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21 de febrero de 2013

Este no es el plano de la catedral de Burgos


No, ¿verdad? Seguro que no es el plano de la catedral de Burgos.

Ni de la de León, o la de Astorga, o la de Palma de Mallorca.

De hecho, no hace falta poseer unos conocimientos demasiado exhaustivos para darse cuenta de que ni eso es el plano de una catedral, ni nos servirá para encontrar el camino al altar mayor de ningún templo, ni nada: simplemente nos basta con tener una idea, aunque sea ligerísima, de cómo es una catedral gótica, y una capacidad, también mínima, para leer e interpretar un plano. Y, sin embargo, hay quien insiste en que si no hemos viajado a Pekín y usado su metro (que es lo que representa el mapa) no podemos decir con propiedad que eso no es el plano de una catedral gótica.

Bueno, para ser exactos no es eso lo que dicen. Lo que repiten una y otra vez, y emplean con la firme convicción de que es un argumento demoledor, es que si no sabemos de X (sustitúyase X por cualquier magufada que se les venga a la cabeza) no podemos calificarla de eso, de disparate. Que si no somos homeópatas o, al menos, no nos hemos sometido a un tratamiento homeopático, no podemos hablar de lo absurdo de sus bases teóricas o de las evidencias que ponen de manifiesto su ineficacia. Que si no somos asiduos de los tarots telefónicos no podemos criticar a los videntes. Y así sucesivamente.

El error es doble. Por un lado porque nadie puede adivinar si realmente cumplimos o no esos requisitos que nos ponen. ¿Seguro que no soy homeópata titulado? ¿Les consta que jamás me he sometido a un tratamiento de acupuntura? ¿De verdad pueden asegurar que los críticos de los ovnis no hemos asistido nunca a una "alerta", que los que nos metemos con las bobadas de la biodinámica no nos hemos preocupado de informarnos, que los que no compartimos su pánico indiscriminado hacia los transgénicos no sabemos ni siquiera deletrear esa palabra?

¿No saben que es muy probable que los críticos de una creencia sepan más sobre ella que los mismísimos creyentes?

Pero es que, encima, todo eso no importa, y ese es el segundo error. Para darse cuenta de que las profecías de San Malaquías son una filfa no hace falta ser un seguidor de Nostradamus, para comprender lo disparatado de la astrología no es preciso pasarse el día haciendo cartas astrales, y para identificar los disparates de la quiropráctica no es necesario gastarse un pastón en unos estudios sin título oficial.

Igual que para ver que un puente no nos va a permitir cruzar al otro lado porque está roto no es preciso ser ingeniero de caminos, canales y puertos, ¿verdad?


(Fuente de las imágenes: Wikipedia)

4 de julio de 2012

Emoto y Bezoya me tocan la... moral


Terminaba yo mi entrada de ayer diciendo que

a una empresa eso de la ética puede traerle más o menos sin cuidado, y la legalidad, en un país en el que la protección del consumidor es poco menos que un chiste sin ninguna gracia, tampoco tiene por qué importarle. Pero a lo mejor, si les recordamos que se arriesgan a que la campaña se transforme en un "Bezoya y Emoto te venden la moto" se lo piensan un poco...

Bueno, pues parece que eso de pensar no lo tienen previsto por el momento. Lean qué mensaje me acaban de remitir por email (lo reproduzco tal cual, incluyendo los colorines):


fuentes del departamento de marketing de Agua Mineral Natural Bezoya  nos
solicitan que le agradezcamos su atención por dirigirse a nosotros y que le
hagamos llegar las siguientes palabras :
 
La visita de Masaru Emoto está enmarcada, como acción puntual, 
dentro del concepto "Quédate con lo bueno" que la marca Bezoya
viene desarrollando desde hace dos años en distintos medios.
Nos apoyamos en la belleza de la cristalización de aguas
procedentes de entornos naturales, en comparación con otras que
no son tan puras, para ilustrar este concepto.………………………


También con mi agradecimiento,reciba muchos saludos de ***


No me cabe duda de que las fuentes del agua Bezoya serán muy puras y tal, pero creo que las fuentes del departamento de marketing no lo son tanto.

Para empezar, lo que dice no es del todo cierto. La belleza de la cristalización puede depender entre otros factores, como comentaba ayer, de la pureza del agua, pero esta no tiene mucho que ver con su procedencia de entornos naturales; el agua destilada es más pura que la que comercializa Bezoya o cualquier otra marca de agua mineral, por ejemplo, y por otro lado el agua del grifo (incluso lo que la compañía suministradora de mi pueblo nos vende como si fuera agua potable y nos cobra como si fuera oro líquido) le puede dar cien vueltas en cuanto a pureza a la procedente de un manantial sulfuroso o ferruginoso. La falacia de "lo natural" como equivalente a "lo bueno" funciona como argumento comercial, desde luego, pero no deja de ser eso, una falacia.

Pero esa es, como decía, la parte que no es del todo cierta en el mensaje. La parte que es más falsa que... bueno, que cualquiera de las afirmaciones de Emoto, es que estén basando su campaña solo en lo más o menos bonitos que son los cristales que forma el agua Bezoya al congelarse. No hay más que visitar la página web de la campaña "mensajes en el agua" para encontrarse perlas como estas:





Así que ya ven: el agua "recuerda los lugares en los que ha pasado y ese recuerdo se refleja en la forma de sus cristales", permitiendo comprobar "hasta qué punto está presente o ausente en ellas la fuerza vital de la naturaleza". Las mismas estupideces (no se me ocurre otro término más suave) que ha repetido Emoto en su visita a España, patrocinada por Bezoya, 



y que según la prensa también repite, corregidas y aumentadas si cabe, nada más y nada menos que la responsable de marca de Bezoya:


Cristina Codina, brand manager de Bezoya, ha explicado: ‘con esta acción queremos hacer ver que Bezoya es mucho más que agua. Y que si el agua varía por su entorno, al cuerpo humano, que es setenta por ciento agua, esa variación le afecta enormemente’.

En fin, que como ven la campaña de Bezoya sí que pretende vender la moto averiada de Emoto, y con la bendición (y a lo mejor hasta con la candorosa fe) de la responsable de la marca. Pero a mí, la verdad, el mensaje me ha dejado perplejo: ¿de verdad se creen que me voy a tragar esa milonga? ¿O ellos mismos son conscientes de que su campaña es simplemente indefendible?

Y claro, por muy escéptico que yo sea no me voy a quedar eternamente con la duda, así que con su permiso les voy a preguntar alguna cosilla más, a ver qué me cuentan. Porque no voy a dejar que me toquen así la... moral, ¿verdad?

3 de julio de 2012

Bezoya y Emoto te venden la moto



¿Se imaginan que una de esas empresas de apuestas por internet que están tan de moda últimamente contratase a un trilero para protagonizar sus anuncios? ¿Y una compañía aérea que informara de que la seguridad de sus vuelos está garantizada por un chamán que asegura ser capaz de levitar? ¿Y si una compañía de telefonía móvil anunciase que sus líneas han sido concienzudamente analizadas por un telépata?

Pues resulta que el Grupo Leche Pascual ha tenido la ocurrencia de hacer algo parecido para promover su marca de agua Bezoya, mediante una campaña llamada "Mensajes en el agua" protagonizada nada más y nada menos que por Masaru Emoto.


Según los publicistas de Bezoya, el doctor Emoto es un científico japonés conocido por sus investigaciones sobre la cristalización del agua. Bueno, algo sí han acertado: es japonés y se llama Emoto. Lo de "doctor" depende de la validez que le queramos dar a un papelito comprado a una conocida imprenta de títulos, la rimbombante "Indian Board of Alternative Medicine", cuyos títulos se diferencian del que podamos hacer nosotros en casa con un poco de trabajo de photoshop en que resultan algo más caros. Lo de "conocido por sus investigaciones"... bueno, eso sí es en parte cierto: es muy conocido, pero como un auténtico charlatán, capaz de vender agua a 140 dólares el litro, precio que se justifica por su "estructura hexagonal" que le permite, agárrense, hidratar a quien la bebe. Y lo de científico... verán, el hombre se hizo famoso gracias a sus afirmaciones de que el agua reacciona a nuestros sentimientos y buenos deseos, reacción que puede comprobarse mediante la observación de los cristales de hielo que se forman al enfriarla. Así, por ejemplo, si mientras se congela tú le dices al agua que la quieres mucho salen unos cristalitos así de monos:




Pero, en cambio, si le dices que es idiota, lo que te sale es esto:




Y si en vez de hablarle nosotros lo hace Hitler, el agua, aunque no sepa alemán, es capaz de captar al tipo que está hablando y congelarse formando auténticos churros como este:




Y si les parece increíble que alguien pueda decir semejantes bobadas (no se preocupen, no son los únicos) echen un vistazo a esta galería y me cuentan.

Cabe suponer que los responsables de la campaña de Bezoya sabían algo de esto, pero lo han encontrado tan impresentable que en su lugar dicen en el vídeo que Emoto asegura que

cuanto más cerca está el agua de la naturaleza más bella es la forma de sus cristales


Lo cual, por otra parte, tampoco sería tan disparatado si traducimos "más cerca de la naturaleza" por "más limpia de impurezas": evidentemente el agua muy sucia cristalizará peor. A no ser, claro, que la tratemos con alguno de esos cachivaches engañabobos patrocinados por Emoto.

Que es, y con esto volvemos al principio, lo más pasmoso de todo este asunto: no es un charlatán más o menos anónimo, sino que es ampliamente conocido y ha sido repetidamente desenmascarado, de modo que asociar la imagen de una marca con semejante individuo puede resultar incluso contraproducente para esa marca.

Algo así le preguntamos el otro día desde Círculo Escéptico a los responsables de marketing del Grupo Leche Pascual, que de momento se han limitado a dar acuse de recibo de nuestro mensaje, pero no una respuesta. Pero mientras tanto el caso ha aparecido publicado en bitácoras como El Blog de Centinel, Ecoforestalia o Magonia. Y, lo que es aún peor para los intereses de Leche Pascual, la prensa ha recogido unas declaraciones de Emoto (aquí, aquí o aquí, por ejemplo) que no es que rocen el esperpento, es que lo sobrepasan.

Como le decíamos a Grupo Leche Pascual en nuestro mensaje,

Ética e incluso legalmente nos parece muy discutible basar una campaña publicitaria en afirmaciones e ideas pseudocientíficas. Pero hacerlo confiando la imagen de una marca de agua mineral a un individuo conocido mundialmente por inventarse falsas propiedades del agua nos parece, además, un grave error de cálculo por parte de una empresa como el Grupo Leche Pascual.

Y es que a una empresa eso de la ética puede traerle más o menos sin cuidado, y la legalidad, en un país en el que la protección del consumidor es poco menos que un chiste sin ninguna gracia, tampoco tiene por qué importarle. Pero a lo mejor, si les recordamos que se arriesgan a que la campaña se transforme en un "Bezoya y Emoto te venden la moto" se lo piensan un poco...

13 de septiembre de 2011

ABC y los malvados campos electromagnéticos



Hay personas a las que los extraterrestres controlan la mente. Ya, ya sé que eso no es verdad, pero ellos están absolutamente convencidos de que es así, y viven sumidos en el pánico ante la intrusión de los marcianos. Es una situación angustiosa, y supongo que a nadie sensato se le ocurriría que la forma de informar sobre este problema es dar la razón a estos enfermos y animarlos a que sigan usando sus gorros de papel de aluminio, ¿verdad?

Pues o yo me equivoco o en la redacción de ABC hace falta una buena inyección de sensatez, porque eso mismo es lo que han hecho al hablarnos de una dolencia similar a la de las víctimas de los hombrecillos verdes: el "Síndrome de hipersensibilidad electromagnética".



El artículo, cuyo título ya lo muestra como candidato a entrar de cabeza en Malaprensa, empieza muy fuerte:

No es todavía, o al menos según establece la Organización Mundial de Salud, una enfermedad con carácter oficial. 

Muy fuerte y sin dar una. Porque resulta que la Organización Mundial de la Salud sí que ha estudiado profusamente la "hipersensibilidad electromagnética" y la reconoce oficialmente... pero como enfermedad psicosomática. Y es que, aunque el artículo siga diciendo que

La ausencia de estudios impide conocer datos relativos al nivel de incidencia y los efectos sobre la salud de eso que algunos ya conocen y llaman «electrosensibilidad»

Lo cierto es que sí que existen esos estudios, y además son un puñado. Lo que ocurre es que sus resultados son abrumadores en el sentido de descartar que los pacientes sufran una verdadera sensibilidad a los campos electromagnéticos. En esta revisión, por ejemplo, concluye que

En resumen, la investigación reciente no indica que la calidad de vida en relación con la salud resulte afectada por la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia en nuestro entorno diario. Más aún, ninguno de los estudios muestra que los individuos que aseguran padecer hipersensibilidad electromagnética fuese más susceptible a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia que el resto de la población.

Conclusión que comparten revisiones sistemáticas como esta o esta otra, que se centra en los llamados "estudios de provocación", en los que los pacientes son sometidos a campos electromagnéticos sin que lo sepan, o bien creen estar sometidos a campos electromagnéticos sin que realmente lo estén. El resultado es bastante contundente: las personas supuestamente sensibles solo "notan" los campos electromagnéticos (o sufren los síntomas que dicen que les provocan esos campos) cuando creen que están siendo sometidos a ellos aunque no sea verdad, y no notan los campos ni sufren esos síntomas cuando creen que no están presentes, aunque sí lo estén.

Toda esta información, evidentemente, está al alcance de Inma Zamora, la firmante del artículo de ABC, pero por lo visto no se ha molestado en consultarla. ¿Para qué, si ya tenía a mano a los expertos?:


Expertos respecto a los cuales, por supuesto, la redactora tampoco parece haberse asesorado mucho. Una simple visita a su página web (a la que de hecho enlaza el artículo) ya nos muestra claramente por dónde van los tiros:



Vamos, que ABC ha ido a recabar información a una empresa cuyo negocio consiste en detectar esa contaminación peligrosísima y vender "soluciones" a los afectados, como las telas con las que se cubre la mujer del vídeo que ilustra la noticia, y que tanto recuerdan al gorrito de papel de aluminio.

Es el caso también de otro "experto", del que incluso se reconoce abiertamente que vive de eso:


Y también del doctor Fernández Solá, que según el oráculo de Google es especialista en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades dudosas o que ningún otro médico parece descubrir, y que repite la cantinela de que no hay estudios por culpa, cómo no, de la malvada industria:


La industria productora de campos electromagnéticos, se entiende. La otra, la productora de diagnósticos y protecciones de pacotilla en cambio debe ser buenísima, y de hecho se ha prestado a asesorar a la redactora de una forma totalmente desinteresada, ¿verdad?


ABC no es el primer medio que pica en esta historia del yo te diagnostico el peligro gordísimo que corres y te vendo el remedio para solucionarloNi mucho menos. Incluso algún organismo público se ha tragado la historia con plumas y todo. Pero si los datos científicos demuestran que el único efecto nocivo comprobado que tienen esos campos electromagnéticos es el provocado por el miedo hacia ellos, creo (y no soy el único) que habría que pedir a los medios un poco más de responsabilidad a la hora de informar sobre estas cosas, ¿verdad?


P.S.: Por cierto, la foto del gorrito de aluminio proviene de este impresionante estudio que demuestra que el papel de aluminio no solo no protege de las ondas electromagnéticas, sino que amplifica algunas de ellas, poniendo a sus usuarios en manos de los gobiernos/extraterrestres/gobiernos y extraterrestres juntitos que pretendan usarlas para controlar sus procesos mentales. A ver si va a pasar lo mismo con los cachivaches que vende Geosanix...

9 de septiembre de 2011

Probe Miguel Jara

Ya hemos visto más de una vez que en el maguferío, español y extranjero, abundan las personas (y hasta empresas) con la piel más fina y delicada que un bebé, dispuestos a sentirse injuriados y mancillados por la más mínima crítica a lo que hacen. En muchos casos recurren al insulto más o menos grosero o a la difusión de falsos chascarrillos con los que pretenden, con poco éxito salvo entre su corrillo de admiradores, desacreditar a los críticos (sí, estoy pensando en ti, Benito Manuel), pero en otras adoptan una pose de dignidad herida y amenazan con emprender acciones judiciales, por absurdas que sean.

Y este es el caso de nuestro probe Miguel, Miguel Jara. Este caballero, por lo visto, se dedica a ser el azote de la industria médica, cosa que estaría muy bien si no fuera porque lo hace con argumentos a caballo entre las historias conspiranóicas y las historietas holístico-buenrrollistas de las "terapias alternativas". Pero dejémosle la palabra a él, no sea que se enfade:




A primera vista, lo más llamativo es la torpeza del señor Jara. Se ve que a estas alturas aún no conoce el efecto Streisand (y no me refiero a este que nos cuenta hoy Meridianos, sino a este otro). Así que va y lo provoca él mismo. Una búsqueda en Google me da más de 500 resultados con la frase "Información injuriosa sobre Miguel Jara", y teniendo en cuenta que en muchos de ellos se reproduce la entrada, no es raro que buscando conjuntamente "Miguel Jara" y "La ciencia y sus demonios" (que él solito se encarga de citar) los resultados son cerca de 1500 y subiendo. Vamos, que a este paso media blogosfera va a acabar enterándose de lo que ha ocurrido gracias al ofendidísimo señor Jara.

Y la otra media gracias a las copias de la entrada original de La Ciencia y sus Demonios que ya existen y las que se van a seguir sumando al paso que vamos. Lo cual, la verdad, es un problema muy gordo... para el señor Jara.

Por mi parte, por respeto a La Ciencia y sus Demonios no voy a reproducir la entrada (aunque la tengo preparada y archivada por si los responsables del blog lo estiman oportuno), pero no me resisto a comentar su contenido haciéndolo propio, de modo que si el señor Jara se considera ofendido, vejado, mancillado y vilipendiado puede perfectamente dirigir sus "acciones legales correspondientes" contra un servidor.

Para empezar, la entrada de La Ciencia y sus Demonios hablaba del perfil profesional del señor Jara, que según este lo convierte en un

escritor y periodista free lance, es decir, independiente. Estoy especializado en la investigación de temas relacionados con la salud y la ecología.

Dejando aparte la cuestión de los títulos académicos (o la ausencia de ellos) del señor Jara, lo curioso es que se califique a sí mismo como "independiente" en esos "temas relacionados con la salud y la ecología". Porque si echamos un vistazo a su blog


aparte de unos contenidos más que cuestionables lo que nos apabulla es la cantidad de propaganda de productos, entidades y cursos pseudocientíficos. Evidentemente, este señor es libre de buscarse las habichuelas donde le venga en gana, pero presumir de independencia cuando en sus escritos defiende las propuestas (a veces absurdas hasta el ridículo) de sus anunciantes resulta un poco fuera de lugar. De hecho, a mí también me parece que tiene mucho de hipócrita criticar a los médicos que prescriben medicamentos de marca para ganar un dinero extra a costa de sus pacientes y, al mismo tiempo, cantar las bondades de los productos cuyos vendedores le pagan por anunciarlos en su blog.

Pero, conociendo el percal, me imagino que no será eso lo que haya ofendido al probe Miguel, ni tampoco el hecho de que su colaboración con la revista Discovery DSalud sea en realidad más un motivo de vergüenza que de presunción. En el mundo del maguferío importan mucho las apariencias, así que me parece a mí que lo que de verdad le habrá fastidiado sea que a eso de que es, según dice,

Corresponsal en España del British Medical Journal (BMJ)

Le hayan contestado nada menos que con este mensaje remitido por el propio British Medical Journal:


Dear Manuel,
Miguel Jara is a freelance journalist who very occasionally contributes to he BMJ. As you rightly say he has written very little for us in the last five years. The BMJ does not support or his work and indeed we know nothing about it. His is wrong to call himself a member of the BMJ staff. He is also not the Spanish correspondent for the BMJ as we use several journalists in Spain.
I hope this is clear.
Kind regards,

Querido Manuel: 
Miguel Jara es un periodista free lance que muy ocasionalmente envía colaboraciones al BMJ. Como bien dices, ha escrito muy poco para nosotros en los últimos cinco años. El BMJ no apoya su trabajo y de hecho no lo conocemos. Es incorrecto que se califique a sí mismo como miembro del personal del BMJ. Tampoco es el corresponsal del BMJ en España, dado que contamos con varios periodistas en España. 
Espero que esté claro.
Saludos cordiales.

Y es que, claro, si a un señor que presume de una preparación como mínimo dudosa, de una independencia que no tiene o de su calidad de colaborador de Discovery DSalud (que es como presumir de ser astrofísico por haber publicado una chorrada sobre ovnis en Año Cero), le quitas encima su ficticia condición de corresponsal del BMJ en España, a ver qué queda.

Y supongo que eso le ha molestado, en primer lugar, porque como decía algo conozco del mundillo del maguferío y su vanidad.

Y también porque, por supuesto, me he dado un paseo por WebArchive y he comprobado que donde decía esto



ahora dice esto


(Y todavía también en el caché de Google).

Y es que (ya con la toga puesta), la entrada de La Ciencia y sus Demonios no contiene injurias contra este tipo, y la única posibilidad (mínima) de que pudiera prosperar una acción judicial sería en el caso de que hubiera alguna inexactitud, como sería asegurar que Miguel Jara se presenta como corresponsal en España del BMJ cuando nunca ha dicho eso. Lo malo es que, como ven, sí que lo decía, y solo lo rectificó tras haberse descubierto el pastel.

Lo cual, repito, digo y me afirmo y ratifico personalmente, así que si el probe Miguel tiene de verdad intención de emprender acciones judiciales, que empiece conmigo. Que en los juzgados siempre son bienvenidas unas cuantas carcajadas.

8 de septiembre de 2011

Probe Miguel (1)




Continuará, se lo aseguro ;-)

17 de junio de 2011

¿Volará agitando las alas?

Si echan un vistazo a La lista de la vergüenza comprobarán que la inmensa mayoría de las pseudociencias que se cuelan en las Universidades inciden en el campo de la salud. La razón es muy simple: una "teoría de la gravedad alternativa", por ejemplo, es fácil de desmentir por el sencillo procedimiento de saltar desde el balcón a ver quién tiene razón, Newton o el iluminado de turno; en cambio, la percepción del "éxito" o no de una terapia depende de tantos factores que pueden llevar a engaño que cualquiera puede crear su propia pseudomedicina (y hasta su propia pseudociencia) con la seguridad de que va a colar, por estrafalaria que sea.

Esta situación lleva a la paradoja de que muchos venden esas pseudoterapias basadas en creencias mágicas haciendo uso de la más alta tecnología, aunque sea de coña. Pero lo que no es tan habitual es lo contrario, que nos vendan alta tecnología aprovechándose de la creencia en bobadas pseudocientíficas.

Bueno, pues ahora tenemos un ejemplo. Según una nota de prensa, la compañía Airbus ha presentado su idea de cómo será la cabina de sus aviones en el año 2050. Muy bonita, por cierto:


Y dotada de todos los servicios. Lean, lean lo que dice la nota (las negritas son mías):

Las nuevas zonas personalizadas sustituyen el tradicional sistema de configuración en clases para ofrecer una nueva experiencia de volar “a medida”. En la “zona revitalizante” el pasajero se puede relajar y reponer en un ambiente enriquecido con vitaminas y antioxidantes, y beneficiarse de la cromoterapia, aromaterapia o acupuntura mientras disfrutan de una visión panorámica del mundo que les rodea.

En fin, cabe suponer que si los expertos en mercadotecnia de Airbus proponen estas cosas es porque tendrán sus razones para pensar que en 2050 seguirá habiendo mucha gente que crea en esas bobadas. Pero, ya puestos, creo que por coherencia deberían dar un pasito más y construir el avión no con los conocimientos que les brinden la física, la química, la aerodinámica o la tecnología de materiales, sino con las correspondientes teorías alternativas. Por ejemplo, ¿por qué no decir que despegará gracias a los poderes de levitación de un grupo de monjes tibetanos encerrados en la bodega? ¿O que el piloto se comunicará con los controladores mediante mensajes telepáticos? ¿O que el avión jamás podrá estrellarse gracias a los benéficos efectos de la supresión de la fila 13?

Y que mantendrá el vuelo agitando las alas. Que es lo más "natural", ¿verdad?

12 de junio de 2011

¡Denuncie o cállese!


Parece que estos días se ha desatado entre el maguferío una competición para ver quién se pone más chulo. Si en mayo tuvimos el caso de las amenazas de demanda contra Submundo Mental, y hace un par de días fue Enchufa2 quien tuvo que sufrirlas por parte de un supuesto vidente que ni siquiera fue capaz de adivinar lo que iba a provocar con ello, ahora parece que le toca el turno a Criando cuervos. La causa está en esta más que correctísima entrada en la que se critica la irresponsabilidad con la que un blog supuestamente dedicado a la farmacia (y que en realidad parece destinado más bien a fomentar la credulidad de su clientela, como podrán comprobar si tienen el estómago suficiente para visitarlo) recomendaba nada menos que esto:



Y no crean que hablaban de tomar oscillococcinum para evitar el resfriado, o excrementum caninum (sí, es exactamente eso que están pensando) como preventivo de las gastroenteritis infecciosas. La infame entrada de Blog de Farmacia recomienda la homeopatía para prevenir, agárrense fuerte, el ántrax, la malaria, la disentería, la poliomielitis, la viruela, el tifus, el cólera...

En fin, un prodigio de la irresponsabilidad que podría hasta entrar de lleno en el terreno de lo criminal si el responsable del blog fuese un farmacéutico, cosa que Rubén, el autor de la entrada de Criando cuervos, ponía en duda basándose en los escasos datos que pudo encontrar sobre la propiedad de Blog de Farmacia y, sobre todo, en la dificultad de creer que todo un profesional de la farmacia llegue al extremo de recomendar el uso de simples placebos contra enfermedades que pueden llegar a ser mortales.

Bueno, pues ahora parece que el propietario de Blog de Farmacia ha dado señales de vida. Y no precisamente para pedir perdón o para rectificar. Ni siquiera para recomendar a sus lectores que además de tomar las píldoras de azúcar milagrosa se vacunen, algo que no deja de ser miserable (al fin y al cabo seguiría intentando venderles remedios absolutamente inútiles), pero que al menos se limitaría a jugar con su bolsillo y no con su salud. No, nada de eso:


No hagan caso de lo de la revelación de datos privados. Se trata simplemente de que Rubén hizo públicos en la entrada estos datos, que como ven ya son públicos y cuya única revelación es que Blog de Farmacia tampoco se preocupa demasiado de cumplir lo que establece la Ley de Servicios de la Sociedad de Información. Y en cuanto a la "difamación"... bueno, también pueden olvidarse, como explica muy bien Abogado Amigo en esta entrada.

Lo que no conviene olvidar (y parece que este y los demás justicieros de pacotilla sí que lo han hecho) es que, como suele decirse, no hay que apuntar con un arma si uno no está realmente dispuesto a usarla.


Vamos a dejar de lado la cuestión de las injurias y calumnias y acercarnos a otra parte del Código Penal. El artículo 171 dice en su apartado primero que

Las amenazas de un mal que no constituya delito serán castigadas con pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses, atendidas la gravedad y circunstancia del hecho, cuando la amenaza fuere condicional y la condición no consistiere en una conducta debida. Si el culpable hubiere conseguido su propósito se le impondrá la pena en su mitad superior.

Amenazar a alguien con formular contra él una querella o una demanda cuando reallmente no hay ninguna intención de hacerlo, sino que únicamente se pretende meter miedo, es por tanto un delito. Delito al que se le pueden añadir otros, como las injurias y calumnias en las que pueda incurrir el tipo que formula la amenaza o, como parece que ha ocurrido en el inefable caso de Sandro Rey, el envío de un mensaje haciéndose pasar por abogado.

Y aunque, de momento, parece que ninguno de los que han recibido este tipo de amenazas tiene intención de acudir al Juzgado, no estaría de más que quienes sientan la tentación de asustar a sus críticos tengan esto en cuenta. Intentar usar el miedo para suplir la falta de argumentos tiene también su riesgo, así que, como diría James Randi, en un caso así ¡denuncie o cállese!

27 de mayo de 2011

El mejor disclaimer del mundo

Vale, sí, a primera vista es una página de venta de magufadas de lo más típico.



Y, por supuesto, su contenido es el que se pueden imaginar


Pero el disclaimer... ese sí que resulta absolutamente incontestable:



El contenido de estas páginas está destinado a la información general.  No asumimos responsabilidad por su exactitud y reproducción, especialmente en lo que respecta a la actualización, exactitud, corrección, totalidad o calidad de las informaciones cedidas. Quedan excluídas las responsabilidades de los autores relativas a daños de cualquier tipo ocasionados por la utilización o no de las informaciones ofrecidas...

Amén a eso, sí señor.

(Descubierta gracias a J.L. Trujillo)

16 de mayo de 2011

Si te quedas sin argumentos, ¡haz el ridículo!


Dice muy bien Migui que

esta gente que con tanta vehemencia sostiene en sus congresos que su solución es auténtica, definitiva y mágica y que agacha las orejas vestidos de cordero cuando se les confronta con argumentos científicos, vienen ahora con buena cara y buenas maneras porque afortunadamente ya no ostentan una posición de poder. Pero no dudarían ni por un segundo en hacer que ardiera en la pira todo aquel que osara contradecirles. ¿Cómo le vas a hablar de que te aporte pruebas o se sometan a ensayos de doble ciego cuando ellos son los primeros que saben que lo que venden es humo, muy caro, pero humo? Así que en esos términos la discusión únicamente puede acabar de una manera: recibiendo toda una colección de insultos, amenazas e improperios intentando que te calles. Porque nada les hace más daño que las críticas racionales.

Pero claro, se trata de una fábula "imaginaria", nada más, y no tiene nada que ver con lo que ha pasado en Submundo Mental. Más que nada porque, en el caso de esta entrada que @eddiedean dedicó a las jornadas "Ciencia conciencia", lo que ha enseñado el camorrista de turno no son los músculos del primo de Zumosol, sino una amenaza legal al estilo de Bruno Cardeñosa. Ya me entienden (y si no, aquí pueden refrescar su memoria).

7 de noviembre de 2010

Otra vez el congreso "Ciencia y espíritu"

¿Se acuerdan del Congreso Ciencia y Espíritu del año pasado? Ya saben, aquel en el que los asistentes, con animado espíritu, daban de patadas a la ciencia. Sí, ese mismo.

Bueno, pues la edición de este año será... mejor que se lo cuente Confusio, que lo hace muy bien.

4 de noviembre de 2010

Vulgares estafadores

ANTECEDENTES DE HECHO


PRIMERO.- Hace cosa de un año, como contaba Magonia, la Universidad de Castilla-La Mancha se dejaba colar un gol por toda la escuadra, cediendo sus instalaciones para la realización de un seminario parapsicológico. El modus operandi de los organizadores fue de lo más típico: solicitaron el uso del local, pagaron las tasas correspondientes, y a continuación, aprovechando que habían conseguido montar su numerito en la Universidad, colocaron el logotipo universitario en sus carteles y presumieron a los cuatro vientos de que la UCLM colaboraba con el montaje, dando la apariencia de tener una legitimidad académica que, evidentemente, ni merecían ni habían obtenido. De hecho, la protesta de varios profesores consiguió que al menos desapareciera el logotipo de Universidad de la cartelería del espectáculo circense, aunque no fue suficiente como para que los responsables académicos recapacitaran y evitasen que la institución se enfangara.

Uno de los profesores que más destacaron en aquella protesta fue Fernando Cuartero, catedrático de la Universidad que no dudó en señalar que

Este tipo de vulgares estafadores, por el módico pago de unas tasas, obtienen, mediante una mala práctica, un pretendido amparo académico que es completamente falso.


SEGUNDO.- A raíz de aquello uno de los organizadores, Rafael Campillo, decidió querellarse contra Fernando Cuartero por la supuesta comisión de un delito de injurias y calumnias contra él, exigiendo la condena del catedrático y el abono de una indemnización de seis mil euros. El Juzgado, sin embargo, consideró los hechos como constitutivos, como mucho, de una falta.

Y tras el correspondiente juicio, la Magistrada-Juez del Juzgado de Instrucción número Uno de Albacete dictó la correspondiente Sentencia, que pueden consultar en pdf aquí por cortesía de Magonia.



FUNDAMENTOS DE DERECHO


PRIMERO.- A pesar de que la carta de Fernando Cuartero era mucho más extensa, la querella se centra en la frase acerca de los vulgares estafadores. La Magistrada considera dicha frase constitutiva de una falta de injurias básicamente por considerar que (transcribo):

Si leemos la totalidad del escrito, observamos que dichas expresiones son innecesarias para manifestar su desacuerdo con el acto, así como para comunicar al vicerrector que él no estaba de acuerdo con el mismo y las razones. Dichas razones y su opinión sobre el evento, hubieran llegado a su receptor igualmente si estas expresiones no se hubieran vertido, eran innecesarias para la crítica del seminario, excediendo de ese animus criticandi. De la misma manera que no eran necesarias para poner de relieve que la parapsicología no es una ciencia (...). Además, si examinamos gramaticalmente la frase "vulgares estafadores" es una frase injuriosa, por cuanto según el diccionario de la Real Academia vulgares significa "que es impropio de personas cultas o educadas" y estafadores "persona que estafa", estafar "pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar (...)"

(...) para oponerse a que la Universidad permitiera su realización en sus instalaciones, no había que decir que los organizadores eran "vulgares estafadores", esta expresión es innecesaria para demostrar que la parapsicología no es ciencia, podemos decir que es una pseudociencia, que era inveraz en tanto que no se puede demostrar y no científico (sic), pero al proferir la expresión de "estafador" se está excediendo de la crítica al evento para pasar a menoscabar la fama y el honor de quien organizase el mismo. Siendo indiferente que el denunciado conociese o no al denunciante, lo cierto es que él fue quien realizó la petición en la Universidad para celebrar el evento, y quien, por tanto, se sintió aludido y ofendido ante las expresiones del denunciado.

SEGUNDO.- La Magistrada considera, en primer lugar, que la expresión "vulgares estafadores" es innecesaria. Uno de los aspectos que la Jurisprudencia contempla a la hora de decidir si una expresión es o no injuriosa es precisamente ese, si formaba parte de la crítica o era algo más, un insulto del que se podría haber prescindido.

Y aquí es donde la Magistrada, en mi opinión, comete su primer error.

La frase original lo explicaba con toda corrección. Recordemos que Fernando Cuartero no se limitaba a llamar a los organizadores "vulgares estafadores", sino que explicaba por qué los consideraba como tales: porque

por el módico pago de unas tasas, obtienen, mediante una mala práctica, un pretendido amparo académico que es completamente falso.

Como dice la propia Magistrada,

(...) según el diccionario de la Real Academia vulgares significa "que es impropio de personas cultas o educadas" y estafadores "persona que estafa", estafar "pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar (...)"

Y, desde luego, parece claro que la conducta que describe Fernando Cuartero es un claro artificio o engaño mediante el cual sus autores obtienen algo de valor (la apariencia de legitimidad que adquieren al presumir de que la Universidad colaboraba con el montaje). Cosa que, por otra parte, no parece muy propia de personas educadas.


TERCERO.- La Magistrada, sin embargo, parece no haberse dado cuenta de este dato, sino que ha considerado que la expresión de "vulgares estafadores" se refería a la actividad que practican los organizadores del evento. Actividad que califica como "parapsicología", ante lo cual, por cierto, deberían ser los parapsicólogos los primeros que protestasen. La (triste) realidad es que el acto contaba incluso con una actuación mediúmnica a cargo de Marylin Rossner o la retransmisión del programa "Espacio en Blanco", con el que Radio Nacional demuestra que la basura mediática no es patrimonio exclusivo de las emisoras privadas. Vamos, que el espectáculo consistió fundamentalmente en la promoción de la creencia en los poderes ocultos de los médium, los contactos con el Más Allá y demás parafernalia esotérica.

Actividades sobre las cuales nuestra Justicia (con perdón) tiene también algo que decir. Como hemos comentado otras veces (por ejemplo aquí), para el Tribunal Supremo

Se considera que no existe estafa cuando el sujeto pasivo acude a médium, magos, poseedores de poderes ocultos, echadoras de cartas o de buenaventura o falsos adivinos, cuyas actividades no puedan considerarse como generadoras de un engaño socialmente admisible que origine o sean la base para una respuesta penal. 

Conviene aclarar que el Tribunal Supremo se refiere a que estos hechos no pueden considerarse como estafas en el sentido jurídico-penal del término. Pero no dejan por ello de ser engaños. De hecho, el Tribunal sigue diciendo que

En estos casos se considera que el engaño es tan burdo e inadmisible que resulta inidóneo para erigirse en el fundamento de un delito de estafa.

Así que volvamos al Diccionario de la RAE que maneja la Magistrada. Según la Jurisprudencia del Supremo, como hemos visto, estos hechos no constituyen delito de estafa, por lo que habría que desechar la segunda definición del término. Pero se trata, dice también el Supremo, de engaños, a los que por lo tanto sí podríamos calificar como "estafas" conforme a la primera definición del Diccionario. Solo que burdas. Vulgares, vamos.

En fin, que para el Tribunal Supremo estas actividades son, ejem, vulgares estafas.

De modo que, aunque la frasecita de marras no se hubiese referido al engaño concreto del que hablábamos antes, sino al timo, más abstracto aunque no menos real, que supone la promoción de estas supercherías (como parece creer la Magistrada), calificar a quienes lo llevan a cabo como vulgares estafadores sería algo absolutamente impecable. ¿O no?


CUARTO.- Hay aún otra consideración. Si bien según la Magistrada

(...) al proferir la expresión de "estafador" se está excediendo de la crítica al evento para pasar a menoscabar la fama y el honor de quien organizase el mismo. Siendo indiferente que el denunciado conociese o no al denunciante, lo cierto es que él fue quien realizó la petición en la Universidad para celebrar el evento, y quien, por tanto, se sintió aludido y ofendido ante las expresiones del denunciado.

Lo cierto es que el elemento subjetivo es en este caso de vital importancia. La tipificación penal de las injurias y calumnias busca proteger a las personas que sufran un ataque a su honor (entendido como imagen pública), pero para ello es imprescindible que la identidad de esas sea o bien conocida o, por lo menos, fácilmente identificable.

Y en este caso la cosa no está tan clara. La información sobre los organizadores del Seminario del año pasado no está disponible en la web, pero para la edición de este año se nos dice que la organización corre a cargo de una Asociación llamada "Rosa de los Vientos":


Por otra parte, según me comentan la factura emitida por la Universidad por el alquiler del paraninfo estaba a nombre de una empresa llamada Cineproad.

Quien no aparece, ni en uno ni en otro caso, es el querellante, Rafael Campillo Carreño. Que en su querella sí se identifica a sí mismo como organizador del evento, pero que, de serlo, se oculta tras esas asociaciones y empresas.

En esas circunstancias, francamente, se me hace difícil encontrar la conexión entre el ánimo de injuriar a alguien (que la Magistrada considera probado) y el hecho de que ese alguien sea, como suele decirse, conocido en su casa a las horas de comer, pero desde luego no por Fernando Cuartero, por el vicerrector al que dirigió su carta, o por la inmensa mayoría de quienes la pudieron leer tras su difusión en internet.


FALLO


En vista de lo cual la Magistrada dicta su fallo (no solo porque se llame así, sino también porque tiene toda la pinta de ser eso, un fallo).

Fallo que consiste en condenar a Fernando Cuartero a la desorbitada pena de... doce días de multa. Un total de doscientos cuatro euros que, como dicen los amigos de Amazings, lo mismo bien valen darse el gustazo.

Todo ello con la expresa reserva de acciones civiles. Es decir, que el querellante, a la vista del cariz que iba tomando la cosa (solicitaban una condena por delito y una indemnización de seis mil euros, y la Magistrada lo calificó como una simple falta, de modo que el precio del honor lesionado probablemente acabaría resultando bastante más bajo), decidió guardarse su reclamación de indemnización para otra ocasión. Si es que comete la imprudencia de lanzarse a ello.


VOTO PARTICULAR


Dicho todo lo cual conviene fijarse en un aspecto del caso que hemos tocado un poco de refilón: esto de los organizadores. Según parece, la organización de cara al público la lleva una asociación, de cara a los pagos la lleva una empresa, y en realidad (según propia confesión) la hace un señor. Todo ello en un seminario cuyos beneficios, nos aseguran, van a parar a causas benéficas, pero que en cualquier caso suponen mover una crecida cantidad de dinero.

Que, además, está sujeta a ciertas obligaciones. Si, por ejemplo, la asociación "Rosa de los vientos" es la organizadora del acto, y teniendo en cuenta que hay que pagar inscripción y que la misma no está reservada exclusivamente a sus socios, se supone (vamos, las leyes fiscales suponen) que la asociación debe de estar dada de alta en el censo del Impuesto de Actividades Económicas, declarar e ingresar a Hacienda el IVA de esas entradas y realizar la correspondiente declaración del Impuesto de Sociedades. Si la factura del paraninfo, como me han dicho, se emitió a nombre de una sociedad, esta empresa tendrá a su vez que justificar su relación con el acto, y no podrá desgravar el IVA de la factura ni contabilizarla como un gasto deducible salvo que mantenga algún tipo de relación comercial con la asociación "Rosa de los vientos", en cuyo caso también habrá tenido que emitir la correspondiente factura a dicha asociación. Y si todo ello, en realidad, lo organizó un señor por su cuenta, debería a su vez haberse dado de alta en el IVA y el IAE, así como en la Tesorería General de la Seguridad Social.

En cualquier caso, en el balance que la organización publicó tras el evento se hace constar que los beneficios fueron destinados íntegramente a dos organizaciones benéficas, lo cual está muy bien, pero no aparece ni la más mínima mención al cumplimiento de las obligaciones fiscales de los organizadores.

De modo que quizá para la Magistrada el organizador (¿en la sombra?) no merecía ser calificado como vulgar estafador. Pero a lo mejor el Ministerio de Hacienda opina otra cosa...



CODA


Dicho lo cual creo que no hará falta que aclare cuál es mi opinión sobre la Sentencia. Solo diré que, aun teniendo en cuenta que se trata de una cuestión muy compleja y en la que cada Juez y cada Sala de Audiencia tiene una opinión distinta, Fernando Cuartero hará ha hecho muy bien en recurrirla.

Pero no va a ser lo único. De momento les invito a unirse al grupo de apoyo al profesor Fernando Cuartero que se ha creado en Facebook, y que difundan en lo posible lo que ha ocurrido.

¡Ah!, y que permanezcan atentos a sus pantallas. Esta historia no ha hecho más que empezar, y creo que a los vendedores de misterios no les va a gustar nada cómo se va a ir desarrollando. Pero nada de nada.

9 de septiembre de 2010

El gruyere no tiene agujeros

A pesar del tiempo transcurrido, una de las entradas más visitadas de este blog sigue siendo la que dediqué en su día a la edición del año pasado del "Congreso Ciencia y Espíritu", un magno evento dedicado, como vimos, a arremeter con espíritu templado y firme contra la ciencia en todas sus vertientes. Y sospecho que esa popularidad de la entrada se debe precisamente a este carácter multidisciplinar del acto, porque en él se presentaron tantas ideas estrafalarias distintas que no me extrañaría que algún internauta despistado viniese a parar al blog buscando, qué se yo, la energía crística, el orgonite o el pericardio (sí, el pericardio) como alojamiento del alma. De hecho, yo titulaba la entrada "El (peligroso) Congreso Ciencia y Espíritu" precisamente porque la presencia en él de tantas y tantas propuestas no ya distintas entre sí, sino francamente contradictorias, podría haber dado lugar a algún tipo de enfrentamiento entre los ponentes. Me apresuro a aclarar que no fue así, y que a pesar de que cada uno de ellos presentaba una idea que implícitamente se daba de patadas contra las de los demás, terminaron todos en paz y armonía unidos por lo único que tienen en común todas sus tesis: que prescinden completa y absolutamente de la realidad.

Y claro, en una entrada que, a pesar de no estar ya de actualidad, sigue recibiendo visitas a un ritmo más o menos regular es inevitable que también aparezca de vez en cuando algún comentario nuevo. Y el último (por ahora) me ha parecido digno de una entrada. Dice Maite:

Me hacen gracia aquellos que "creen" en la llamada ciencia "oficial" y desprecian olímpicamente a los que intentan buscar otro tipo de explicaciones alternativas. ¿Acaso porque aparezca reflejado en los supuestos sesudos estudios científicos oficiales les da una credibilidad mayor?

Y, ¿qué quieren que les diga?, da en el clavo. Evidentemente, eso de la ciencia "oficial" no existe, lo que hay es buena y mala ciencia, ciencia de verdad y pseudociencia, pero también es cierto que desde ciertos ámbitos (desde los que, por lo visto, escribe Maite) se denomina así a la ciencia en tanto en cuanto desmiente sus creencias. Y, visto desde esta perspectiva, lo cierto es que los estudios científicos merecen mucha más credibilidad que las intuiciones de un iluminado, las invenciones de un espabilado o los desvaríos de alguien que probablemente debería buscar ayuda psicológica profesional. Que de los tres casos hubo en el Congreso. De hecho han sido los resultados de los estudios científicos y no los cuentos sobre "energías espirituales", los delirios sobre conspiraciones o los disparates sobre revelaciones de origen extraterrestre los que han permitido que Maite, como yo, podamos por ejemplo intercambiar comentarios mediante un ordenador conectado a internet en vez de esperar la oportunidad de conocernos para poder hablarlo en persona. O, ya puestos, que tanto ella como yo (en mi caso, con toda seguridad) sigamos vivos para poder hacerlo en lugar de habernos muerto por culpa de una afección que no era curable hace apenas unas décadas.

Sigue diciendo Maite que

¿Y todo lo que nos ocultan o lo que callan porque no tienen ni la más remota idea -o por intereses espurios, por qué no decirlo- ? 

Y aquí ya no anda tan fina. En primer lugar, lo que mueve a la ciencia es precisamente el afán de descubrimiento, por lo que no tiene sentido ocultar o callar lo que se ignora. Todo lo contrario: diariamente se hacen esfuerzos para superar esa ignorancia en lugar de regocijarse en ella. Y en cuanto a los intereses espurios, no creo que haya que presuponerlos en nadie. Dudo mucho que ningún crítico de la homeopatía, por ejemplo, sostenga que todos sus defensores están a sueldo de multinacionales como Heel o Boiron (con la que, de hecho, a muchos escépticos nos unen lazos entrañables).

Más aún: incluso cuando se produce algún fraude científico a causa de esos intereses espurios (como en este caso, sin ir más lejos), se cometen falsificando y ocultando los resultados realmente obtenidos mediante el método científico, y son también los mecanismos de la ciencia los que lo descubren y denuncian. Lo cual, por cierto, contrasta bastante con lo que ocurre en esos "Congresos Ciencia y Espíritu": ninguno de los ponentes podría denunciar la falsedad de las tesis de los demás, por mucho que se opongan a las suyas, sencillamente porque ni las de los otros ni las suyas propias tienen ni la más mínima relación con el mundo real.

Así, por ejemplo, cuando alguno de esos ponentes dicen, como Maite, cosas como esta

¿Se ha informado algún "anónimo" de esos que JAMÁS nadie ha podido mostrar una sola fotografía del virus del SIDA?. Sin embargo de otros muchos virus prefectamente catalogados sí que hay fotos. En el tema del SIDA hay tantas lagunas que los agujeros del "Gruyere" superan al propio queso y, supongo que como en este tema hay muchos otros.

no pasa nada si el ponente de al lado dice que el VIH fue creado por ingeniería genética para acabar con los homosexuales, por ejemplo. Y tampoco pasa nada si alguno de esos ponentes, como Maite, siguen con la milonga de que jamás se ha podido mostrar una sola fotografía del virus del sida cuando basta con echar un vistazo a la Wikipedia para ver alguna, sin ir más lejos.



De hecho algo así ocurrió en el Congreso de marras. Aunque Maite diga que

Otro ejemplo: lo de la gripe A ha sido un montaje de tomo y lomo y hasta en los llamados "medios oficiales" hemos podido tener noticia de que la OMS está siendo investigada por exagerar el peligro con la llamada "pandemia", lo mismo que hicieron pocos años antes con la gripe aviar.

no faltaron en ese mismo congreso quienes consideraban a la gripe A como un ataque biológico en toda regla. Si es por exagerar, quienes se llevaron la palma fueron los conspiranóicos, como siempre. De hecho la propia Maite lo reconoce a continuación:

Ahora bien, sí que estoy de acuerdo en que hay muchos en el mundillo alternativo que ante las cuestiones anteriores, por poner un ejemplo, extraen conclusiones exageradas, cuando no peregrinas, como que hay un plan oculto para matar a la población, envenenarnos o yo qué sé a medio plazo. Eso es mera conjetura y yo no me atrevería a afirmar semajantes cosas, pero está claro que con la gripe A han querido hacer un negocio de tomo y lomo y después de que los gobiernos se gastasen millonadas en las vacunas la inmensa mayoría no se ha utilizado, pero las grandes firmas ya se han llenado los bolsillos.

Lo cual nos lleva a otro problema. Las teorías conspiranóicas, tan arraigadas en el que la propia Maite llama "mundillo alternativo", son atractivas entre otras cosas porque son enormemente simples, pero suelen pasarse de simpleza. Los fabricantes de vacunas contra la gripe A sin duda hicieron un gran negocio, contando con la complicidad de algunos miembros de la Organización Mundial de la Salud. Pero el riesgo de la gripe A era y es real, y aunque no haya mutado hasta variedades aún más peligrosas o letales tampoco se puede decir que haya pasado sin dejar un balance aterrador. Y es cierto que muchos gobiernos adquirieron más vacunas de las que fueron al final necesarias, pero un error de cálculo por exceso de precaución parece preferible al riesgo de que se hubiesen quedado cortos. Cargar contra una vacuna por el hecho de que su fabricante haga negocio con ella es como criticar los cascos de los motociclistas porque la empresa que los elaboró también obtuvo sus ganancias. Con el agravante de que esas críticas y esa propaganda "alternativa" de cuento de hadas no solo parten de una falacia, sino que se cobran un precio en vidas humanas.

Maite, en fin, termina diciendo que

En fin, sólo pediría a los "creyentes" en todo lo "oficial" un poco más de respeto, menos insultos y soberbia y que si se tienen por "escépticos" hagan buen uso del significado de esta palabra y duden de todo, no que nieguen ciegamente lo que no les encaja en sus estrechas concepciones y se adhieran a todo lo que suena a oficial por el mero hecho de serlo. 

Que es un lamento bastante habitual: somos "soberbios" "creemos" en lo "oficial", "negamos ciegamente" lo que "no encaja en nuestras estrechas concepciones" y todo eso. ¡Ah!, y además insultamos.

Pero lo que sucede, Maite, es precisamente lo contrario. Lo "oficial" era creer que los rayos eran lanzados por Júpiter, que el Sol gira alrededor de la Tierra y que un ente sobrenatural tuvo un arrebato creativo el 23 de octubre del año 4004 A.C. Más o menos a la hora del té. Y lo que nos enseñó que no es así fue el progreso del conocimiento científico, igual que nos enseña que las radiaciones de los teléfonos móviles no son ionizantes, que el agua no tiene memoria o que las estelas de condensación de los aviones no sirven para envenenarnos desde el aire, por citar alguna otra de las barbaridades que se dijeron en el Congreso.

La ciencia se limita a describir la realidad de la manera más precisa posible, sin importar si esa descripción se ajusta a las creencias "oficiales", Maite, o a las "alternativas", precisamente porque no se trata de creer, sino de conocer. Y si ello implica negar que alguien, en un arrebato de inspiración, haya dado con la causa única de todas nuestras enfermedades y achaques, o que los extraterrestres anden revolviendo en nuestros asuntos, o que vivamos en medio de una película de conspiraciones cuyo oscuro secreto solo nosotros conocemos, pues no quedará más remedio que negarlo. Igual que negaríamos la existencia de los Reyes Magos, Papá Noel o el Ratoncito Pérez, por mucha ilusión que nos hiciera creer en ellos.

Y es cierto que en algunos casos lo hacemos con vehemencia, y que incluso ponemos cartelitos como este


Cuando a lo mejor hubiese sido más amable este otro:


Pero ante un Congreso que vende falsas esperanzas a enfermos, que promociona terapias y tratamientos que tienen más que ver con el Derecho Penal que con la medicina, y que repite afirmaciones que han costado cientos de miles de vidas, si de algo pecaba aquella entrada es de exceso de amabilidad.

¡Ah!, y el que tiene los agujeros es el emmental. De nada.


Actualización a 20-09-2010: Y por si hubiera dudas con lo de la fotografía del virus del VIH, aquí tienen ustedes unas cuantas, recopiladas por La ciencia y sus demonios.




Actualización a 06-10-2010: Bueno, después de todo sí que podría decirse que el Gruyere tiene agujeros ;-)

29 de junio de 2010

Charlatanes de farándula

Tal y como cuenta Mauricio-José Schwarz, la fusión de Telecinco y Cuatro ha logrado rizar el rizo de la telebasura con un programa en el que los famosos (y, de paso, el público) se dejarán tomar el pelo por una "médium". Una solemne payasada que, sin embargo, tiene sus aspectos positivos: por un lado nos sirve en bandeja la respuesta cuando alguno de los admiradores del Iker de turno nos echa en cara que critiquemos los programas de lo paranormal y no los del cotilleo rosa (¿qué pasa, es que no tenemos derecho a elegir la basura televisiva que queremos criticar?). Y, por otro, al juntarlo todo en un mismo paquete nos simplifican el trabajo: en lugar de tener que ponernos a señalar la estupidez de la ouija y todas esas cosas, seguramente nos baste con bajar la tapa del inodoro y tirar de la cadena.

En fin, es lo que hay, y supongo que si los responsables de Telecinco han programado esa cosa será porque consideran que atraerá a la audiencia. Pero, ya puestos, podría habérseles ocurrido alguna forma más constructiva de mezclar famosetes y magufadas. Como esta que con toda modestia les propongo.

Todos hemos visto que de vez en cuando algún famoso se descuelga contándonos que se ha curado de tal cosa gracias a esta o aquella terapias alternativas, que es un devoto seguidor de la astrología, que acude con regularidad a los servicios de un tarotista o que tiene una vidente de cabecera que le protege de los maleficios y, en general, que cuenta con alguien para que le limpie los chakras, el aura, los malos espíritus de la casa y, sobre todo, los bolsillos. Bueno, esto último no lo dicen, pero se sobreentiende.

De modo que, adaptando un poco lo que propone esta entrada de La ciencia y sus demonios, se podría montar un programa con el lema de "¡Famoso, juégatela por tu magufada!" Los famosetes de turno se someterían a la inoculación de virus para combatirlos luego con su homeopatía, su reflexología podal, su acupuntura holísticocuántica-chachipiruli o la intercesión de los santos, médicos del cielo y demás facultativos acreditados. Saltarían desde un rascacielos sin paracaídas para demostrarnos que las velas blancas que la bruja Piruja les vendió a precio de oro les protegen realmente de todo mal Jugarían a la ruleta rusa con la única ayuda de los espíritus canalizados a través de un "médium" de su confianza para que todos podamos comprobar que es posible comunicarse con el Más Allá con técnicas del Más Acá... las posibilidades serían infinitas, porque infinitas son las formas que asume la majadería humana.

No me negarán que un programa así tendría su gancho. Hasta he pensado un título: Charlatanes de farándula. Aunque supongo que, siendo una alusión a Goya y no a Belén Esteban, los responsables de las cadenas de televisión preferirán otro con más gancho, o al menos con más ordinariez.



De modo que el título habrá que cambiarlo. Pero la banda sonora no; esa es innegociable. Porque esta es sencillamente perfecta: