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29 de agosto de 2010

Más ciencia en vacaciones: el museo del San Bernardo

Y ya que hablábamos de ciencia, vacaciones, Suiza y La Aldea Irreductible, vamos a plantear una adivinanza. ¿Qué tienen que ver la última foto de esta entrada de Irreductible con estas otras?




Pues bastante. Westminster se encuentra muy lejos de Martigny, es cierto, y su catedral no se parece ni por asomo a este antiguo cuartel reconvertido en museo, pero los perros San Bernardo no solo son los mejores amigos de los viajeros perdidos en la montaña, o de los amantes del brandy, o del hombre (y el niño)


Resulta que también son los mejores amigos de Darwin.

Y es que la evolución del perro San Bernardo, impulsada no por la selección natural, sino por la selección artificial de los criadores, es una excelente muestra de cómo una serie de factores externos pueden potenciar el desarrollo o la desaparición de rasgos morfológicos. La historia del perro San Bernardo es todo un curso de Darwinismo acelerado.

Lo cual, para una raza que toma su nombre de un santo, no deja de ser además una deliciosa paradoja, ¿verdad?

9 de mayo de 2007

Errare caninum est



Esto es un Pinscher. La fotografía proviene del Pinscher Club, donde también se explican las características del estandar de la raza. Como el dato de que, dependiendo de la variedad, su altura a la cruz oscila entre los 25-30 cm del Pinscher miniatura o el Alpenpinscher y los 45-50 cm de los Pinscher alemanes (como el de la foto). El peso puede ir desde los 4 a 6 Kg de los miniatura y Alpenpinscher hasta los 13 a 18 Kg de los Pinscher alemanes.



Esto es un San Bernardo. Se llama Brandy, nombre que usualmente se pronuncia como "Brandy, suelta", "Brandy, las plantas no", "Brandy, no muerdas eso" y otras variedades por el estilo. Claro que eso se debe a que aún es chiquitín: de adulto pasará a llamarse "Brandy, yo estaba sentado ahí", "Brandy, ya eres muy mayor para subirte en mis rodillas", "Brandy, esa es mi cama" o "Brandy, no te doy más porque ya has comido mucho y el postre era mío y no me vas a dejar ni probarlo".

De adulto, según el estandar, tendrá una altura a la cruz de entre 70 y 90 cm, si bien este último límite es teórico: el propio estandar afirma que "los perros que sobrepasen la altura máxima no se devaluarán si su aspecto general es armónico y su movimiento es correcto". Rondará los ochenta o noventa kilos de peso, dependiendo entre otras cosas de cuánto me deje comer de mi postre. Y, en fin, se parecerá tan poco a un Pinscher que parece difícil confundirlos, ¿verdad?

O eso creía yo, que siempre tiendo a menospreciar la capacidad de los organismos burocráticos... ;-)