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27 de julio de 2010

La estupidez de la Cienciología. Corolario.



One of the most frequent questions I’ve been asked is “Do I regret it?”

Well, I’ve got to talk with Jack of Kent, one of the toppest blokes drawing breath today. I now know that I’m not the only one who can’t understand why the complaint has got as far as it has. And, according to Ed Walker from Media Wales, their web page with the story on got sort of traffic normally reserved for stories about Charlotte Church.

But mostly a lot of people had the chance to talk about what Mr Justice Latey described as a “corrupt, sinister and dangerous” organisation and free speech.

What’s to regret about that?

Una de las preguntas que me hacen más a menudo es "¿te arrepientes?"

Bueno, tengo que hablar con Jack of Kent, uno de los blogueros más importantes que me han dado hoy su apoyo. Ahora sé que no soy el único que no puede entender cómo ha podido llegar tan lejos esta reclamación. Y, según Ed Walker, de Media Wales, su página web con la historia registró una cantidad de tráfico que normalmente solo alcanza con historias acerca de Charlotte Church.

Pero, sobre todo, mucha gente ha tenido la oportunidad de hablar acerca de lo que el juez Latey describió como una organización "corrupta, siniestra y peligrosa" y sobre la libertad de expresión.

¿De qué tendría que arrepentirme?

Lo dice aquí John Dixon. A quien, por cierto, se puede (se debe) apoyar desde esta página de Facebook.

21 de julio de 2010

La estupidez de la Cienciología

¿Conocen ustedes a este señor?


Si han respondido que no no se preocupen. John L. Dixon no era demasiado conocido fuera de su ciudad, Cardiff, en la que es actualmente concejal.

Hasta ayer.

Aunque la historia, realmente, empezó hace un año, cuando, durante un viaje a Londres, tuvo la ocurrencia de decir esto por Twitter:

- didn't know there was a Scientology 'church' on Tottenham Court Road. Just hurried past in case the stupid rubs off.

Que podríamos traducir más o menos así:

No sabía que los cienciólogos tuvieran una iglesia en Tottenham Court Road. Me he dado prisa en pasar por si hay alguna filtración de estupidez.

La cosa no tendría la menor importancia si hubiese hablado de casi cualquier otra secta religiosa, pero no de la Cienciología, que entre otras cosas tiene un laaaaargo historial de persecución contra cualquiera que ose criticarla. Y el caso de Dixon no fue una excepción: según cuentan diversos medios, la secta presentó ante el Defensor del Pueblo de Gales una reclamación formal contra él por infringir el derecho a la libertad religiosa desde un cargo oficial. Sí, desde un cargo oficial: Dixon envió su "tweet" como @CllrJohnDixon, es decir, "Concejal John Dixon".

Sí, ya sé que suena ridículo, pero más ridícula aún ha sido la reacción del Defensor del Pueblo, que ha considerado que la reclamación tenía fundamento y ha remitido el caso al Comité de Ética del ayuntamiento de Cardiff para que abra oficialmente un expediente contra Dixon.

Y aquí es donde viene la estupidez de la Cienciología. Porque por lo que hemos visto hasta ahora la jugada parecía estar saliéndole bastante bien, pero no contó con la reacción de Internet ante semejante abuso. De modo que ahora mismo Twitter está inundado de mensajes bajo el lema #StupidScientology, los periódicos se hacen eco del asunto y los autores de bitácoras británicas, que jugaron un papel tan importante en el caso de la British Chiropractic Association contra Simon Singh, están afilando sus lápices teclados para contarnos con pelos y señales qué ocurre con el caso y de qué va realmente eso de la Cienciología.

Vamos, que los responsables de la secta-negocio fundada por Lafayette Ron Hubbard han conseguido convertir un "tweet" que en su día pasó prácticamente inadvertido en un foco de publicidad negativa y un auténtico desastre de relaciones públicas.

¿Qué? ¿Se trata o no de estupidez?


Actualización a 28-09-2010: Según acaba de informar el propio John L. Dixon, el Comité de Ética del Ayuntamiento de Cardiff ha desestimado la reclamación por siete votos contra uno. Parece que, después de todo, la estupidez solo se filtró hasta el "Ombudsman", pero no llegó más allá ;-)