7 de octubre de 2010

Libra: te surgirá una nueva oportunidad laboral...

En estos tiempos de inseguridad económica no es mala idea echar de cuando en cuando un vistazo a las ofertas de trabajo, por lo que pueda pasar. No hay muchas (por desgracia), así que se pueden consultar en un ratito, y siempre cabe la posibilidad de encontrar en ellas un trabajo mejor que el que ya se tiene. O el que no se tiene, claro.

Como podría ser, por ejemplo, este:



Se lo transcribo para que no tengan que dejarse los ojos. Buscan a un astrólogo, a tiempo parcial y salario a negociar, con contrato indefinido y con el único requisito de ser licenciado. Y con los siguientes detalles:



Revista busca incoporar un Astrólogo para la seccion de horóscopos. Es necesario aportar experiencia en puestos similares. Puntualmente se incluirán en la revista articulos sobre distintos temas astrológicos.

Mínimo: Aportar experiencia realizando articulos astrológicos. Estar dipuesto a trabajar en jornada intensiva de noche.

Deseado: Se valorará tener conocimiento de idiomas.

Es una oferta a tiempo parcial, pero como el horario es nocturno podría compatibilizarla con mi trabajo habitual, de modo que tras considerarlo cuidadosamente he decidido enviar una solicitud para el puesto. A ver qué les parece:


Estimados señores:

Les escribo en relación con su oferta de trabajo para un astrólogo. 

Aunque reconozco que no he desempeñado nunca esa tarea, soy astrónomo aficionado, y teniendo en cuenta que cada dos por tres algún medio de comunicación confunde astronomía y astrología supongo que podemos considerarlas "similares". 

Puedo presumir, sin embargo, de tener una preparación más que suficiente para la tarea. En primer lugar debo indicarles que tengo no uno, sino tres signos astrológicos: según los horóscopos soy Libra, según el aspecto real del cielo soy Virgo, y por vocación me considero un Ofiuco, más que nada por solidaridad con los nativos de este signo habitualmente menospreciado por los astrólogos. El resultado es que me llevo estupendamente con todo el mundo, puesto que si soy incompatible con algún signo por mi lado Libra, seguramente mi lado Virgo no lo es, y en el improbable caso de que hubiera incompatibilidad con los dos puedo echar mano de mi vertiente Ofiuco, que por lo visto no es incompatible con ninguno.

Por otra parte leí una vez que el redactor del horóscopo de un importante periódico norteamericano lo hacía escribiendo una serie de predicciones en fichas de cartón, barajándolas y metiéndolas en una caja de zapatos. Cada día sacaba doce fichas, las copiaba para su columna y las guardaba en el fondo de la caja. El método le había funcionado estupendamente durante varias décadas, sin recibir nunca ninguna queja.

El caso es que yo tengo una caja de zapatos vacía, y aunque mi letra es tan pésima que a veces ni yo mismo entiendo lo que he escrito, en el fondo esto puede ser también una ventaja, porque puede aportar un toque de oscuridad, misterio y esoterismo a las predicciones astrológicas. 

Como les decía, carezco realmente de experiencia en este campo, pero creo que este dato no tiene importancia. Desde que a alguien se le ocurrió que fingir leer el destino en las estrellas era una manera estupenda de ganarse la vida sin dar un palo al agua, un factor clave en el éxito de la astrología es la constatación de que los seres humanos tendemos a recordar los aciertos pero olvidamos fácilmente los fallos. Si yo predigo que los Tauro deben abrigarse al salir a la calle porque pueden resfriarse, la mayoría de los nativos de ese signo, cuando vuelvan a su casa sin haber soltado ni un estornudo, habrán olvidado totalmente que dije semejante tontería (y si no lo olvidaron también recordarán que yo dije que podrían resfriarse, no que les fuera a pasar con toda seguridad). Pero los que lleguen derechos a atizarse un lingotazo de frenadol (o, mejor aún, los que corran a buscar el tubito de Oscillococcinum, que evidentemente serán más crédulos) seguro que recuerdan que yo se lo advertí.

Cuento, por otra parte, con la ventaja de que yo conozco el efecto Forer y lo he visto en acción, pero la inmensa mayoría de los creyentes en la astrología no lo conocen, aunque sin duda también lo han experimentado. Y como presumo que ustedes, si buscan un astrólogo pero no son unos completos sinvergüenzas, tampoco saben de qué va la cosa, me limitaré a decirles que consultadas las estrellas oportunas y teniendo en cuenta que Saturno se encuentra en la Cuarta Casa y el Sol en la Décima, según se mira a la derecha, me he tomado la libertad de remitirles una carta astral personalizada para cada uno de ustedes. Se la adjunto en hoja aparte con el ruego de que hagan fotocopias y se las repartan, que ya saben cómo están de caros el papel y el toner.

Según la oferta, el trabajo consistiría en redactar artículos astrológicos, para lo cual sin duda estoy sobradamente capacitado. Además de que los Libra, Virgo y Ofiuco somos idóneos para la tarea, como sin duda saben (y si no yo se lo explico, no se preocupen) se da la circunstancia de que estoy suficientemente familiarizado con el lenguaje empleado por los astrólogos como para escribir las mismas cosas pomposas y vacías de contenido que perpetra cualquiera de ellos. Tan bien o incluso mejor que ellos, puesto que también puedo añadir términos que parecen estar basados en materias tan poco comprensibles para el común de los mortales como la física cuántica o la teoría de cuerdas. Naturalmente también puedo abusar tan bien como cualquier otro astrólogo de palabras como "energía" o "vibración", y manejo con soltura términos como "ascendiente" o "descendiente", con la ventaja de que encima me sé otros como "ecuante", "epiciclo", "excéntrico" o "deferente" que pueden aportar un toque de modernidad a la disciplina, ya que provienen de hace menos de dos milenios.

Reconozco que algunas de mis circunstancias podrían ser consideradas como inconvenientes. Por ejemplo, como les decía soy astrónomo aficionado, lo cual implica que me costaría trabajo adaptarme a una creencia basada en el geocentrismo, las esferas celestes y la bóveda sólida de las estrellas fijas, tan imprescindibles para la astrología. Pero si las condiciones del puesto lo merecen estoy dispuesto a olvidar mis prejuicios, basados en algo tan poco importante como la realidad, e incluso a colocar mi telescopio como adorno en el despacho con el compromiso firme de no volver a usarlo jamás. Al fin y al cabo, ¿qué sabrán los astrónomos de cómo es realmente el cielo? ¿Verdad?

Por otra parte, si bien soy Licenciado reconozco que obtuve mi licenciatura en una disciplina distintas de la astrología. Sin embargo, por si les sirve como referencia tengo tres títulos en homeopatía, y me acabo de sacar ahora mismito uno en quiropráctica (este no lo conocíais, ¿eh?).


En cuanto al título de astrología, mi intención es matricularme a la mayor brevedad posible en la Universidad de Lleida, pero para el probable caso de que no me admitieran (o para el improbable caso de que los responsables de la Universidad recapaciten y no vuelvan a meter la pata de esa manera) ya he contactado con un amiguete que domina el photoshop y me va a proporcionar unos cuantos diplomas con la misma validez que los expedidos por cualquier Universidad que se precie.

En definitiva, considero que soy la persona idónea para representar un puesto de tan gran responsabilidad, teniendo en cuenta además que mi horóscopo de esta mañana me decía que hoy se me presentaría una oportunidad laboral que cambiaría mi vida o que me haría reír muchísimo, una de las dos cosas. Y estoy seguro de que no querrán que nadie se ría de ustedes.

En espera de sus noticias se despide atentamente...


Veremos si hay suerte. Les mantendré informados.


Nota bene: Si todo esto les suena... sí, reconozco que la idea me vino de esto. No siempre se puede ser del todo original ;-)


Actualización: No se rían, que la cosa va en serio. Mi futuro puede estar en juego X-DDD

4 de octubre de 2010

La dilución de la homeopatía en la Universidad de Sevilla.

La presencia de la homeopatía en la Universidad de Sevilla le ha supuesto aparecer por tercera vez en La lista de la vergüenza, lo cual es una pena, desde luego. Pero, por increíble que parezca, si volvemos la mirada hacia atrás nos encontraremos con que la cosa ha mejorado. Sí, es cierto que el agua mágica de Hahnemann aparece en la asignatura de libre configuración de la que hablábamos en La lista, y también entre las pseudoterapias manuales o la, ejem, metedura de pata de su programa de podología.

Sin embargo, hace tan solo un año hubiéramos tenido que añadir el Máster Universitario en Homeopatía


Que se vino impartiendo al menos desde el año 2006, y que en su programa (descargable en pdf aquí) incluía materias tan decididamente fuera de lugar como "Saber Científico" (que es el que nos dice que la homeopatía no tiene base científica alguna) o "Deontología Médica" (que es la que debería advertir a los alumnos que su práctica no parece compatible con lo que dispone el Código Deontológico de la Organización Médica Colegial).


Sea como sea, el Máster, como decíamos en La lista, no se imparte este año.

Como tampoco se imparte el auténtico esperpento que albergó también en su día la Universidad: nada menos que esto:


El curso, que proporcionaba el título de Experto Universitario


También fue impartido al menos en 2006, y los objetivos de su programa (descargable en pdf aquí) eran nada menos que estos:



- Cooperar con los países del Tercer Mundo.
- Favorecer la asistencia sanitaria con Homeopatía a los sectores más desfavorecidos de la población y en los diferentes dispensarios del Tercer Mundo en colaboración con las organizaciones misioneras.
- Facilitar el conocimiento de la Homeopatía a los profesionales de la Salud.
- Estimular el estudio de la Homeopatía y extender el pensamiento del Dr. Samuel Hahnemann, en pro de la Investigación Científica en el área de la Salud.
- Contribuir a la formación continuada del médico homeópata y a su capacitación clínica.

Lo cual es como para echarse a temblar. Favorecer la asistencia sanitaria con Homeopatía a los sectores más desfavorecidos de la población y en los diferentes dispensarios del Tercer Mundo es hacerles un flaco favor, y de hecho hace poco más de un año la Organización Mundial de la Salud, alertada por la organización científica británica Voice of Young Science, tuvo que advertir expresamente contra el uso de la homeopatía para "tratar" enfermedades como la malaria o el sida. Mucho mejor sería, evidentemente, proporcionar a esos sectores un tratamiento médico real, en lugar de tratarlos con lactosa o, peor aún, utilizarlos como conejillos de indias, práctica que por mucho que cuente con el apoyo de la comunidad homeopática haría que sus responsables, si se atreviesen a hacer lo mismo en Europa, tuviesen que comparecer no ya ante un comité de ética, sino ante un Juzgado de lo Penal.

Y cuando hablo de Europa me refiero, naturalmente, a la Europa civilizada, de la que todavía nos alejan bastantes cosas. Fíjense si no en el dato que nos proporciona este currículo: La Catedrática de Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Sevilla fue


Vamos, que no solo toda una Catedrática en Tecnología Farmacéutica dirigió un par de cursos sobre homeopatía, sino que además ¡la Junta de Andalucía los declaró "de Interés Científico-Sanitario"!

Que, vale, fue hace quince años. Pero esto otro ocurrió hace apenas un año, y mucho me temo que no será la última vez que leamos cosas parecidas.

En fin, como ven la homeopatía, por suerte para todos, ha ido poco a poco diluyéndose (que no es lo mismo que "potenciándose") en la Universidad de Sevilla. Pero aún quedan restos. No estaría de más que ayudásemos a quienes intentan barrerlos.

3 de octubre de 2010

Timopulseras, glamour y mal ejemplo

Resulta que mi médico es de la Seguridad Social, así que en su sala de espera lo único que hay es, como mucho, algún vídeo del Servicio Valenciano de Salud diciendo lo cojonudamente que funciona todo. Mi dentista, por su parte, tiene la sala de espera llena de revistas del motor, no sé si porque le gustan los coches o porque con tanto reportaje sobre Lamborghinis, Aston Martin y Ferraris consigue que a sus clientes se nos pongan los dientes largos y así le facilitamos la tarea (vale, sí, el chiste es muy malo, pero no se me ocurre nada mejor). Y en la otra sala de espera a la que voy de vez en cuando, la de la Notaría, las revistas profesionales me atraen bastante más que las demás. 

Vamos, que entre eso y la necesidad de mantener mi buena imagen y bien ganado prestigio ante mi kiosquera seleccionando con cuidado mis compras, es normal que me pierda ese pilar de la cultura de nuestros días que son las revistas del corazón.

Por suerte un lector del blog me ha ayudado a llenar un poco esa terrible laguna. Y no porque se compre habitualmente el "Hola", el "Diez Minutos" o cualquier otra revista del ramo que no menciono porque no me sé los nombres. Sencillamente él va a la peluquería (cosa que yo, evidentemente, dejé de hacer hace ya unos cuantos años) y allí se ha topado con la revista "Semana".

Y, dentro de la revista, con estas fotos:


Se trata, como pueden ver, de dos importantes políticas, una de ellas en el poder en la Comunidad de Madrid y la otra de momento en la oposición, aunque tal y como andan las encuestas eso podría cambiar cualquier mes de estos. De su posición política, en el caso de Esperanza Aguirre, y de sus aspiraciones, en el de María Dolores de Cospedal (algún día contaré la historia de ese "de" previo a su apellido) cabría esperar que fuesen personas inteligentes, cultas, con buena capacidad de discernimiento y todas esas cosas, ¿verdad?

Bueno, pues vamos a ver una ampliación de cada una de las fotos:


Vale, reconozco que no se ve gran cosa. Pero afortunadamente contamos con la diligencia de los redactores de la revista, que han añadido sendos pies de foto explicándonos lo que vemos (o, como en el caso de las ampliaciones, lo que no vemos):


Ya ven. La revista ni siquiera nos informa de esas cosas tan importantes en este contexto como el tono de los vestidos, que para el común de los mortales serían negro y morado pero que para el mundo de la moda sin duda serán de unos colores con nombres más llamativos y rimbombantes (aunque no tanto como para el lenguaje taurino, que los denominaría, dicho sea con ánimo de homenaje, "Solemne" y "Nazareno" tirando a "Gran Poder", respectivamente). 

Pero sí nos dice que ambas portan una "pulsera del equilibrio, de moda este año".

Ya hemos hablado aquí otras veces de las timopulseras. Luis Alfonso Gámez habló en su día de cómo la ostentan orgullosos varios políticos, y Cuatro emitió hace unos meses un patético ejercicio de exhibicionismo histriónico por parte de un presidente autonómico... bueno, bastante exhibicionista e histriónico, las cosas como son: 



De hecho, del Rey abajo (o casi) pocos gobernantes y políticos se libran de colocarse lo que J. R. Mora ha definido mejor que nadie.


Y no me cabe duda de que una buena parte del éxito de este timo (porque es eso, un timo con todas sus letras) se debe a que se considere a estas pulseras como un complemento de moda. Más aún: estoy dispuesto a admitir que alguno de esos políticos que la llevan lo hacen simplemente porque es "lo que se lleva".

Pero que lo sigan haciendo después de que las autoridades de consumo hayan advertido que se trata de un engaño no es de recibo. Los políticos, por el hecho de serlo, deberían dar ejemplo y estar a la altura de las expectativas que sus votantes han depositado en ellos.

Aunque, bien mirado, a lo mejor sí que están a la altura de las expectativas. Porque, sinceramente, ¿de verdad alguien espera a estas alturas algo bueno de esta gente?

2 de octubre de 2010

Mire esta cara


Mire esta cara. Es la de Joey Holt. O era: cuando tenía siete años contrajo la gripe-A. Como cuenta Vaccine Central, cuando estaba siendo trasladado al hospital en una ambulancia le dijo a su madre

Te quiero, mamá. Cógeme la mano.

Y luego murió.

Se ha hablado mucho de la conducta de las multinacionales farmacéuticas, que no dudaron en sobornar a miembros de la Organización Mundial de la Salud para que la alarma ante la llegada de la gripe-A les permitiera vender más vacunas. Y es una conducta absolutamente reprochable, sin duda. Pero muchos de quienes las critican niegan la existencia del virus H1N1, o aseguran que es totalmente benigno, o sueltan toda clase de estupideces contra la vacuna de la gripe-A en particular y las vacunas en general.

Las farmacéuticas y sus cómplices se han comportado como auténticos canallas, pero la vacunación hubiera podido salvar la vida de Joey y de muchas otras personas. Pero para los segundos, los alucinados de lo "alternativo" y del movimiento contra las vacunas, no tengo calificativos.

Pues sí, la Universidad de Alicante se estrella

Hay que reconocer que el "timing" ha sido excelente: la respuesta de la Universidad de Alicante a las protestas por la celebración en sus instalaciones de una "Jornada de Divulgación Astrológica" han aparecido justo tras acabarse el Día Internacional de la Blasfemia, de modo que lo que muchos hemos soltado al leerla en el diario Información ha quedado fuera de concurso. Pero soltarlas las hemos soltado, porque según la estupenda crónica de África Prado,

La vicerrectora de Extensión Universitaria, Josefina Bueno, afirmó ayer que la Universidad de Alicante mantendrá las jornadas porque "sólo les cedemos el espacio, no entramos en los contenidos, que no tienen ninguna vinculación con la Universidad ni ningún reconocimiento académico; nuestra relación, más allá, del espacio, es nula". Bueno apuntó que la Sede "está abierta a todos y el procedimiento ha sido el mismo que con otros colectivos". Añadió que "podemos entender el malestar y lo respetamos, pero no hay criterios para prohibir esta actividad, aunque si a partir de ahora hay que ser más escrupulosos, lo estudiaremos".

Criterios los hay, desde luego. Por mucho que la vicerrectora diga que su relación "es nula", lo cierto es que la Sociedad Española de Astrología sigue utilizando con toda impunidad (y con todo el morro) el nombre de la Universidad y el logotipo de su Sede Ciudad de Alicante. Así que a ver cómo le cuenta eso a quienes entren en la web de la asociación y, con toda lógica, se crean que la Universidad de Alicante les respalda.


Pero es que además, como cuenta Público, los astrólogos han tomado el pelo a la Universidad con toda impunidad. Como indica la Sede Ciudad de Alicante en su web,

La Sede Ciudad de Alicante tiene una programación estable que cada curso académico se publica en su catálogo de actividades, a la que ocasionalmente se añaden otros ciclos, jornadas y actos. En los momentos de no utilización por parte de la Sede, sus instalaciones se prestan a los solicitantes, teniendo prioridad las peticiones que provienen de la UA. El resto, que deben dirigirse a la Dirección Académica de la Sede, se atenderán por riguroso orden de petición. La UA se reserva la posibilidad de cobrar por la utilización de las instalaciones o material técnico, aunque lo habitual es la cesión gratuita a aquellas entidades sin ánimo de lucro o que no cobren por la asistencia a los actos que desarrollen en la Sede [las negritas son mías].

 Sin embargo, la Sociedad Española de Astrología dice por su parte que



EL IMPORTE DE LA JORNADA ES DE 20 €. Para los Socios de SEA el importe es de 10 €
Para Estudiantes Universitarios con Tarjeta Universitaria : 5 €

Según el diario Público,

La SEA no dijo, sin embargo, que pensaba cobrar a los asistentes 20 euros, algo que, según la vicerrectora de Extensión Universitaria de la UA, Josefina Bueno, no está permitido. La SEA avisa en su web de la tarifa, pero ningún empleado de la UA la visitó. "No me ha dado tiempo de entrar en la web", aduce Bueno. La UA no cancelará el acto, pero sí comunicará a los convocantes que no pueden cobrar los asistentes, según Bueno.

Veremos. Pero, en cualquier caso, semejante incumplimiento de las condiciones de la cesión (y palmaria tomadura de pelo) sería motivo más que suficiente para que la Universidad cancelase de inmediato el acto.

No lo han hecho, y mañana el prestigio que la Universidad de Alicante se ha ganado merecidamente en el campo de la divulgación de la astronomía quedará manchado por esta metedura de pata. Y por culpa de los responsables de la propia Universidad, que se han dejado tomar el pelo a pesar de las advertencias. Allá ellos. Pero si está claro que la Universidad de Alicante no se merece que un acto así se celebre en sus instalaciones, creo que también es innegable que la Universidad de Alicante no se merece unos gestores así. Esperemos que sus profesores, funcionarios y alumnos tomen debida nota.