12 de marzo de 2007

Luna lunera...

Guardia en Comisaría. Una de esas guardias en las que apenas puedes asistir a un detenido porque no paran de llamarte de las otras dependencias diciéndote que tienen más.

Íbamos... creo que por el detenido número siete, un personaje con una curiosa historia detrás: acumula un buen número de detenciones policiales seguidas de otras tantas puestas en libertad en el Juzgado, todas con la fórmula "habiéndose acreditado que los hechos atribuidos al detenido D*** fueron en realidad cometidos por su hermano gemelo A***..."

Pero a lo que íbamos. El hermano gemelo del Enemigo Público número 712.527 hacía su declaración en un despacho, y no paraban de aparecer por la puerta más policías diciéndome diversas variantes de "cuando termine pásese por el Grupo tal o cual, que tenemos otro". Hasta que el funcionario que tomaba la declaración, harto, deja de escribir y me dice

- ¡Vaya día que llevamos hoy! Eso es cosa de la Luna llena.

A lo que yo, supongo que con una enorme sonrisa de satisfacción, le contesté:

- Hoy no hay Luna llena. La Luna llena fue el sábado.

- ¿Seguro?-, me preguntó el policía.

- Seguro-, contesté yo. -Fue el día del eclipse.

- Pues será que estos son los detenidos del fin de semana- replicó.

- Imposible: estamos a miércoles.

La conversación no siguió mucho más allá, entre otras cosas porque el gemelo inocente se impacientaba -con razón- y los otros policías seguían metiéndonos prisa. Pero quizá la continuemos la próxima guardia, si nos dejan...


Cualquier persona bien informada -me refiero a "bien informada" de verdad, no en el sentido de presunción que parece darle al término el Tribunal Supremo- sabe que la creencia en la maléfica influencia de la Luna llena es totalmente infundada. Sabe, además, que a pesar de eso muchas personas la creen a pies juntillas.

Lo que no es tan conocido y resulta aún más sorprendente es que entre esos crédulos lunares abundan las personas que, por su experiencia, deberían darse cuenta de que no es así.

Muchos médicos y enfermeros están convencidos de que la frecuencia de los partos aumenta en los días de Luna llena, a pesar de la evidencia en contra. Conozco a unos podadores que recomiendan encarecidamente podar las plantas en determinadas fases lunares, a pesar de que, si les preguntas, tengan que reconocer que no observaron la más mínima diferencia en la producción de fruta de los árboles de aquel huerto que tardaron casi un mes en podar.

Y de vez en cuando me topo con policías, guardias civiles y funcionarios judiciales convencidos de que los días de Luna llena se cometen muchos más delitos que durante otras fases lunares.

En algunos casos se les puede llevar la contraria con facilidad. El policía del otro día me pilló con el recuerdo fresco del eclipse que pudimos ver perfectamente desde esta zona. Y en otra ocasión en que la funcionaria de un juzgado me dijo lo mismo me bastó señalarle por la ventana la delgadísima "uñita" de Luna menguante que podíamos contemplar en el cielo en ese momento.

Pero de llevar la contraria a convencer hay un abismo, y difícil de saltar. En el caso de la funcionaria, se interesó lo suficientemente por aquello como para cotejar las fases lunares con la estadística del Juzgado de aquel año; no le hizo falta aprender cálculo estadístico para apreciar que no había la menor correlación. Pero aunque no llegue al extremo de un guardia civil que, en una ocasión similar, no quiso siquiera darse la vuelta para comprobar por sus propios ojos en qué fase estaba realmente la Luna, me da la impresión de que con el policía lo tengo más difícil. Sí, le haré repasar sus estadísticas, y si tengo oportunidad las de los otros grupos. Y estoy seguro de que acabará dándome la razón.

Pero también estoy seguro de que dentro de un mes o dos tendremos una guardia igual de movida, y me volverá a decir que eso es cosa de la Luna llena.

Y es que hay supersticiones casi imposibles de erradicar.

No sé, será cosa de la Luna...

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