10 de julio de 2010

La del pulpo

Vaya por delante que a mí la historia del pulpo Paul y sus predicciones me parece simpática. Lo que no me lo parece es la histeria, que ha desembocado en el auge de lo que Luis Alfonso Gámez ha denominado, con mucho acierto, el periodismo gilipollas. O, como ha escrito (bueno, dibujado) J. R. Mora:


Sea como sea, el caso es que los medios de comunicación han estado tan pendientes de cómo se alimentaba el dichoso pulpo que, por una vez, podríamos llegar a creernos las encuestas esas que dicen que todos los televidentes se apasionan con los documentales de animales de la 2 (y que conste que el chiste no es mío, pero ahora no recuerdo a quién se lo he oído/leído).

La cosa ha llegado hasta tal extremo que el pulpo ha sido hoy el tema de conversación en todas partes, aunque generalmente con bastante recochineo. No exento en ocasiones de cierta profundidad: en la última que he podido escuchar esta tarde se hablaba de la conveniencia o no de sustituir al presidente del gobierno por el pulpo Paul, que probablemente acertaría más a la hora de adoptar medidas económicas. Lo cual, bien mirado, no es ningún disparate: además de la historia del mono de Wall Street (que, aunque muchos dicen que es una leyenda urbana, quizá no lo sea tanto) tenemos los resultados del interesante experimento que cuenta Richard Wiseman en su libro Rarología. Para poner a prueba la llamada "astrología financiera", 


The experiment involved three participants—a financial astrologer, an experienced investment analyst, and a young child. At the beginning of the test we gave them a notional £5,000 each and asked them to invest the money in the stock market as they thought best. Then, over the course of a week, we tracked their choices.
El experimento contó con tres participantes: un astrólogo financiero, un analista de inversiones con amplia experiencia, y una niña pequeña. Al principio del experimento dimos a cada uno 5.000 libras ficticias y les pedimos que las invirtieran en la bolsa lo mejor que supieran. Luego seguimos sus elecciones a lo largo de una semana.

La niña elegida, Tia, contaba con cuatro años de edad.

We wanted Tia’s choices to be random, and she happily approved a cunning selection procedure involving a stepladder and a big pad of paper. At 11:55A.M. on March 15, 2001, I found myself balancing precariously on the top of a six-foot stepladder in the marble foyer of Barclay’s Stockbrokers. Tia, and a small audience of Britain’s top investors were waiting patiently on the ground below. One of my hands gripped the ladder tightly; the other held one hundred small pieces of paper, each bearing the name of a company. As the clock struck noon, I threw the papers high into the air and Tia randomly grabbed four of them as they gently fluttered to the ground. 
Queríamos que las elecciones de Tia fueran aleatorias, y ella dio su aprobación a un ingenioso sistema de selección que empleaba una escalerilla y una gran libreta. A las 11,55 del 15 de marzo de 2001 me encontraba balanceándome precariamente en lo alto de una escalerilla de dos metros de altura en el vestíbulo de mármol de Barclay's Stockbrokers. Tia y una pequeña audiencia compuesta por los principales inversores británicos esperaban pacientemente a los pies de la escalera. Una de mis manos agarraba fuertemente la escalera y la otra cien trocitos de papel, cada uno de los cuales llevaba escrito el nombre de una empresa. Cuando el reloj dio las doce lancé los papeles al aire y Tia agarró al azar cuatro de ellos mientras flotaban suavemente hacia el suelo.

¿Cuál fue el resultado del experimento? Bueno, aquella semana resultó algo movida en la Bolsa, de modo que los tres "expertos" registraron pérdidas. Pero no en la misma cantidad:

At the bottom of the pack came the financial astrologer, whose planetary prognostications resulted in a 10.1 percent loss. The expert investor came a close second with a 7.1 percent loss. At the head of the class was Tia, with a loss of just 4.6 percent.
En el último puesto estaba el astrólogo financiero, cuyos pronósticos planetarios dieron como resultado unas pérdidas del 10,1 por ciento. El inversor experto quedó en segundo puesto con unas pérdidas del 7,1 por ciento. En cabeza estaba Tia, con unas pérdidas de solo el 4,6 por ciento.

Sin embargo, Wiseman no se quedó ahí, y decidió prolongar el experimento durante todo un año. Al final los resultados fueron los siguientes:

Our expert investor had a 46.2 percent loss on his original investment. The financial astrologer did somewhat better, but still suffered a 6.2 percent loss. Once again, Tia led the pack. In the face of a falling market, she had managed to make a 5.8 percent profit.
Nuestro experto inversor tuvo unas pérdidas del 46,2 por ciento de la cantidad inicial. El astrólogo financiero lo hizo un poco mejor, pero aun así obtuvo unas pérdidas del 6,2 por ciento. Una vez más, Tia encabezó el grupo. A pesar de las pérdidas generalizadas en el mercado, se las arregló para obtener un 5,8 por ciento de beneficio.

(Las traducciones son mías. Las citas provienen de la edición original inglesa, no por presumir de nada, sino sencillamente porque es la que yo tengo).

En fin, que entre eso y que en comparación con Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy el pulpo quizá no sea tan mala alternativa, es una idea como para pensársela.

Pero, bromas aparte, la cuestión (que claro, ya me han preguntado) es ¿cómo puñetas puede acertar el pulpo? ¿De verdad tiene poderes psíquicos?

No, evidentemente no los tiene. Y, de hecho, tampoco me parece que realmente "acierte" nada. Y aunque no puedo decir si todo esto es un montaje, una consecuencia del azar (que a veces tiene estas cosas) o qué, sí que tengo alguna idea de por dónde podrían ir los tiros.



En primer lugar, que yo sepa, el pulpo empezó a frecuentar los escenarios (es un decir) con motivo de la Eurocopa 2008, "vaticinando" los resultados de la selección alemana. Ignoro si lo había hecho antes, pero tampoco tiene tanta importancia. Por lo que dicen, el animalito acertó el ganador de cada uno de los partidos excepto el de la final, que como es público y notorio ganó la selección española.

Así que vamos a echarle un vistazo al calendario. Según leo, los partidos jugados por Alemania fueron:


  • Alemania 2, Polonia 0.
  • Croacia 2, Alemania 1.
  • Austria 0, Alemania 1.
  • Portugal 2, Alemania 3.
  • Alemania 3, Turquía 2.
  • Alemania 0, España 1.

Como sabemos, el método de Paul consiste en comerse un mejillón introducido en una urna con la bandera de cada país contendiente. La urna elegida determinará el ganador. Así que imaginemos la escena. Para la "predicción" de los tres primeros partidos, Paul entra en la pecera y elige simplemente al azar. Encuentra el primer mejillón en Alemania, el segundo en Croacia y el tercero, nuevamente, en Alemania.

Con lo cual es posible que para la cuarta predicción ya haya un factor discordante: el pulpo ya se ha encontrado el mejillón dos veces en la urna que contiene la bandera alemana, bandera que además ha visto ya tres veces. Los pulpos son, evidentemente, pulpos, pero no son tontos, y ahora se le presenta la elección entre una urna con un patrón cromático conocido (la de Alemania) en la que su experiencia le dice que siempre que ha buscado allí ha encontrado el mejillón, y una que no conoce de nada. ¿Cuál es su elección más probable? Evidentemente, la alemana.

Con lo cual, además, el pulpo consigue algo más: como Alemania, efectivamente, gana el partido contra Portugal, pasa a semifinales, de modo que se le brinda una nueva oportunidad de cazar al mejillón exactamente en las mismas condiciones: una urna con un patrón conocido y que ha aprendido a asociar a la comida, y otra que tampoco ha visto nunca. Si Alemania hubiese perdido contra Portugal hubiese hecho las maletas, la Eurocopa se habría acabado para su país, y Paul habría vuelto a sus hábitos normales. Pero el pase a semifinales le brinda otra oportunidad para reforzar su condicionamiento, y el pulpo la aprovecha y escoge de nuevo a Alemania.

Y lo mismo ocurre en la final, aunque con un matiz que veremos más adelante. Claro que esta vez su "predicción" falló.

En definitiva, tenemos un pulpo que ha aprendido a asociar un determinado patrón de colores con la comida, así que dos años después repite la jugada.

Los resultados de Alemania en el Mundial han sido hasta ahora estos:

  • Alemania 4, Australia 0.
  • Alemania 0, Serbia 1.
  • Ghana 0, Alemania 1.
  • Alemania 4, Inglaterra 1.
  • Argentina 0, Alemania 4.
  • Alemania 0, España 1.

Esta vez por lo visto los ha acertado todos. Pero si reducimos los resultados a estadísticas tenemos que Alemania ha ganado cuatro de los seis partidos, es decir, un 66,67%. El pulpo sigue escogiendo mayoritariamente la bandera alemana, y el hecho de que la selección de Alemania siga en la competición hasta el final le brinda de nuevo más oportunidades para escogerla. De hecho, en sus "predicciones" de esta mañana Paul ha vuelto a escoger la bandera alemana en la final de consolación (frente a Uruguay) y la española frente a la holandesa para la gran final, lo cual también me parece consistente con la idea de que el pulpo intente escoger un patrón cromático conocido: a lo mejor es una impresión equivocada, pero me parece que la bandera española es más parecida a la alemana que la holandesa.

Otra posible explicación (no necesariamente incompatible con la anterior) es la de la posición de las urnas. No ocurre siempre:



Pero, por lo que hemos podido ver, el pulpo suele elegir la urna de la derecha del espectador:






Y, por último, hay un tercer factor en juego: el puro y simple azar. Y aquí tenemos que recordar la llamada "falacia del jugador": el porcentaje de "aciertos" del pulpo puede parecer impresionante, ya que la probabilidad de elegir la urna correcta seis veces de seis intentos es ciertamente muy baja, pero puede deberse al azar; al fin y al cabo, la probabilidad de acertar por azar en cada una de esas ocasiones es exactamente del 50%. Si además añadimos los posibles factores de sesgo que mencionábamos antes (la posibilidad de que el pulpo reconozca la bandera alemana o la aparente tendencia a irse casi siempre al mismo lado) sus posibilidades de "acierto" aumentan considerablemente en cada ocasión, y la serie no resulta tan extraordinaria.

Y todo ello, claro, sin necesidad de que el pulpo tenga poderes psíquicos. Lo cual no quiere decir, por una vez y sin que sirva de precedente, que no me gustase que el pulpo fuera, en efecto, capaz de adivinar el porvenir y que su predicción para el domingo fuera acertada.


Pero para eso, la verdad, confío mucho más en el buen juego de, ejem, casi todos los jugadores de la selección. Porque, al fin y al cabo, solo hay algo que podamos decir, incluso predecir con toda seguridad acerca de Paul:


5 comentarios:

  1. Y por si esto fuera poco, los jugadores de fútbol tienden a ser bastante supersticiosos. ¿Cómo descartamos la posibilidad de que la "predicción" del pulpo les afecte psicológicamente en su juego?

    ResponderEliminar
  2. No es que sea adivino. Es que sabe de fútbol. Yo quitaría a los "periodistas" de Cuatro, y pondría al Pulpo a dar las noticias de deportes. Peor no lo iba a hacer.

    ResponderEliminar
  3. curiosamente gracias al Pulpo me he interesado un poco en el Mundial de Fútbol...
    Es divertido ver como un animalico enjaulado "predice" como otros descerebrados le pegaran mas patadas a una pelota que los contrarios. Y todos los descerebrados que no pegan patadas "rezando" para que el pulpo tenga "poderes"...
    o me río o lloro por el mundo en el que vivo.

    ResponderEliminar
  4. el 75% de los partidos que Paul ha elegido predecir (9/12) incluían Alemania como equipo. Alemania ganó el 66% de estos encuentros (8/12). La probabilidad de que Paul adivine UN partido aleatoriamente es:

    (.75)(.66)+(.25)(.34)=.6

    o 60%, asumiendo que las elecciones del cefalópodo y qué tan bien juegue Alemania son eventos independientes.

    Sería un 4.6% para su récord (6/6) aciertos y 1.7% para (11/12) aciertos?

    ResponderEliminar
  5. No lo sacaron en la TV, pero sé de buena tinta (de cefalópodo) que la caja de Holanda agarró al pobre Paul pillándolo con la tapa y le zurró cuatro viajes en los tentáculos. Como no tiene rodillas ni meniscos, salió sin problemas. La que les espera a estos, comentó.

    ResponderEliminar