24 de febrero de 2010

La BCA contra Simon Singh: la apelación

A estas alturas supongo que los lectores del blog estarán más que informados de los avatares del caso de la British Chiropractic Association contra Simon Singh. Como recordarán, la cosa empezó con la publicación en The Guardian de aquel artículo en el que Singh decía que


You might think that modern chiropractors restrict themselves to treating back problems, but in fact they still possess some quite wacky ideas. The fundamentalists argue that they can cure anything. And even the more moderate chiropractors have ideas above their station. The British Chiropractic Association claims that their members can help treat children with colic, sleeping and feeding problems, frequent ear infections, asthma and prolonged crying, even though there is not a jot of evidence. This organisation is the respectable face of the chiropractic profession and yet it happily promotes bogus treatments.

I can confidently label these treatments as bogus because I have co-authored a book about alternative medicine with the world’s first professor of complementary medicine, Edzard Ernst. He learned chiropractic techniques himself and used them as a doctor. This is when he began to see the need for some critical evaluation. Among other projects, he examined the evidence from 70 trials exploring the benefits of chiropractic therapy in conditions unrelated to the back. He found no evidence to suggest that chiropractors could treat any such conditions.

Siguiendo lo que por lo visto es una costumbre del gremio, la BCA decidió declinar la oferta del periódico para contestar con otro artículo, y en su lugar decidió interponer una demanda por libelo contra Simon Singh, en lo que fue el principio de una larga serie de estrepitosas meteduras de pata que han puesto a la BCA, y a la quiropráctica británica en general, al borde de la desaparición.

De hecho, en toda esta historia solo ha habido un revés serio para Simon Singh: la decisión del Juez Eady acerca del sentido de la frase "happily promotes bogus treatments". Una decisión muy controvertida, como vimos en su día, pero que podría resultar decisiva dado que el propio Eady era el Juez encargado de juzgar el caso, de modo que los abogados de Singh decidieron formular una apelación, inicialmente rechazada por Eady pero finalmente permitida por los Tribunales superiores.

Bien, hoy se ha celebrado la vista de la famosa apelación, y aunque aún no se conoce la decisión del Tribunal, la impresión que ha dejado es bastante buena. De hecho Jack of Kent, es decir, el abogado Allen Green, titula su crónica "Un buen día en los Tribunales", y en un todo mucho menos formal Crispian Jago cuenta que

Siendo virgen en los Tribunales no pretendo ser capaz de leer los pensamientos y las intenciones de los tres jueces del Tribunal de Apelación, pero como partidario de la ciencia, la razón y el pensamiento crítico, ciertamente a mí me sonó muy positivo.

Y no es extraño que le sonase positivo. Como cuenta Jack of Kent, que por supuesto es la mejor fuente posible sobre este tema, la primera parte de la vista consistió en una sólida defensa de la postura de Simon Singh, que fue escuchada con atención por un impresionante Tribunal compuesto expresamente para la ocasión por tres de los más importantes magistrados británicos. El caso tiene suma importancia, y no solo por sus implicaciones acerca de la libertad de expresión, sino también por otras cuestiones más técnicas relativas al alcance de las competencias de los distintos Tribunales Británicos.

Pero lo mejor, con mucho, ocurrió durante la sesión de la tarde, cuando tomó la palabra la abogada de la BCA. Y es que su intervención fue constantemente interrumpida por los magistrados, que no terminaban de entender por qué la BCA prefirió demandar a Simon Singh en lugar de aprovechar la oferta del periódico y publicar una réplica citando sus evidencias científicas. O a lo mejor, claro, es que lo entendían perfectamente. Otras preguntas giraron en torno a los motivos por los que la BCA se sintió ofendida por el artículo, algo que los magistrados tampoco parecían entender. O, de nuevo, también entendían perfectamente.

Como también entendieron perfectamente a la abogada cuando pusieron sobre la mesa el uso de la palabra "bogus", un término difícil de traducir pero que podríamos equiparar a "falso", "ficticio", "irreal"... La abogada replicó que acusar a la BCA de promover tratamientos "falsos" es tan ofensivo como si alguien le acusara a ella misma de llevar ante los tribunales un caso "ficticio", a lo que los jueces replicaron que quienes realmente están facultados para decidir si un caso es o no "falso" son ellos mismos, del mismo modo que quienes pueden apreciar si un tratamiento médico lo es son los científicos. Frase muy significativa teniendo en cuenta que eso es precisamente lo que es Simon Singh.

En fin, como alerta Jack of Kent y cualquiera de los que ya hace tiempo que hemos perdido esa "virginidad judicial" de Crispian Jago, ni este acoso y derribo a la abogada de la BCA ni la brillante contrarréplica de la defensa de Simon Singh permiten predecir nada con seguridad. La decisión del Tribunal, que aún tardará varias semanas en ser oficial, puede ir por cualquier lado. Pero leyendo esas y otras crónicas no cabe duda de que, en efecto, ha sido un buen día en los Tribunales.

Excepto para la BCA, claro. Pero ellos ya están acostumbrados.


Actualización a 2 de marzo: Jack of Kent ha publicado íntegramente la transcripción del acta de la vista oral. El documento puede resultar bastante farragoso, pero contiene algunas perlas interesantes.

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