8 de julio de 2010

Dana Ullman y el pulpo

Si ustedes han leído alguna vez la serie que dedico de vez en cuando al remedio homeopático de la semana habrán visto que el mundillo de la homeopatía, en el fondo, se parece mucho a un circo, con sus acróbatas haciendo equilibrios con las leyes (las naturales y las jurídicas), sus malabaristas intentando mantener en el aire algo que se cae por su propio peso, sus trapecistas saltando de un argumento insostenible a otro...

Y claro, también están los payasos.

Pongamos el caso, por ejemplo, de Dana Ullman. Se trata de un personaje bastante singular, como veremos precisamente en la próxima entrega del remedio homeopático de la semana, que entre otras aficiones mantiene la de frecuentar Twitter con la aparente finalidad de repartir palos dialécticos a los escépticos allí presentes. Y, como todo buen payaso de circo, es él quien recibe al final sus propios proyectiles de merengue.

Como el de esta tarde: un rato antes de empezar la semifinal mundialera entre España y Alemania, Ullman se descolgó nada menos que con esto.



A decir verdad, el comentario resultaba interesante; tras conocer la predicción del pulpo Paul, el partido se presentaba no ya como un mero encuentro deportivo, sino como un auténtico duelo de titanes: la homeopatía de Dana Ullman frente a los poderes psíquicos del cefalópodo.

Y, como saben ustedes, el pulpo resultó tener mejor ojo clínico que Ullman.

Cosa que, conociendo el historial del pulpo y, sobre todo, el de Dana Ullman, no me extraña en absoluto.

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