7 de octubre de 2009

La ciencia española no necesita tijeras



Seguro que recuerdan aquello de "menos ladrillo y más ordenadores". Lo dijo José Luis Rodríguez Zapatero hace casi justamente cinco meses durante un mítin de la campaña electoral de las pasadas elecciones europeas. Cosa que, por cierto, la hace aún más notable, estando como estamos acostumbrados a que las frases de nuestros políticos sean o bien brillantes o bien certeras, pero rara vez ambas cosas, como en este caso.

Lo malo es que la frase era certera como diagnóstico de lo que necesita nuestra economía, pero no precisamente como predicción de futuro: si nos atenemos al proyecto de Presupuestos Generales del Estado elaborados por el Gobierno que preside el propio Rodríguez Zapatero, la realidad será más bien la contraria, y mientras repetimos un "Plan E" que, nos pongamos como nos pongamos, en el fondo significa más ladrillo, los Presupuestos prevén un drástico recorte de la partida correspondiente al Ministerio de Ciencia y Tecnología, es decir, menos investigación, menos innovación y menos ordenadores.

Es cierto que la situación económica es difícil, especialmente para España. Y que, ahora que ya nos hemos comido lo que había en la despensa, resulta imprescindible recortar el gasto público. Pero la receta para salir de la crisis y, sobre todo, para evitar que la próxima nos pille como nos ha pillado esta no es ni mirar hacia otro lado y silbar una cancioncilla, como hizo en un principio el Gobierno, ni intentar mantener puestos de trabajo de calidad ínfima a base de pagar, con cargo a los Presupuestos, el cambio de aceras de la Calle Mayor. Lo que hay que hacer es, como dice aquella vieja frase, no dar peces, sino enseñar a pescar, y para eso precisamente la partida presupuestaria que hay que intentar mantener a toda costa es la de investigación e innovación.

Para aquellos a quienes nos gusta la ciencia, nos apasiona su labor de descubrimiento y aún conseguimos maravillarnos con todo lo que ha logrado, el anunciado recorte es un jarro de agua fría. Pero para quienes no tienen otra perspectiva que seguir poniendo ladrillos, para quienes ven el fantasma del paro amenazándoles a ellos y a sus familias, para todos ellos -para todos nosotros- es una tragedia.

Así que no al recorte del presupuesto en I+D. La ciencia española no necesita tijeras, y la sociedad española no puede permitírselas.

Con mi agradecimiento y mi aplauso a La Aldea Irreductible por su iniciativa.

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