1 de octubre de 2006

La llamada del deber

De verdad, tenía la intención de descansar un poco de lo de la Sentencia de Bélmez. Así que ayer me fui de excursión para todo el día.

Y fíjense ustedes lo que me encontré entre el tráfico.



Como diría un vendedor de misterios misteriosos (y ahora también de agua milagrosa): "¿Casualidad? ¡No, serendipia!"

Por cierto, si se fijan ustedes, a estas alturas...



Seguimos con unas siglas ficticias, un nombre falso, un número de Registro mal escrito, y el rollo de "Autorización Gubernamental", inventado para cazar pardillos que se impresionan al ver todo un vehículo del "Dto: Investigación". En fin...

Pues eso, dentro de un rato hablaremos de los Juzgados.

4 comentarios:

  1. ¡Ñó, Fernando!
    This is to piss and don´t throw any drop!

    Un abrazo desde Tenerife
    Inés

    P.S. Como ves, escribo en una mezcla de canario (por lo del taco a medias, muy típico de aquí) y de
    inglés, lengua bárbara a la que me encanta traducir literalmente refranes castizos...

    ResponderEliminar
  2. pero si parece una peqatina!!

    ResponderEliminar
  3. Borja17:44

    Hombre, claro que parece una pegatina. Los coches de la Policía también llevan una pegatina :D

    Oshe, Fernando, ¿por qué no les seguiste? ¡¡¡Hubiera salido una crónica marciana soberbia!!!

    ResponderEliminar
  4. Hombre, Borja... ¿Y si iba a investigar un geranio de plástico que crece cuando lo riegan, o una teleplastia en un botijo, o algo por el estilo? ¡Con el miedo que me dan a mí esas cosas!

    Sí, tocayo, es una pegatina. Hoy en día ya no se pinta en los coches. De modo que es fácil poner los letreros... y actualizarlos cuando haga falta ;-)

    Y en cuanto a Inés... sí, aquello fue the milk in boat ;-). Otro abrazo desde aquí.

    ResponderEliminar