5 de diciembre de 2011

Deusto salud o el equívoco homeopático

Reconozco que no me di cuenta, pero algún amigo más avispado sí que lo vio. Estaba (ya no) en la versión web del artículo que Público dedicó a la protesta en la red contra la proliferación de cursos pseudocientíficos en las universidades, pero en pequeñito:



¿Aún no lo ven? Venga, les ayudo:



Es una de esas pequeñas traiciones del "AddSense", ese sistema de anuncios contextuales de Google tan listo que detecta de qué va un artículo o entrada y busca anuncios con la misma temática, pero tan tonto que no es capaz de discernir si la web está hablando bien de ese producto o, como en este caso, lo está criticando. La cosa es tan molesta que incluso algún vendedor de misterios de tercera la menciona de vez en cuando para intentar desacreditar a los blogueros escépticos, asegurando que cobran haciendo publicidad de las mismas cosas que critican (con lo cual a estas alturas aún no sabemos si lo hace porque toma a sus eventuales lectores por imbéciles o porque él mismo lo es). Pero, en cualquier caso, incluso hay quien se ha tomado la molestia de buscar algún sistema (que no se si funcionará, pero ahí lo tienen) para procurar que no haya magufos en la publi de las bitácoras apuntadas a "AddSense".

En cualquier caso, esto del curso de homeopatía de "Deusto Salud" ya tiene bastante tiempo. De hecho en La lista de la vergüenza hemos recibido algún que otro correo proponiendo el ingreso triunfal de la Universidad de Deusto precisamente por él. Pero no puede ser por una razón muy sencilla: el curso no tiene absolutamente nada que ver con la Universidad de Deusto.

Hay que reconocer que una visita a la web de "Deusto Salud" puede dar el pego. ¡Vaya!, si hasta tienen un enlace de "acceso al campus" la mar de aparente.


Las secciones de los cursos también se parecen sospechosamente a las de cualquier Universidad (con, otra vez, su botoncito de "acceso al campus"):


Y si buscamos la información de "a quién va dirigido" el curso de marras nos encontramos con otro texto no ya equívoco, sino directamente engañoso al afirmar


Encamina tu futuro hacia un sector que ofrece grandes oportunidades. Especialízate en esta área y podrás trabajar como:
  • Técnico en homeopatía.
  • Abrir tu consulta privada.
  • Asesorar en centros de terapias naturales y wellness.
  • Trabajar como homeópata en centros herbodietéticas.
  • Asesorar en farmacias y parafarmacias.

Lo cierto es que para hacer todas esas cosas no es necesario ningún título, ni el de Deusto Salud ni, ya puestos, aquellos que daba Boiron USA (hasta que dejó de darlos justo cuando compró su cátedra de homeopatía en la Universidad de Zaragoza, coincidencia puramente casual pero la mar de divertida). La homeopatía de momento sigue sin ser reconocida legalmente como especialidad médica, farmacéutica o de cualquier otro tipo, y para ejercer de homeópata basta con ponerse una bata y empezar a dispensar agua, azucarillos y aguardiente.

Claro que tampoco es que el curso de "Deusto Salud" tenga una especial relevancia desde el punto de vista legal. Para darse cuenta de ello hay que bucear un poco en la web hasta dar con la sección "quiénes somos", que aclara más o menos eso mismo, o sea, quiénes son:

Deusto Salud es una iniciativa de Grupo Planeta para desarrollar un nuevo concepto: cursos de formación continua especializados, con servicio de consulta on-line.

Y, por omisión, aclara también quiénes no son: la Universidad de Deusto, que de hecho ni siquiera cuenta con una Facultad de Medicina o de Farmacia en la que se pudiera colar el curso. Y aunque esto, en la práctica, no es un obstáculo a la hora de colar una materia pseudocientífica en una Universidad (sin ir más lejos pueden ver aquí, aquí o aquí ejemplos de cursos y congresos cuyo contenido no tiene absolutamente nada que ver con las materias propias de las Facultades que los albergan), no deja de ser una pista para darse cuenta de que el único parecido entre la Universidad de Deusto y "Deusto Salud" está en el nombre.

Lo cual no impide que se pueda caer en el error de identificar la empresa de cursillos a distancia con la más que centenaria universidad vizcaína. Y aunque no podemos asegurar que los propietarios de "Deusto Salud" hayan buscado a propósito esa posible confusión, tampoco parece que hagan nada por evitarla.

Lo cual es una pena, especialmente si tenemos en cuenta el magnífico trabajo que Helena Matute y su equipo están llevando a cabo, precisamente desde la Universidad de Deusto, para analizar la psicología de las creencias pseudocientíficas. Quizá en el próximo estudio tengan que añadir otro factor: el uso del equívoco para dar a esas creencias una apariencia científica. El ejemplo lo tienen, aunque solo sea en el nombre, muy cerca de casa.


P.S.: Por cierto que la Universidad de Deusto tampoco contribuye mucho, que digamos, a evitar el equívoco; ¿adivinan cómo se llama su unidad de I+D+i en psicología clínica?

4 comentarios:

  1. Llevo casi todo el día leyendo este y otros blogs, y hay una cosa que me gustaría preguntar en torno a esta mandanga de la homeopatía. Si lo he entendido bien, debido a que -tras promulgar los sucesivos decretos que debían regular la autorización y registro de los "medicamientos" homeopáticos- la administración no dictó ninguna resolución con respecto a todas las solicitudes que había recibido, estos medicamentos quedaron en una especie de limbo legal (o en una situación ilegal en torno a la cual el gobierno hace la vista gorda). Mi pregunta es: si existe una vía por la cual pueden ser autorizados siempre que sean inocuos (lo cual evidentemente son) y siempre que en ellos ponga "Medicamento homeopático sin indicaciones terapéuticas aprobadas", ¿por qué los que sí cumplen estos dos requerimientos no han sido autorizados? Quiero decir, si la ley precisamente se encarga de dejarles una puerta para que se puedan comercializar aunque no hagan absolutamente nada (y precisamente porque -al menos- no hacen absolutamente nada), ¿por qué estos no han pasado el filtro?

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  2. Buena pregunta, Javier. Según algún laboratorio homeopático, lo que ocurrió con el proceso de 1994 fue que el Ministerio puso (cito textualmente) "unas condiciones inaceptables"; no tengo más detalles, porque no me los han querido dar, pero por lo que sucedió en otros países y lo que reiteradamente pide la industria española me imagino que las "condiciones inaceptables" consistirían en la obligación de cumplir estrictamente la normativa, es decir, la prohibición de cualquier tipo de indicación terapéutica en el prospecto, el envase o cualquier información sobre los productos. Por otra parte me consta que muchas de las solicitudes que se presentaron entonces eran para productos no legalizables, por no cumplir los requisitos del procedimiento simplificado y no contar con evidencias científicas sobre su eficacia que les permitieran registrarse por el procedimiento ordinario. De hecho, cuando se ha dictado alguna alerta sanitaria por un producto homeopático la Agencia de medicamentos se ha limitado a denegar la solicitud de regularización, aunque sea con más de trece años de retraso, ahorrándose abrir el correspondiente expediente.

    Hace tres años hubo otro intento de poner orden en el sector, pero la industria homeopática lo boicoteó. Lo cuento aquí.

    Desde entonces no ha habido ninguna noticia oficial, pero oficiosamente se comenta que ni al Ministerio ni a la industria les interesa volver a abrir la caja de los truenos, así que no hay ninguna prisa por reanudar las tramitaciones.

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  3. Gracias por responderme. Lo que me suscita curiosidad es eso; saber si, cuando un medicamento homeopático no incluye esta leyenda, eso significa necesariamente que se han presentado estudios que avalan su efectividad, o si por el contrario debería asumir que simplemente se está ignorando la ley. Evidentemente me imagino que lo primero podría ocurrir sólo en el caso de medicamentos homeopáticos que no sean realmente homeopáticos, y que por lo tanto sean susceptibles de tener algún efecto sobre el cuerpo. Precisamente ayer descubrí que mi padre -por indicación de su fisioterapeuta- había comprado un bote de Traumeel, y movido por la curiosidad le eché un vistazo a la caja y al prospecto.

    Aunque se vende como homeopático, no parece que el Traumeel realmente lo sea. En primer lugar, y si no me estoy equivocando, algunos de sus componentes (Arnica montana, Belladona...) sí que se usan como analgésicos, por lo que no cumplirían con el principio de que lo semejante cura lo semejante. Además, junto a algunos componentes diluidos figuran otros que no lo están, o al menos eso es lo que interpreto de que aparezcan junto al símbolo del conjunto vacío (Ø). En conjunto, el principio activo de un frasco de cien gramos de Traumeel suma aproximadamente gramo y medio, una proporción similar a la que tiene la única otra pomada -convencional- que tenía a mano para comparar: Hemoal (en cada gramo de producto, 32 miligramos de benzocaína + efedrina).

    En el prospecto del Traumeel la indicación terapéutica aparece muy clarita. ¿Suponemos que ha intentardo ir por el canal de los medicamentos normales y que tiene estudios que lo respaldan -lo cual en este caso no parece imposible-, o que se pasan la ley por el forro, o qué?

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  4. Lo que ocurre es, simplemente, que se están aprovechando de la falta de control sobre los productos homeopáticos. De hecho, si buscas "Traumeel" en el Centro de Información Online de Medicamentos de la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios verás que ni siquiera aparece.

    Es una de las consecuencias a las que ha llevado todo esto: muchos fabricantes colocan la etiqueta de "medicamento homeopático" en el producto y lo lanzan al mercado sin esperar a obtener una autorización que, en muchos casos, es imposible que consigan.

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