25 de marzo de 2011

Paradoja

18 de marzo de 2011

Habaneras de Atlantis



La música es de Carlos Cano, pero la letra en esta ocasión es de Paco Montero. Y el tema, por supuesto, lo han puesto los bobos que han contado lo del (falso) descubrimiento de la Atlántida en Doñana:


Desde que estuve, niña, en La Atlántida
no se me puede olvidar
tanto Cádiz ante mi ventana, Doñana lejana,
aquella mañana pude contemplar...

Las olas de aquel tsunami, como un tatami,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman El Armagedón...

Había ovnis por todos lados, que era por mayo,
sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra,
y me traían, ay, tierra mía,
desde mi Cádiz el mismo son...
El son de Marte, olor a alien,
y de Power Balance...
Aún pregunto quién me lo cantaba...

Que tengo un amor en La Atlántida
y el otro en Andalucía
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Atlántida colonial
tó Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero...
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:

La Atlántida es Cádiz con más fenicios,
Cádiz, La Atlántida con más 'peperos'.

Verán que tengo mi alma en La Atlántida
no se me puede olvidar,
tanto tongo y extraterrestres,
lo mismo de siempre
tan cateto y magufo y al mismo compás.

Por la parte de Gadeira que es una feria
con un invento de cojones, y de abducciones
se la cuelan los calumniadores
a una audiencia tan crédula...

Y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico
porqué es un rollo de Platón que es sólo un cuento,
de esta manera esta habanera
ni en Doñana ni Gibraltar...
Son de chirigota, sabor diluviano,
Ganímedes y Raticulín...
¡Que lo canta ya un coro de marcianos!

Que tengo un amor en La Atlántida
y el otro en Andalucía
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Atlántida colonial
tó Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero...
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:

La Atlántida es Cádiz con más fenicios,
Cádiz, La Atlántida con más 'peperos'.

23 de febrero de 2011

El remedio homeopático de la semana (XI): nada

¿Recuerdan el lema de nuestro último "suicidio homeopático"?



Como es lógico, hay quien no está de acuerdo y cree que la homeopatía sí que cura. Y también hay quien lo cree de la imposición de manos, las oraciones a San Blas, las danzas rituales o el hecho de levantarse por un lado concreto de la cama. Como dijo aquel torero, "hay gente pa tó".

Pero también hay homeópatas que nos distinguen la otra parte del lema, el "ni nada". Bien sea porque dicen que eso del número de Avogadro es una opinión discutible, bien porque saquen a colación la memoria del agua, las microestructuras, los efectos cuánticos o cualquier otra chorrada disfrazada con lenguaje aparentemente científico que se les ocurra, insisten en que la homeopatía no es nada.

Pues como diría un entrañable personaje: "¡zas, en toda la boca!". A ver quién me niega que esto es... pues precisamente eso, nada:


El Vacuum (ojo, Vacuum a secas, no lo confundan con el Vacuum Cleaner Dust, que también es muy gracioso pero no es lo mismo) es un remedio homeopático real (dentro de lo reales que pueden ser los remedios homeopáticos, o sea, no mucho) que ha sido concienzudamente estudiado por Nuala Eising, que incluso le dedicó un libro:


En el cual nos dice... bueno, qué narices: lo que nos dice de importancia es precisamente eso, nada. Así que olvídense de él, porque donde realmente lo explican bien es en Luke Surl Comics:


A lo cual, la verdad, no tengo nada que añadir.

22 de febrero de 2011

Nociones de Pseudomatemáticas (las de verdad)

Dentro de nuestra altruista labor de educación de las masas, vamos a dedicar un pequeño capítulo (extraído, como no, del "Manual del perfecto engañabobos") a erradicar los errores y falsas creencias que los que se autodenominan científicos insisten en predicar con la colaboración y el apoyo de los poderes fácticos. Así mismo, daremos también algunas indicaciones para que los que quieran introducirse en el mundo de la verdadera ciencia (la nuestra) puedan hacerlo.

En primer lugar, hay que olvidar esa palabrería vacua con la que se empeñan en embotar nuestras mentes en las clases de Física, Química y Matemáticas. Realmente, merecen muy poco crédito disciplinas que pasan por alto fenómenos tan importantes como la telekinesia, la telepatía y los viajes astrales.

En segundo lugar, y esto es lo más importante, para manejar los números de cualquier cosa con rigor y poder extraer conclusiones válidas, hay que tener en cuenta lo siguiente: Multiplicando o dividiendo (también vale sumar o restar) cualquier cifra por el número adecuado podemos obtener la cantidad que nos dé la gana.

Por ejemplo:

Un objeto tan sencillo y de uso tan cotidiano como un bolígrafo BIC es una prueba evidente de que los extraterrestres no sólo nos visitan, sino que están entre nosotros. Permítanme demostrarlo.

La longitud del bolígrafo con la tapa puesta es de 150 mm, y la distancia promedio de la Tierra al Sol es de 150 millones de km. La relación es evidente. Los bolígrafos BIC son objetos de culto solar introducidos en nuestro planeta por alguna civilización extraterrestre. Pero no acaba ahí la cosa. La longitud del capuchón del bolígrafo es de 58 mm, y si descontamos lo que mide el clip, nos quedan 35 mm. Sumamos las dos cifras y obtenemos 93, que multiplicado por dos nos da 186, exactamente 40 mm más que la longitud del bolígrafo destapado (146 mm). Además, la suma de las cifras de la longitud de la tapa sin el clip, 35 mm, nos da 8, que es el diámetro del bolígrafo. Cualquiera puede darse cuenta de
que en esas proporciones existe una relación, y de esa relación se tiene que derivar un mensaje, probablemente las claves para la utilización de todo el poder y la energía del Sol.

Y aún no hemos terminado. Si sumamos la longitud del bolígrafo con tapa, y la longitud del bolígrafo sin tapa, obtenemos la cifra de 296, que es exactamente la distancia, en km., de Zaragoza a Bilbao por autopista. Por si alguien lo dudaba, la tecnología necesaria para construir autopistas es de origen extraterrestre (supongo que nadie será capaz de pensar que a unos primitivos seres humanos se les iba a ocurrir algo así), y la relación entre esa tecnología y los viajes interplanetarios se encuentra encerrada en las mágicas proporciones de los bolígrafos BIC.

Y no sólo eso, probablemente todos los secretos del Universo estén encerrados en este bolígrafo. Sumando el resultado anterior, 296, con la medida de la tapa sin el clip, 35 mm, nos da 331, que multiplicado por dos es 662, casi la constante de Gravitación Universal salvo el correspondiente factor de proporcionalidad (el valor de esta constante es de 6,67 x 10-11, el error puede ser debido o bien a imprecisiones en nuestras mediciones, o bien a que la inteligencia superior que creo estos objetos decidió que era peligroso poner demasiado saber a nuestro alcance). Además, la longitud del clip es de 23 mm. Si sumamos las cifras de la longitud total del bolígrafo, 150 mm, nos da 6, que con los 23 del clip nos llevan a 6,023, basta añadir el factor de proporcionalidad 10-23 para obtener el número de Avogadro.

Seguro que si siguiéramos indagando en las características de este maravilloso objeto venido de las estrellas, encontraríamos las respuestas a los grandes enigmas de la humanidad. Por nuestra parte, y tras muchos años de investigación y análisis de los bolígrafos BIC, podemos afirmar que estamos a punto de descubrir el secreto de la tortilla de patata...

(Pero por favor, no se lo cuenten a nadie).

Caio Lapsus

Nota: Este artículo apareció por primera vez hace ya unos cuantos años, en La Alternativa Racional, antigua revista de la asociación ARP-SAPC. Me hizo gracia y lo rescaté para mi vieja web. A ver si a ustedes también se la hace.

21 de febrero de 2011

¡Pánico en las ondas!

Bueno, no. En realidad es "pánico a las ondas". Me refiero, claro, a la dosis de miedo que periódicamente nos meten en el cuerpo los medios de comunicación con el tema de los gatos negros las radiaciones electromagnéticas, y que esta vez, como nos cuenta Luis Alfonso Gámez, ha venido de la mano de XL Semanal, el dominical distribuido por los diarios del grupo Vocento.

El reportaje en cuestión, firmado por Francisco Javier Alonso, deja bastante claras sus intenciones desde su misma presentación: según la portada de la web,


La realidad es más bien la contraria: la literatura científica cuenta con varios miles de artículos sobre este tema (más de 25.000, según el propio reportaje), pero solo en unos pocos se asegura haber encontrado algún efecto nocivo. A pesar de ello el autor se las ha arreglado para dar con uno de ellos, sobre el que dice que