3 de junio de 2010

El remedio homeopático de la semana (VI): vandalismo terapéutico

Sucede todos los años, coincidiendo con los solsticios y/o los equinoccios: emplazamientos arqueológicos de todo el mundo se ven invadidos por una multitud de crédulos dispuestos a celebrar tal o cual ritual. Se libran las pirámides egipcias, celosamente defendidas por las autoridades frente a los que el mismísmo Zahi Hawass bautizó como piramidiotas, pero los templos precolombinos de América o los monumentos megalíticos de Europa sirven de escenario para que druidas, chamanes, sacerdotes y otros especímenes oficien unas ceremonias muy vistosas y, sobre todo, muy ancestrales, aunque en realidad las hayan inventado hace un par de meses. Y es que en el mundillo de lo paranormal la (supuesta) antigüedad es sinónimo de prestigio, y no hay nada que guste tanto a los devotos de la New Age como creerse herederos de una tradición cuanto más milenaria, mejor.

Claro que, como cuenta Mauricio-José Schwarz, muchas veces los asistentes no se limitan a faltarle al respeto a la historia de los monumentos, sino también a su integridad física, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que ser cerrados al público de forma permanente o, al menos, en las fechas elegidas por los charlatanes para sus saraos.

También a las pseudomedicinas les gusta presumir de su gran antigüedad. Cosa que, si lo pensamos un poco, es bastante absurdo: si en un hospital nos dijeran que en vez de aplicar los últimos adelantos de la ciencia médica están empleando los métodos de hace quinientos años probablemente saldríamos corriendo, pero en cambio a los clientes de las terapias "alternativas" por lo visto les encanta que les digan que tal o cual práctica tiene por lo menos tres o cuatro milenios, aunque para ello se tengan que echar años. Incluso una de las invenciones más recientes, la homeopatía (si es que podemos llamar "reciente" a algo creado hace ya dos siglos), intenta también a veces presumir de una supuesta antigüedad, y algunos de sus propagandistas intentan llevar sus orígenes incluso hasta Epicuro.

Pero hay otra faceta menos conocida de la homeopatía, y es que, como los fanáticos de la New Age, también participa de la fascinación por los monumentos antiguos... en su vertiente vandálica. Echen un vistazo, por ejemplo, a esta página:


No, el título no les engaña: la autora ha realizado un "ensayo patogenético" nada menos que con un remedio

made from small fragments of stone from 3 of the great circle stones [realizado con pequeños fragmentos de la piedra número tres del gran círculo de piedras].

Y, por si les quedan dudas sobre si esto es o no un acto vandálico la autora nos recuerda al pie de la web que


It is an offense to cause any damage to a scheduled monument without consent under the 1979 Ancient Monuments and Archaelogical Areas Act [Es un delito causar cualquier daño a un monumento catalogado sin autorización, conforme a la Ley de monumentos antiguos y áreas arqueológicas de 1979].

Lo cual no sé si constituye un auténtico monumento a la candidez de esta mujer o un intento, por todo el morro, de asustar a los posibles imitadores y quedarse con la exclusividad del "medicamento". O, más probablemente, ambas cosas.

La web constituye una interesante (e involuntariamente cómica) muestra de la metodología de la "investigación" homeopática; les recomiendo que le echen un vistazo si tienen curiosidad. Y si aguantan los colorines del fondo, claro.

Pero no es este el único remedio homeopático realizado con fragmentos obtenidos de un monumento arqueológico. Si echamos un vistazo a la inefable web de la tienda Helios Homeopathy nos encontraremos con cosas como esta:



De hecho, el único monumento que se salva, al menos en parte, es el preferido del maguferío mundial: Stonehenge. Y no porque Helios no lo tenga también en su listado de remedios, sino porque en este caso el producto no está realizado con fragmentos de las piedras sino con sus emanaciones:


La web de Helios no explica qué narices son esas emanaciones ni cómo se las arreglan para transformarlas en un remedio, pero la cosa tampoco tiene demasiada importancia si tenemos en cuenta que a esas "potencias" lo único que contiene el producto es excipiente mezclado con una buena dosis de credulidad.

Claro que la palma, el premio gordo, no se lo lleva esta vez Helios, sino Martine Mercy y la Alliance of Registered Homeopaths, que nos presentan una cuidadosa selección de veintiún remedios elaborados con... esto:


Que como medicamentos, evidentemente, no tienen ninguna utilidad, pero como metáfora no tienen precio. Porque, como dice a propósito de este, ejem, despropósito The Quackometer, no es ya que la homeopatía venda medicinas realizadas con fósiles; es que se trata de una terapia auténticamente fosilizada.

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