1 de abril de 2010

Tradiciones de Pascua: la Sábana Santa.

Aunque la publicidad nos tiene dicho que cuando hay que volver a casa es por Navidad, hay otra fiesta que se caracteriza por el regreso de las tradiciones: la Semana Santa. Todos los años, alrededor de la primera luna llena de la primavera, vuelven las torrijas, el olor a incienso y los cortes de tráfico por las procesiones. La tele vuelve a emitir Ben Hur, las playas se llenan, Mercadona pone de oferta el bacalao, y los trabajadores de Renfe se declaran en huelga. Vamos, por volver, este año hasta parece que volverá a casa Jaume Matas, lo cual tiene su mérito si tenemos en cuenta lo difícil que se ha puesto conseguir un crédito bancario, y que en el escaso plazo que se le ha concede en el Auto del Juez Castro (léanlo, que merece la pena) no tiene tiempo siquiera para construir un velódromo de nada con el que financiarse la fianza.

Y, por supuesto, como todos los años por Pascua vuelven las noticias sobre la Sábana Santa.

Y digo que vuelven porque lo que suelen hacer es eso, volver. Es decir: se cambia la fecha y algún otro detalle, pero las noticias son casi siempre las mismas. Incluso cuando no lo son: por ejemplo, si leen ustedes aquí y aquí verán que en el fondo ambas noticias dicen lo mismo: que alguien ha escrito un libro en el que, con la acostumbrada dosis de fervor religioso y sadismo narrativo, cuenta los inautidos detalles que los sindonólogos creen haber visto en cierto lienzo hábilmente pintado.

No faltan tampoco los descubrimientos sensacionales, como este que nos cuenta Religión en Libertad, según el cual en la Sábana se han encontrado

los restos de escritura que en la misma habría dejado la tinta con la que se habría escrito un papiro adherido a ella.

Y no se preocupen si la noticia les suena: el propio autor del artículo reconoce que este asombroso dato se hizo público ya en 1978.  Y aunque nos presente como novedad que

Barbara Frale, estudiosa del Archivo Secreto Vaticano, la cual, tras pedir que se analizara la caligrafía por los paleógrafos y obtener por respuesta que la misma podría datar del s. I, declara que “el contenido de estas palabras se refiere a la muerte de un personaje llamado Iesoys Nnazarennos, mismo nombre que encontramos en los cuatro Evangelios”.

 La verdad es que esto, como tantas otras cosas, lo llevamos leyendo años y años.

Pero los creyentes en la autenticidad de la Sábana tienen una habilidad especial para inundarnos con su propaganda a la más mínima ocasión. Por ejemplo, al dar la noticia de la próxima ostensión de la Sábana, un medio tan, ejem, prestigioso en ambientes académicos como este nos cuenta que en ella

se ha logrado distinguir los rasgos en negativo de un hombre muy similar a las imágenes con las que se representa a Jesús, y con trazas de haber muerto por crucifixión tras múltiples torturas.

Claro que también nos dice que se trata de

un lienzo de trece metros de largo

Lo cual sirve de eficaz recordatorio de que, cuando uno fusila vilmente un texto en inglés, debe recordar siempre que los pies y los metros no miden lo mismo.

Otras noticias, en cambio, pasan más desapercibidas. Es el caso de esta nota de la agencia Efe publicada por ABC, que nos habla de la existencia en España de la Sábana. Como decía, la noticia (que si no es novedosa es, al menos, curiosa) ha quedado relegada a un rinconcito de las ediciones digitales de los periódicos, quizá porque su redactor, que aún conserva la profesionalidad que otros han perdido hace tiempo, cuenta que


El Santo Sudario apareció en 1353 en la ciudad francesa de Lirey y perteneció desde 1453 a los duques de Saboya, que la guardaron "celosamente", primero en Chambéry y luego en Turín, hasta que el rey Humberto de Saboya, poco antes de morir, dispuso su entrega a la Iglesia, según el libro de Martínez Caviró.
Desde su hallazgo, el Santo Sudario ha sido una de las reliquias de la cristiandad más veneradas, aunque las nuevas tecnologías y técnicas aplicadas, como el carbono 14, han cuestionado su autenticidad.
De hecho, varios científicos, con la venia del Vaticano, pudieron analizar la pieza sacra y llegaron a la conclusión en 1988 de que el lino utilizado supuestamente para envolver el cuerpo de Cristo, pertenece al Medioevo y no al Siglo I de nuestra Era.

Claro, eso no tiene ni pizca de atractivo periodístico. Por lo visto vende mucho más contar cosas como las que se narran aquí.

Pero la noticia sabanil más importante de estos días está siendo la supuesta reconstrucción del rostro de Cristo basándose en la Sábana Santa.

Como cuenta Luis Alfonso Gámez, en realidad se trata de una reconstrucción efectuada por el artista digital Ray Downing. Downing, por supuesto, defiende el rigor de su trabajo, aunque algunas de sus explicaciones resultan un tanto rocambolescas. Por ejemplo, nos dice que

La extracción de la imagen de la tela demostró no ser una tarea fácil. Tras meses de trabajo, un adelanto: Downing se centró en el hecho de que la tela debería haber envuelto la cara del hombre sepultado debajo. (La Mona Lisa parecería muy diferente si el Lienzo de DaVinci hubiese estado envuelto alrededor de la cabeza de su modelo.) En ¿EL VERDADERO ROSTRO DE JESÚS? Downing es capaz de tener en cuenta esa distorsión en la imagen y eliminarla, dejando un retrato tridimensional exacto, no distorsionado y nunca visto de la imagen presente en la Sábana de Turín.



Lo que dice está muy bien (cómo lo dice es otra cosa: la traducción del texto de arriba es mía, pero los atentados contra las normas de puntuación son solo suyas), pero tiene un pequeño inconveniente: la imagen de la Sábana no es así. Como tantas veces nos han mostrado, la imagen carece en absoluto de esa distorsión.





Como dice Dowsing, si Leonardo (¡qué manía con llamarle Da Vinci, como si fuera la única persona que nació allí) hubiese envuelto la cabeza de la Mona Lisa con el lienzo el resultado hubiese sido muy diferente al del cuadro. Pero es que, si la Sábana hubiese envuelto la cabeza de un cadáver, el resultado también habría sido muy distinto al que presenta. Cosas de la pintura figurativa.

El caso es que, como decía, parece que esta va a ser la gran noticia sindonológica de esta Semana Santa, y de hecho ya han "picado" en ella el propio ABC, Informativos Telecinco o La Sexta, que por supuesto se la han tragado sin el menor asomo de sentido crítico. De hecho, ABC y Telecinco nos dicen (copio y pego de Telecinco) que


Ray Downing, presidente del estudio explicó cómo se hizo. La sangre de Jesús se adhirió a la sábana, pero no se alinean las marcas de la cara con las originales. La teoría popular asegura que la imagen oscura en la tela fue creada cuando se oxigenaron los aceites en la parte de la sábana tocada por el cuerpo.

Downing, por su parte, rechaza esta "hipótesis que nadie ha tratado de invalidar y que se refuta fácilmente", dice. Afirma que su técnica de imágenes por ordenador, en realidad, descubrió sustancias en la teala a partir de las que podía crear la verdadera imagen y ver por primera vez desde la crucifixión, el rostro real de Jesús.

Sin pararse a pensar que en realidad Downing no ha tenido acceso a la Sábana, sino que ha trabajado sobre fotografías, por lo que difícilmente puede haber descubierto nuevas sustancias.

En cuanto a La Sexta, esto fue lo que nos contaron en el informativo de mediodía del 31 de marzo, allá por el minuto 29,48:

Claro que si su Cristo no se parece a este hombre pues igual hay que rehacer la imagen, porque un documental del Canal Historia acaba de desvelar cómo un grupo de científicos ha utilizado las últimas tecnologías para crear una imagen en 3D de Jesús. Lo han realizado a partir del cuerpo que quedó grabado en la Sábana Santa de Turín, aunque nunca se ha confirmado si fue realmente el sudario de Cristo.


Como dice Luis Alfonso,

Para empezar, un documental es un documental y no una prueba científica; para seguir, quienes han recreado el rostro de la sábana son los artistas gráficos de Studio Macbeth -una empresa de animación digital- y no científicos; y, para concluir, no es que no se haya confirmado que el sudario cubrió el cuerpo de Jesús, es que sabemos desde hace décadas que no fue así, que estamos ante una pintura medieval.

Cosas que cualquiera puede comprobar dedicándole un ratito al Google, pero que por lo visto quedan fuera del alcance de los redactores de La Sexta, que esta vez, como bien les ha dicho mediante Twitter Mauricio José Schwarz, han soltado un auténtico rebuzno. Que no es algo que hagan solo los burros zoológicos; también, y no es la primera vez, amigos de La Sexta, los burros vocacionales.

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