21 de julio de 2010

La estupidez de la Cienciología

¿Conocen ustedes a este señor?


Si han respondido que no no se preocupen. John L. Dixon no era demasiado conocido fuera de su ciudad, Cardiff, en la que es actualmente concejal.

Hasta ayer.

Aunque la historia, realmente, empezó hace un año, cuando, durante un viaje a Londres, tuvo la ocurrencia de decir esto por Twitter:

- didn't know there was a Scientology 'church' on Tottenham Court Road. Just hurried past in case the stupid rubs off.

Que podríamos traducir más o menos así:

No sabía que los cienciólogos tuvieran una iglesia en Tottenham Court Road. Me he dado prisa en pasar por si hay alguna filtración de estupidez.

La cosa no tendría la menor importancia si hubiese hablado de casi cualquier otra secta religiosa, pero no de la Cienciología, que entre otras cosas tiene un laaaaargo historial de persecución contra cualquiera que ose criticarla. Y el caso de Dixon no fue una excepción: según cuentan diversos medios, la secta presentó ante el Defensor del Pueblo de Gales una reclamación formal contra él por infringir el derecho a la libertad religiosa desde un cargo oficial. Sí, desde un cargo oficial: Dixon envió su "tweet" como @CllrJohnDixon, es decir, "Concejal John Dixon".

Sí, ya sé que suena ridículo, pero más ridícula aún ha sido la reacción del Defensor del Pueblo, que ha considerado que la reclamación tenía fundamento y ha remitido el caso al Comité de Ética del ayuntamiento de Cardiff para que abra oficialmente un expediente contra Dixon.

Y aquí es donde viene la estupidez de la Cienciología. Porque por lo que hemos visto hasta ahora la jugada parecía estar saliéndole bastante bien, pero no contó con la reacción de Internet ante semejante abuso. De modo que ahora mismo Twitter está inundado de mensajes bajo el lema #StupidScientology, los periódicos se hacen eco del asunto y los autores de bitácoras británicas, que jugaron un papel tan importante en el caso de la British Chiropractic Association contra Simon Singh, están afilando sus lápices teclados para contarnos con pelos y señales qué ocurre con el caso y de qué va realmente eso de la Cienciología.

Vamos, que los responsables de la secta-negocio fundada por Lafayette Ron Hubbard han conseguido convertir un "tweet" que en su día pasó prácticamente inadvertido en un foco de publicidad negativa y un auténtico desastre de relaciones públicas.

¿Qué? ¿Se trata o no de estupidez?


Actualización a 28-09-2010: Según acaba de informar el propio John L. Dixon, el Comité de Ética del Ayuntamiento de Cardiff ha desestimado la reclamación por siete votos contra uno. Parece que, después de todo, la estupidez solo se filtró hasta el "Ombudsman", pero no llegó más allá ;-)

19 de julio de 2010

Investiguemos la homeopatía: las células cancerosas

Supongo que ya conozcerán el cómic que Darryl Cunningham ha dedicado a la homeopatía, pero en el caso de que no sea así vayan ahora mismo a Per Ardua ad Astra y léanlo allí.


El cómic ha tenido, por supuesto, bastante repercusión, y ha generado el habitual río de comentarios a favor de la homeopatía. La mayoría, la verdad, muy poco originales. Pero en el blog de Mr Reivaj (y, por lo que leo, en varios sitios más) ha aparecido uno que merece algo más de atención. Dice así:


Un documento de referencia sobre la homeopatía y el cáncer ha aparecido en la edición de febrero del 2010 International Journal of Oncology (http://nmtc.net/search/international-journal-of-oncology-homeopathy]. [http://www.cancerdecisions.com/content/view/414/2/lang,english/] Científicos de la Universidad de Texas MD Anderson Cancer Center (MDA) [http://www.lib.utexas.edu/taro/utmda/00008/mda-00008.html], dirigida por Moshe Frenkel, MD, han confirmado la capacidad de cuatro medicamentos homeopáticos para inducir la apoptosis (muerte celular programada) en líneas celulares de cáncer de mama en el laboratorio. Los científicos en cuestión fueron del Programa de Medicina Integrativa, el Departamento de Patología Molecular, y el Departamento de melanoma de Oncología Médica de la MDA. Sus dos colaboradores de la India eran de la Fundación de investigación en homeopatía Banerji, Kolkata, India.
Si por lo menos una institución investigadora de cáncer, para muchos la más acretidata del mundo, se atreve a por lo menos invstigar la homeopatía, es por algo.
Los intereses químiofarmacéuticos son los interesados en denostar, incluso con calumnias y mentiras, a la homeopatía.


Dejemos de lado las habituales acusaciones a "los intereses quimiofarmacéuticos" (¿qué se creerá este tal "Andre" que son los grandes laboratorios homeopáticos, asociaciones benéficas?) y vamos al contenido. O sea, al rimbombante estudio sobre los potingues homeopáticos y sus efectos en células cancerosas.

Para lo cual no merece la pena que visiten los enlaces que pone el comentarista: el primero remite a una búsqueda (infructuosa) en el International Journal of Oncology, el tercero a la Biblioteca de la Universidad de Texas, el segundo a un artículo de Cancer Decisions, una web dedicada a promocionar toda clase de pseudoterapias como tratamientos frente al cáncer con la tranquilidad de saber que quienes piquen en ella no van a reclamarles nada, y si sus herederos lo hicieran siempre podrían echarle la culpa a los tratamientos médicos de verdad que hubiera seguido el paciente, como es costumbre en el gremio.

En vez de eso lo mejor es ir directamente a la fuente, es decir, al artículo original, titulado Cytotoxic effects of ultra-diluted remedies on breast cancer cells, al que pueden acceder en pdf aquí. De nada, "André".

Por lo demás, el resumen que hace "André" no está mal: según el estudio, en efecto, cuatro preparados homeopáticos (Carcinosin 30C -un "nosode"-, Phytolacca Decandra 200C -la llamada "espinaca de Indias"-, Conium Maculatum 3C -o sea, cicuta- y Thuja Occidentalis 30C) demostraron tener efectos tóxicos en dos cultivos de células cancerosas. Y lo que es más interesante aún: en la preparación de esos productos se empleó alcohol de 87º, alcohol que también se empleó como control; pues bien, según los autores los productos homeopáticos resultaron mucho más efectivos a la hora de cargarse a las células cancerosas que el control.

¿Cuánto más? Bueno, aquí es donde empezamos con los problemas. Como comentó en su blog la Dra. Rachie, el artículo carece de datos estadísticos, un grave fallo que impide comprobar el rigor de la metodología empleada. Y, como pueden comprobar al leer la entrada, no es la única omisión grave que encontró, ni mucho menos.

Pero claro, volvemos a lo de siempre: estas son críticas que hacemos los escépticos (aquí tienen otra, la del prestigioso blog Respectful Insolence), así que basta con lanzarnos un par de ad hominem para que los creyentes en la homeopatía supongan que nos han refutado. De modo que cedamos la palabra a alguien a quien, creo, reconocerán una cierta autoridad en la materia y en este caso concreto. Que dice así:


(...) I did not think it was a sound study (and) that would add to confusion.

The reason was that I was not convinced it was a sound study. I chemically analyzed the homeopathic medicines, using direct infusion MS, a technique 10 folds more sensitive then the published HPLC. My work was not included.
.
Outside of me not finding the argument for homeopathic scientifically plausible, I had one major concern with this study scientifically, if assuming I was completely wrong in not believing in homeopathy (keeping the most open mind possible, because I do not believe that water has memory, or if it does then I’m getting homeopathic doses of everything just by breathing in and drinking tap water, nor do I believe that likes-treating-likes makes any rational sense etc. etc.).
.
That concern was the alcohol content. It is common knowledge with cell based assays that even small amounts of ethanol (talking about smaller than 5%) dosed directly onto cells in culture has profound cytotoxic effects. So, since these medicines contained ethanol, I felt that unless they contained the same EXACT amount of ethanol (which they did not), the study was irrelevant. Some medicines were created with different percentages of ethanol and considering they were put in plastic tubes (a source of phthalate esters, a cytotoxic compound found in plastics), not made on the same day, and sent across an ocean, then small differences were inevitable.
.
The negative control was made after I requested a negative control to be made in the same manner, but all of the samples should have been made in the same manner, at the same time, with same amount of shaking between multiple dilutions. This is important because ethanol is a good solvent for phthalates and is volatile. Since large percentages of ethanol was used, a change of a couple of percentages could easily occurred during the many stages of preparation and during the cell studies..
.
Therefore, I believe this study demonstrated changes in alcohol percentages on cells rather than the efficacy of homeopathic medicine.

(...) Yo creía que no era un estudio sólido y que contribuiría a crear más confusión.

La razón es que no estaba convencida de que fuera un estudio sólido. Yo realicé el análisis químico de los medicamentos homeopáticos, empleando espectrometría de masas por infusión directa, un método diez veces más sensible que la cromatografía líquida de alta eficiencia que aparece en el artículo. Mi trabajo no se incluyó.

Además de no considerar científicamente plausible la defensa de la homeopatía, tenía un motivo concreto de preocupación acerca de este estudio, asumiendo que no estuviese totalmente equivocada al no creer en la homeopatía (manteniendo la mente lo más abierta posible, porque no creo que el agua tenga memoria, o que si la tuviera esté tomando dosis homeopáticas de todo simplemente por respirar o beber agua del grifo, ni creo que la idea de que lo similar cura a lo similar tenga ningún sentido racional, etc., etc.)

Mi preocupación era el contenido de alcohol. Es comúnmente conocido que en los ensayos con células incluso cantidades pequeñas de etanol (hablamos de cantidades menores del 5%) vertidas directamente sobre las células en cultivo tienen profundos efectos citotóxicos. De modo que, dado que las medicinas contenían etanol, yo pensaba que a no ser que contuvieran EXACTAMENTE la misma cantidad de etanol (y no la contenían) el estudio era irrelevante. Algunas medicinas fueron creadas con distintos porcentajes de etanol, y dado que fueron colocadas en tubos de plástico (una fuente de ésteres de ftalato, un compuesto citotóxico presente en los plásticos), no fueron hechas el mismo día, y tuvieron que cruzar el océano, era inevitable que hubiera pequeñas diferencias.

El control negativo se hizo después de que yo solicitara que se hiciera de la misma forma, pero todas las muestras deberían haberse realizado de la misma manera, al mismo tiempo, con la misma cantidad de sacudidas entre cada dilución. Esto es importante porque el etanol es un buen disolvente de los ftalatos y es volátil. Dado que se emplearon altos porcentajes de etanol, un cambio en un par de puntos porcentuales podría haberse producido fácilmente durante las muchas etapas de preparación y durante los estudios con células.

Por lo tanto, creo que este estudio demuestra (los efectos de) cambios en el porcentaje de alcohol sobre las células en lugar de la eficacia de la medicina homeopática.

Vamos, que según esta señora lo único que ha comprobado el estudio es que las células cancerosas se mueren en mayor o menor cantidad según les eches más o menos alcohol. Algo que, insisto, no lo dice un malvado escéptico cualquiera: los puntos suspensivos del principio de la cita dicen que

As an unintentioned co-author on this study, I feel obligated to respond, particularly since I asked to not be included because...

Como coautora inintencionada de este estudio me veo obligada a responder, especialmente dado que pedí no ser incluida porque... 

Y es que quien envió ese comentario al blog de la doctora Rachie era nada menos que Alison Pawlus, que aparece como quinta firmante del texto:


¿Qué, "Andre", la citarás también a ella? ;-)

17 de julio de 2010

Morfopsicología en "Tiempo": cuestión de echarle cara

Venga, un ejercicio fácil. Miren ustedes estos dos personajes:


Seguro que, con un poquito de esfuerzo, podrían decir el nombre de cada uno de ellos, a qué se dedican (iba a decir "en qué trabajan", pero sería prestarse a un chiste demasiado fácil, ¿verdad?) y hasta cuál es su equipo de fútbol favorito. Y, echándole un poquito de imaginación, hasta podrían decirnos que el de la izquierda

es muy poco práctico, que tiene pensamientos idealistas y habilidad para las relaciones interpersonales. Además, el presidente del Gobierno delega poco y tiene problemas para crear equipos.

Mientras que el de la derecha

tiene gran capacidad de adaptación, intuición y sentido de la previsión. Sin embargo, su rostro también transmite inseguridad, desconfianza y pereza.

Lo cual puede ser cierto o no, claro, pero al menos responde bastante bien a la imagen pública de cada uno de ellos.

Bueno, pues esto lo podemos decir ustedes, o yo, o el tipo que acaba de pasar por la calle paseando al perro, y la cosa no tendría mayor importancia. Pero para la revista Tiempo, por lo visto, es una proeza tan notoria que merece dedicarle un (publi)reportaje con este llamativo titular: Tiempo descubre la cara oculta de Zapatero y Rajoy.


¿Y por qué motivo? Pues porque esa sarta de obviedades las dice nada menos que un morfopsicólogo.


Para quien no esté al tanto, la morfopsicología pretende deducir las características psicológicas de una persona a través de su rostro. Y no me refiero a que vean a un tipo con cara de cabreo y deduzcan que está enfadado, no: se trata nada más y nada menos que de elaborar un perfil psicológico acerca de la forma de la nariz, el arqueo de las cejas, la prominencia de las orejas y, en fin, cualquier otro rasgo que se le antoje al "experto" de turno. Porque, por supuesto, se trata de eso, de un antojo, una creencia sin la más mínima base real.

Lo cual no tendría la menor importancia si se dedicasen a ejercitar su pseudociencia, no sé, en una feria, al lado de los puestos de tarot y quiromancia y junto a la máquina de la gitana con una bola de cristal que te lee el porvenir echando una moneda. Pero la cosa se pone mucho más seria cuando leemos, como en el reportaje de marras, cosas como que la morfopsicología es

una valiosa herramienta para determinar, por ejemplo, si una persona sirve para desempeñar un determinado trabajo o incluso si puede ser un buen marido o una buena esposa. 

Y

Una técnica que se puede aplicar en niños y jóvenes para corregir ciertas actitudes y orientarles hacia lo que están capacitados, en los estudios o en futuros trabajos. De hecho a la consulta que este morfopsicólogo tiene en Barcelona acuden muchos padres con sus hijos para que analice sus rostros y les oriente en su formación y las actividades para las que pueden resultar más aptos. Esta ciencia está empezando a utilizarse también en algunas empresas como forma de selección de personal, como coach en la evaluación, configuración y cohesión de equipos de trabajo para que sean más competitivos o en la identificación de talentos dentro y fuera de la empresa.

Porque esa es otra: al igual que pasa con la grafología o incluso la astrología, la morfopsicología está siendo utilizada como si se tratase de un método psicológico real, para el tratamiento de niños con problemas o para la selección de personal. Vamos, que uno se arriesga a perder un empleo sencillamente porque al tipo que hace la selección no le gusta su cara en conjunto o algún rasgo de ella, como la nariz.

Hace pocos meses el diario El País también publicó un reportaje sobre esta misma pseudociencia (de hecho, con el mismo experto, Julián Gabarre), como nos contó en su día Luis Alfonso Gámez. Y como escribió Irreductible,

Es más, creo que el artículo que este domingo ha publicado Juan José Millas roza ya la tomadura de pelo. Bajo el título "El rostro del poder" el galardonado Millas sonroja a cualquiera que tenga dos dedos de frente, haciendo uso de la morfopsicología para analizar la personalidad de algunos personajes históricos... La morfopsicología!!... Una pseudociencia basada en adivinar el carácter de alguien por los rasgos de su cara!... Bochornoso.

Bueno, pues estamos en las mismas. Si Tiempo cree que la morfopsicología puede llegar a tener alguna validez lo tiene muy fácil: que ponga a Juan Gabarre a "adivinar" el perfil psicológico de personas anónimas, bajo la supervisión de verdaderos expertos que puedan determinar si sus "diagnósticos" son reales o simplemente se basan en generalidades y vaguedades. Pero que

Aparte de Zapatero y Rajoy, Gabarre publica esta semana en TIEMPO su análisis sobre otros personajes como Penélope Cruz o David Villa.

Es, por parte del "experto", echarle un morro que se lo pisa. Y por parte de la revista demostrar bastante menos capacidad de discernimiento que el pulpo Paul. La personalidad no reside en la cara, sino en el cerebro. Órgano que, señores de Tiempo, conviene usar de vez en cuando.

16 de julio de 2010

La "ciencia" quiropráctica (I)

Ya sabemos que el negocio de la prensa gratuíta depende por completo de sus anunciantes. Y también que con la situación económica que arrastramos no hay más remedio que relajar un poco los criterios de selección de la propaganda (suponiendo que los tengan, claro).

Así que, con un poco de benevolencia, podemos suponer que eso es lo que ha llevado a SaforGuía a publicar esto:




Por una vez, y sin que sirva de precedente, no les diré que es uno de esos publirreportajes que no hay por dónde cogerlos. Bueno, pensándolo bien sí que se lo diré: no hay por dónde cogerlo sin mancharse. Pero también puede tener su utilidad: como se trata de todo un compendio de las afirmaciones más típicas de los vendedores de esta pseudoterapia, una pequeña disección puede servir también de guía para saber de qué va realmente eso que los autores del artículo llaman "ciencia quiropráctica".

Como toda pseudoterapia que se precie, la quiropráctica se basa en una verdad a medias:

La ciencia Quiropráctica está basada en el hecho de que prácticamente todas las funciones del cuerpo (hasta el nivel celular) están controladas por el Sistema Nervioso (compuesto por el cerebro y la médula espinal). Parte de estas funciones del cuerpo son obvias, como mover los brazos y las piernas. Otras no lo son tanto, como la digestión, respiración...

El cerebro envía las órdenes (impulsos mentales) al resto del cuerpo y órganos a través de la médula espinal para poder ejercer sus funciones, tales como moverse, respirar, oír, ver...

De la médula espinal salen nervios, que son los conductos de estas órdenes que llegan a todo el organismo. Ésta, a su vez, está protegida por las 24 vértebras que forman nuestra columna vertebral, y por los orificios de cada una de éstas, salen los nervios, que se ramifican y cubren como una red todo el cuerpo.

Naturalmente, cualquiera con un mínimo de conocimientos sobre fisiología sabe que no todas (ni mucho menos) las funciones corporales están controladas por el sistema nervioso, y mucho menos "hasta el nivel celular". Esta afirmación podría tomarse, como mucho, como una generalización poco rigurosa, si no fuera porque los quiroprácticos se la creen a pies juntillas.

Claro que peor aún es lo que sigue. Porque, tras la verdad a medias, viene la mentira gorda:

Si una de estas vértebras está mal colocada o no se mueve con normalidad (complejo de subluxación vertebral), se produce una presión sobre el nervio, éste se inflama y causa el dolor e incomodidad.

Además, siempre resultará una comunicación inapropiada de los impulsos del nervio vital hacia los órganos, células, músculos y tejidos. Esta situación lleva a disfunciones del cuerpo, mala salud, dolencias y enfermedades.

Y es que la base fundamental de la quiropráctica es ese "complejo de subluxación vertebral", cuya realidad científica se encuentra a la misma altura que los "miasmas" de Hahemann, el "chi" de la acupuntura, las propiedades afrodisíacas que atribuye al cuerno de rinoceronte la medicina tradicional china o la labor odontológico-benéfica del ratoncito Pérez. El "complejo de subluxación vertebral", sencillamente, no existe.

"Claro", pensarán ustedes, "¿qué van a decir estos malvados escépticos que niegan hasta la existencia de los Reyes Magos?" Y tienen razón, solo que en este caso no lo decimos solo los escépticos. Cito y traduzco:

There is a significant lack of evidence in the literature to fulfill Hill's criteria of causation with regards to the chiropractic subluxation. No supportive evidence is found for the chiropractic subluxation being associated with any disease process or of creating suboptimal health conditions requiring intervention. Regardless of popular appeal this leaves the subluxation construct in the realm of unsupported speculation. This lack of supportive evidence suggests the subluxation construct has no valid clinical applicability.

[Hay una significativa falta de evidencias en la literatura en relación al cumplimiento de los criterios de causalidad de Hill con respecto a la subluxación quiropráctica. No aparecen evidencias que apoyen que la subluxación quiropráctica esté asociada con ninguna enfermedad o con la aparición de condiciones de salud inferiores a las óptimas que requieran intervención. A pesar de su popularidad, esto deja la teoría de la subluxación en el ámbito de la especulación sin fundamento. Esta falta de evidencias sugiere que la teoría de la subluxación no tiene aplicabilidad práctica válida].

Semejante diatriba contra la subluxación no procede, como decíamos, del campo escéptico, ni mucho menos. Se trata de las conclusiones del artículo An epidemiological examination of the subluxation construct using Hill’s criteria of causation (pdf). Fue publicado en la revista Chiropractic and Osteopathy, nada sospechosa de escepticismo, y tres de sus cuatro autores son... ¡Exacto: quiroprácticos!

Pero bueno, una cosa es que lo diga un estudio y otra que la profesión lo reconozca, ¿verdad? Eso mismo debió pensar en su día el bloguero británico Skeptic Barista,  que ni corto ni perezoso se lo preguntó nada menos que al General Chiropractic Council, que como recordarán es el órgano de autocontrol de la profesión en Gran Bretaña. La primera respuesta que obtuvo es sencillamente asombrosa:


Thank you for your enquiry. The General Council has never considered the research evidence for the chiropractic vertebral subluxation complex.

[Gracias por su consulta. El General Chiropractic Council nunca ha considerado las evidencias de las investigaciones sobre el complejo de subluxación vertebral quiropráctico].

Vamos, que nunca se habían molestado en comprobar si la base de su profesión tenía alguna entidad real o era solo una fantasía de un pirado de finales del siglo XIX. Solo que, ante la pregunta de Skeptic Barista, ahora sí que lo hicieron, y esta fue su conclusión:

There is no clinical research base to support claims that the chiropractic vertebral subluxation complex is the cause of disease or health concerns.

[No hay ninguna base en la investigación clínica para apoyar las afirmaciones de que el complejo de subluxación vertebral quiropráctico sea la causa de ninguna enfermedad o problema de salud].

Pero claro, eso ha ocurrido en Gran Bretaña, donde otro gran blog escéptico se ocupó de publicar la correspondiente necrológica de la subluxación. En España, en cambio, como vemos en el artículo de marras, se nos dice que ante el (inexistente) problema de las subluxaciones,

La solución que da la Quiropráctica es quitar las interferencias que producen las vértebras dislocadas, de modo que los nervios sean liberados de esa opresión y puedan continuar con sus funciones.

Lo cual, por cierto, no debe extrañarnos. Además de creer en lo de las subluxaciones, la "inteligencia innata" y demás ideas sin fundamento real, el otro gran pilar de la quiropráctica es el negocio, de modo que no es que se inventen un problema de salud: es que tras visitar a un quiropráctico por un dolor de espalda lo más probable es que salga usted con el "diagnóstico" de que está hecho un auténtico asquito y que solo puede solucionar sus muchos males mediante una larga (y cara) serie de ajustes.

Y no se extrañe. Al fin y al cabo, como dice el artículo (y, aunque con cierta heterodoxia ortográfica, respetando rigurosamente la ortodoxia quiropráctica)

¿Qué síntomas conlleva una subluxación vertebral?
Pueden ser múltiples, o puede que no se tenga ninguna.

El artículo culmina con una larga serie de dolencias que califica de "síntomas de una subluxación vertebral" (por lo que, evidentemente, son susceptibles de tratamiento mediante la quiropráctica). A saber:


  • INSUFICIENTE RIEGO SANGUÍNEO A LA CABEZA
  • DOLOR DE CABEZA
  • MAREOS, NERVIOSISMOS, VÉRTIGOS
  • MAL FUNCIONAMIENTO DE LAS TIROIDES
  • DIAFRAGMA, DIFICULTAD EN RESPIRACIÓN
  • DOLOR DE HOMBROS
  • DIFICULTAD DE MOVIMIENTO
  • DOLOR Y/O MOLESTIAS EN LOS BRAZOS, MANOS Y CODOS
  • HORMIGUEOS
  • SÍNTOMAS DEBIDO AL MAL FUNCIONAMIENTO DE: CORAZÓN, PULMONES, VESÍCULA  BILIAR, HÍGADO, ESTÓMAGO, PÁNCREAS, BAZO, GLÁNDULAS SUPRARRENALES, RIÑONES, INTESTINO GRUESO Y DELGADO, ÓRGANOS SEXUALES, ÚTERO, VEJIGA, GLÁNDULA PRÓSTATA
  • DOLOR Y MOLESTIAS LUMBARES
  • PROBLEMAS AL ANDAR
  • CIÁTICA, DOLOR Y/O MOLESTIAS EN CADERAS Y NALGAS

Ante lo cual quizá lo mejor sea ceder de nuevo la palabra a los propios quiroprácticos británicos, que como vimos en su momento también se ocuparon en su día de elaborar un informe sobre las evidencias científicas que respalden -o no- este tipo de afirmaciones (pdf). Pues bien, según su criterio (evidentemente muy benévolo), solo hay evidencias -en su propia calificación, moderadas- que respalden la eficacia de la quiropráctica para tratar la migraña y -moderadas y altas- el dolor lumbar. Para el resto de problemas, más le vale que acuda a un médico de verdad.

Y, qué narices, también para los dolores que supuestamente puede tratar la quiropráctica. Que, si nos fijamos bien, son los mismos que puede aliviar un buen masaje, con la diferencia de que un fisioterapeuta lo hará mejor y sin inventarse otras dolencias para perpetuar el negocio ni basar su tratamiento en tonterías místicas.

Y sin los riesgos de la quiropráctica. Porque esa es otra: si en la mayoría de las pseudoterapias el principal peligro es que un enfermo no siga o incluso abandone un tratamiento médico real, la manipulación quiropráctica y la parafernalia que la rodea sí que pueden resultar peligrosas. Lo veremos otro día.


Continúa en La semana de la quiropráctica.

14 de julio de 2010

El remedio homeopático de la semana (VII): caca

Ya lo pusimos por aquí un par de veces, y ahora nos llega traducido de la mano de DrGen:


Afortunadamente ni el agua tiene memoria ni, en muchos casos, los productos homeopáticos contienen ni una gota, así que lo del cartel es un chiste. ¿Verdad?

Pues no. Permítanme que les presente al excrementum caninum. O sea, a la caca de perro:


Sí, ya sé que ahí pone "excrementum canium", pero ya saben que el latín con el que se bautiza a los remedios homeopáticos es, digamos, un tanto libre. En cualquier caso, el nombre científico pseudocientífico del potingue es "excrementum caninum", como podemos ver por ejemplo en el resumen de las, con perdón, pruebas a las que sometieron el mejunje. Pruebas que determinaron cosas como que va muy bien para las gastroenteritis, colitis y diarreas, lo cual es hasta cierto punto lógico... bueno, no, es disparatado, claro, pero puede considerarse lógico dentro del esquema de realidad alternativa en que se mueve la homeopatía. Y también, hasta cierto punto, eso de que sirva para tratar las ganas de comer chocolate, supongo que por aquello de la similitud cromática.

Incluso, haciendo un esfuerzo, podríamos llegar a entender que sirva para, dicen, tratar situaciones de opresión de los hijos por parte de los padres. ¿Cuántos adolescentes no habrán exclamado alguna vez, hartos de que sus padres les pidan que estudien, les prohiban hacerse un piercing o les limiten el saldo del móvil, eso de que "¡esto es una mierda!"? Pues eso.

El documento sigue diciendo que el potingue sirve también para tratar la displasia de cadera, algo que vuelve a resultar lógico si tenemos en cuenta que los pastores alemanes son particularmente propensos a sufrirla y que la, ejem, materia prima procede de un perro cuya madre pertenecía a esa raza. Y puestos a entender, hasta podemos comprender que se nos diga que sirve para los dolores cervicales: ¿a quién no le ha acabado doliendo el cuello por tanto mirar al suelo para evitar pisar uno de esos recuerdos que los humanos han ido dejando por las aceras de nuestras ciudades? Y no, no me he equivocado: los perros son los que los ponen, pero quienes los dejan son los gorrinos de sus dueños.

En fin, que todo eso podría colar. Pero que sirva también para tratar la necesidad súbita de acostarse y echarse a dormir... Le he dado tantas vueltas intentando entenderlo que al final hasta me duele la cabeza. Y aunque el "excrementum caninum" sirve también para las migrañas, prefiero esperar a que se me pase solo...


Nota Bene: Aunque parezca mentira, los excrementos sí que podrían tener su utilidad terapéutica, pero dentro de la medicina de verdad, como cuenta Aberron en esta estupenda entrada de amazings.es. Pero un remedio homeopático hecho a base de caca de perro es... bueno, una mierda. ¿O no?