de oxígeno: dado que la Sentencia determinaba, de acuerdo con la escritura de constitución de la Fundación, que los bienes debían ser devueltos a la persona que ostentase el título de Marqués de Núñez, la devolución no podía llevarse a cabo hasta que no se nombrase a un nuevo Marqués (en este caso Marquesa), cosa que ocurrió el 5 de abril de 2011, según contó el BOE unos días después.

Pero mientras tanto la Fundación no estuvo ociosa, y en el año 2007 decide dar un giro argumental a la trama y pasarse a otro género: el drama sentimental. Como cuenta en su propia web, sin el menor atisbo de vergüenza, una historia de amoríos, infidelidades conyugales e hijos ilegítimos, salpicada de (supuestas) irregularidades administrativas y de documentos desaparecidos y felizmente reencontrados le sirve para poner en cuestión la validez del marquesado de Jaime Fernández. Y como limitarse a publicar semejante culebrón no era suficiente para salvarse de la devolución, la Fundación intentó hacer valer esa misma historia primero ante el Ministerio de Asuntos Sociales, solicitando la revisión de la Orden que declaró Marqués a Jaime Fernández, allá por 1982, revisión que fueron rechazadas por el Ministerio y, tras los correspondientes recursos, también por la Audiencia Nacional en julio de 2010 y febrero de 2011. Y sí, no me he equivocado: ya dos recursos (y dos desestimaciones) porque la Fundación presentó uno bajo su propio nombre y otro en nombre de la dirección del Hospital, a ver si así colaba.

Más aún: basándose en la misma historia, la Fundación formuló un insólito recurso de revisión contra la Sentencia de la Audiencia Nacional que declaraba su extinción, recurso que fue íntegramente desestimado por el Tribunal Supremo en febrero de 2009.

Desde entonces la historia sigue más o menos igual, con la Fundación intentando por todos los medios torpedear la titularidad del Marquesado e impedir la ejecución de la Sentencia de 2005 que declaraba su extinción. Y con los Tribunales dándole palo tras palo, por lo que es más que previsible que de aquí a poco tiempo veamos cómo, definitivamente, la Fundación se declara extinta y sus bienes son entregados a los herederos del Marqués de Núñez, en la persona de María José Fernández.

Y ahora es cuando ustedes dicen que sí, la historia es muy curiosa y tal, pero, ¿dónde está el misterio?


Volvamos al principio, a la imagen de Esperanza Aguirre presidiendo la solemne reapertura del Hospital. Un hospital en el que, según informa la web presidencial,

Desde 1998 se han invertido 3.285.103 euros en las obras, de los que 1.489.108 han sido aportados por la Fundación Caja Madrid.

Sí, Caja Madrid, esa entidad que forma parte de esa Bankia a la que no paramos de inyectar dinero público. Pero, ¿y el resto del dinero? Pues proviene, naturalmente, de la propia Comunidad de Madrid, según informó en su momento la prensa.

De modo que nos encontramos con un proceso de restauración, pagado con dinero público, que comenzó en 1998, es decir, cuatro años después de que el Marqués de Núñez pidiera la disolución de la Fundación y la devolución del edificio a su patrimonio. Y que terminó, como hemos visto al principio, en enero de 2010, cuando ya hacía casi cinco años que la Audiencia Nacional había dado la razón al Marqués.

Así que ya tenemos servido nuestro misterio: ¿sabía la Comunidad de Madrid que la actuación se estaba llevando a cabo sobre un edificio litigioso? ¿Adoptó alguna decisión en 2005, en pleno proceso de rehabilitación del edificio, cuando fue dictada (y adquirió firmeza) la Sentencia de la Audiencia Nacional que ordenaba su devolución a Jaime Fernández? Porque mal está que se destine un buen montón de dinero público a la promoción de la superchería, pero que se haga a sabiendas de que el beneficiario final de la inversión va a ser un particular tiene delito (y no lo digo en sentido figurado).

Claro que también podría haber ocurrido otra cosa: que la Comunidad no supiera nada y quienes sí sabían con toda certeza lo que estaba ocurriendo, los responsables de la Fundación, no hubieran informado a la administración de lo que pasaba. En cuyo caso el misterio es si la Comunidad de Madrid adoptará algún tipo de medida contra ellos.

Así que ya ven, misterio sí que hay. Lo que no hay es solución, al menos de momento. Aunque, tal y como funcionan las cosas en nuestro país a la hora de exigir responsabilidades por el destino del dinero público, me imagino que al final lo que tendremos no es una solución, sino una dilución. Homeopática, por supuesto.

6 comentarios:

  1. El caso tendrá una cura homeopática en la que los únicos beneficiarios serán los "profesionales de la salud alternativa"

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  2. Y luego no hay dinero para la sanidad de verdad, la que cura enfermos. Vergonzoso. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2011/01/cooperacion-entre-la-homeopatia-y-la.html

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  3. La historia que leo no la conozco en absoluto, pero si se que la homeopatía es una ciencia alternativo donde casi todos los homeópatas son médicos, y solo es una forma diferente de tratar al enfermo, no me parece
    ninguna tomadura de pelo, eso si hay que buscar un homeópata que te recomienden, como todo. Luego queda a la decisión de cada persona...que siempre es respetable.
    Un saludo

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    1. Anónimo10:17

      No te engañes: es una tomadura de pelo

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    2. Anónimo0:00

      No importa donde vayan los beneficios de unos y otros en esto de la salud si me va bien. Ceo que se critica algo que no se conoce. Si salirse de una realidad inventada y no entender que puede haber otras realidades también inventadas, me parece un grave error en lo de entender la vida como es. Criticar a la homeopatía desde el comienzo en este fondo del asunto, en todas las publicaciones del escéptico digital es un poco mosqueante.

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    3. Te equivocas, querido anónimo segundo: quienes criticamos la homeopatía es, normalmente, porque sí la conocemos. Y con esto contesto también a María Garcés: un homeópata puede manifestar más o menos empatía, tratarte mejor o peor o tener más o menos conocimientos de medicina (de la de verdad), pero el valor terapéutico de la homeopatía seguirá siendo nulo.

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