16 de octubre de 2010

Guerritas de religión

De todas las crónicas que he leído sobre la noticia, la que más me ha gustado es esta de Público:


Y no porque hablen del túnel más largo del mundo, o por los detalles que dan sobre la construcción; al fin y al cabo son más o menos los mismos que proporcionan la mayoría de los periódicos. Lo que me ha gustado ha sido esta frase:

Los mineros que perforaron el túnel bajo los Alpes desde el Norte, en el cantón suizo-alemán de Uri, y los que lo hicieron desde el Sur, en el cantón suizo-italiano de Tesino, se encontraron a medio camino a la altura de la localidad de Sedrun, dando por finalizada la perforación del túnel de San Gotardo, el más largo del mundo, con 57 kilómetros.

Público comenta, además, que

Una gran ceremonia, con asistencia de un millar de personas, entre autoridades, habitantes de la zona y los propios trabajadores, enmarcó esta jornada histórica para Suiza...

Lo cual es muy bonito y suena muy habitual. Pero hace algún tiempo no lo era tanto...

Sin dejar Suiza vamos a irnos un poquito más hacia el oeste. Concretamente, hasta la ruta entre Kandersteg, en el cantón de Berna, y Goppenstein, en el Valais.


Google Maps anda todavía un poco despistado con esto de las rutas a pie, así que sus instrucciones consisten básicamente en que nos subamos al tren en Kanderteg y nos bajemos en Goppenstein, haciendo el viaje a través del Túnel de Lötschberg, de 14,6 Km que las une, y del que por cierto el año que viene se cumplirá un siglo desde la finalización de su excavación. Y menos mal que no se le ocurre recomendarnos que bajemos otros cuatrocientos metros (¿quizá con ayuda divina?) hasta llegar al Túnel Base, mucho más largo y más reciente.

Y aunque reconozco que es más cómodo hacer el trayecto en tren (incluso podemos hacerlo a bordo de nuestro coche), en realidad la ruta tradicional a pie se extiende sobre las montañas. Podemos verla en este mapa tomado de aquí, un tanto birriosillo pero que permite más o menos hacernos una idea de cómo es el camino:


Se trata de la ruta o paso de Lötschberg, una vieja vía romana que viene uniendo ambas localidades desde... bueno, desde 1991.

Vale, vale, me explico. El camino, como decía, tiene su origen en una vía romana (aunque lo más probable es que fuera construida sobre un trazado aún más antiguo), y lógicamente era muy utilizado en la época, porque los Alpes realmente no ofrecen demasiadas alternativas. Pero con el paso de los siglos se fue deteriorando, hasta el punto de que en 1696 el gobierno federal tuvo que aprobar un plan de reconstrucción de la ruta. La idea era que dos equipos comenzaran a trabajar desde los extremos norte y sur de la ruta, hasta llegar a la frontera entre ambos cantones donde, cabía suponer, se celebraría la correspondiente fiesta.

O eso pensaban desde la capital federal, pero sobre el terreno las cosas no fueron tan bien, ni mucho menos. Los dos equipos empezaron a trabajar, en efecto, pero en el lado norte, el de los berneses, las obras de reconstrucción no parecían ser la principal prioridad. Las hacían, y con eficiencia, pero al parecer estaban más interesados en la evangelización del valle de Gastern, hasta el punto de editar una versión especial de la Biblia de Johannes Piscator para sus habitantes. Las Gasterebibel fueron confiadas al habitante más anciano del valle, una tradición que aún se conserva.


Desde el punto de vista de los berneses, protestantes, esta conducta era impecable. Pero cuando los valesianos, católicos, se enteraron de aquello no les hizo ninguna gracia. Ya había habido bastantes roces entre ambos cantones, motivados por la llegada al Valais de misioneros protestantes procedentes de Berna, y aquello tenía toda la pinta de ser una expedición de evangelización en toda regla. Con escolta militar y todo: el grupo bernés estaba compuesto en parte por soldados al mando de Ulrich Thormann, quien se había encargado personalmente de la edición y reparto de las biblias y de la instauración de las Gasteretalpredigt, predicaciones al aire libre (ya que en el valle no había ningún templo) que también siguen celebrándose todos los veranos.

Ante esta sospecha, probablemente bastante fundada, los valesianos decidieron que no iban a dar facilidades a los berneses, y muchísimo menos haciéndoles encima su parte del camino, y aunque no está claro si llegaron a sabotear activamente el proyecto deteriorando aún más su tramo de la vieja vía romana, desde luego sí que abandonaron por completo todos los trabajos. La huelga religiosa de los habitantes del Valais y la impotencia del gobierno federal, que no podía ni obligar a sus habitantes a reanudar la obra ni tampoco enviar para ello a trabajadores de otros cantones, llevaron al abandono de las obras y, por tanto, del camino, que poco a poco fue quedando prácticamente intransitable. Tuvieron que pasar casi tres siglos para que, finalmente, los ingenieros del Ejército Suizo terminasen de acondicionar la ruta en 1991, como parte de los actos de conmemoración del 700 aniversario de la proclamación de la Confederación Helvética.

Hoy, en cambio, los habitantes de Uri y del Tesino, que a las diferencias religiosas unen las idiomáticas, pueden abrazarse para celebrar que la excavadora Sissi ha terminado su trabajo en el nuevo Túnel del San Gotardo. Son, somos, más civilizados, pero probablemente sea, en buena parte, porque la religión ha dejado de ser una parte importante de nuestras vidas, como lo era hace unos siglos. Tanto que provocaba no solo guerras, sino también unas cuantas guerritas.


P.S.: Claro que, como no hay mal que por bien no venga, una de las consecuencias más curiosas del abanodono de la ruta del Lötschberg fue la creación por JRR Tolkien de los capítulos de "El Señor de los Anillos" dedicados a Ella-Laraña. Pero esa es otra historia...

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